Sánchez Galán, vicepresidente y consejero delegado de IberdrolaÁNGEL DE ANTONIO

Galán enciende la chispa

Por ÁNGEL LASO D´LOM
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Hay personas que tienen la facultad de armarla donde llegan, lo que puede ser un mérito o una desgracia, según se mire. Mérito, porque suelen despertar las conciencias de quienes llevan años en la poltrona y no han hecho nada para mejorar la realidad. Desgracia, porque suelen armar tal lío que a veces, sobre todo en medio del fragor de la batalla, parece peor el remedio que la enfermedad, aunque luego el tiempo tiende a clarificar los logros y los objetivos si llegan a conseguirse. Estas personas suelen ser polémicas, nunca provocan la indiferencia de los demás. Son amados y odiados a la vez, y desde luego, siempre temidos, porque unas de sus características es que suelen ser enemigos implacables.

Claramente una de estas personas es el hoy flamante vicepresidente y consejero delegado de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que ha revolucionado al sector eléctrico en un santiamén, aunque Antonio Brufau y La Caixa le tuvieron entretenido unos cuantos meses con la fallida opa de Gas Natural sobre Iberdrola.

Galán es relativamente nuevo en el sector de la chispa, pero no en el mundo de los negocios, en el que lleva muchos años. Ingeniero de profesión, con poco más de cincuenta años de edad tiene a sus espaldas una amplía carrera empresarial que comenzó en Tudor, como encargado de la expansión internacional, siguió en ITP, lo que le hizo estrechar muchos lazos con el País Vasco hasta el punto de que muchas personas le consideran vasco cuando en realidad es salmantino, y tuvo un primer broche de oro en Airtel, hoy Vodafone.

Sobre todo, su paso por esta última compañía, que hizo multimillonarios a los primeros accionistas del grupo de móviles, le hizo acreedor de una bien merecida fama de ejecutivo agresivo y eficaz que hoy le sigue acompañando en Iberdrola.

Quienes le trataron muy de cerca en su paso por Airtel le definen como omnipresente en todos los vértices de la gestión de la empresa y le califican sobre todo como un gran conseguidor de los objetivos que se marca, así como un verdadero experto en la creación de valor. En resumidas cuentas un ejecutivo que trabaja 24 horas al día y decide hasta los anuncios de la empresa consciente de la importacia del marketing y de la comunicación. Capaz de encandilar a los consejos por su facilidad para cumplir los objetivos, pero seguramente también de cabrearlos por su omnipresencia en todas las áreas de gestión de la empresa.

Hay quienes dicen que no dejó muchos amigos en Airtel, pero sus logros fueron evidentes y es indudable que llevó a esta empresa en cuatro años a una cuota del mercado de móviles del 35%.

Quizás fue todo esto lo que llevó a Íñigo de Oriol a ficharle, cuando el fracaso de la fusión de Endesa con Iberdrola obligó a ambos gigantes energéticos a replantearse su estrategia. En Endesa Manuel Pizarro tomó el relevo de Martín Villa en la presidencia aunque continuó Rafael Miranda como consejero delegado. En Iberdrola, el veterano Oriol mantuvo la presidencia y sustituyó al consejero delegado por Galán, plenamente consciente de lo que quería hacer.

Fiel a su estilo, Galán analizó la compañía, hizo engordar sus ventajas competitivas y confeccionó un ambicioso plan estratégico con ellas, que después le ha copiado la mayor parte de empresas del sector. Una de las ventajas era que Iberdrola, por tradición hidráulica, iba por delante del resto en las energías renovables y verdes que defiende el Gobierno para poder cumplir el Protoco de Kioto, lo que explotó al máximo creciendo todo lo posible en energía eólica, cada vez con más importancia en su «mix» de generación. Otra ventaja, que el pasado 1 de enero por fin comenzó la liberalización y desde entonces los españoles y las empresas pueden decidir por fin a quién le contratan la electricidad, en lugar de estar atados como antes a una compañía por razones geográficas. También se ha lanzado a internet a través del PLC y mantiene el objetivo de revisar los famosos Costes de Transición a la Competencia (CTC´s), como prevé la ley.

Una vez fijados los objetivos y con las armas necesarias para cumplirlos comenzó la carrera, que está siendo vertiguinosa, y ha hecho saltar chispas en un sector fuertemente intervenido por el Gobierno y poco o nada acostumbrado a competir.

En muy poco tiempo Galán ha logrado objetivos nítidos. La capitalización de Iberdrola ha crecido y se ha erigido en líder del mercado liberalizado frente a Endesa que lidera el regulado. Pero también han comenzado los problemas, como suele pasar, porque se está convirtiendo en una amenaza para las otras eléctricas. Pegada a los planes energéticos del Gobierno para que no haya apagones, Iberdrola rechaza que se subvencione la emisión de CO2 por derechos históricos, lo que resulta subversivo para el resto del sector.

Las hostilidades han llegado a tal extremo que ha tenido que intervenir la patronal Unesa, que además preside ahora por turno rotatorio Oriol, pidiendo la paz y que se mantenga el «statu quo» de siempre.

Indudablemente Galán ha roto cierta parte del «statu quo» entre las eléctricas, pero también parece más de lo que es porque el sector se enfrenta como puede desde hace muy poco tiempo al nuevo reto de la competencia, por lo que lógicamente deberían cambiar algunas reglas o incluso desaparecer.

Además, todo esto coincide en un momento en que las eléctricas están un poco huerfanas de afecto, desde la desaparición del Ministerio de Industria, y también de liderazgo, desde la muerte de Victoriano Reinoso.