Vestíbulo del Instituto Europeo del Emprendimiento
Vestíbulo del Instituto Europeo del Emprendimiento - EIE
Emprendimiento

Francisco Martínez: «Es necesario que exista un centro especializado en formar a emprendedores»

El director general del Instituto Europeo de Emprendimiento (EIE), cuenta las diferentes opciones para los nuevos emprendedores

MadridActualizado:

El «European Institute for Entrepreneurship (EIE)» está afincado en el barrio de Chamberí en Madrid y es una organización pionera en emprendimiento en España. ABC ha hablado con el director general, Francisco Martínez, que cuenta que el Instituto Europeo de Emprendimiento se llama «Startup de startups» porque nació a manos de emprendedores y se dedica a ofrecer programas a largo plazo dirigidos a todo aquel que quiera transformar una idea en una empresa viable. Francisco Martínez nos ha contado las características de esta «escuela de emprendedores» y sus diferentes cursos para todas las edades.

¿Cómo surgió esta iniciativa y qué ofrece el instituto a los nuevos emprendedores?

La iniciativa fue del presidente del instituto, Antonio Sainz, que hace justo tres años la puso en marcha con cuatro amigos. La idea surgió por la situación que había entonces en España, de paro juvenil, de la cultura empresarial que no está muy bien vista en nuestro país y de que el deseo de una persona de empezar un proyecto sin ayuda es muy difícil. Inspirados en iniciativas similares que habían nacido en Silicon Valley y en Colorado decidieron crear una aceleradora de personas donde se ayudara a los chavales a tirar para adelante sus proyectos. A partir de ahí se incorporó una chica inglesa al instituto y nos dio una vertiente internacional, ella misma también introdujo la cuestión del emprendimiento temprano.

El instituto es un programa de aceleración de «startups» o compañías emergentes. Nos gusta decir que somos transversales en tres cuestiones: la edad, vienen desde los 18 años hasta los 60; el «background» educativo del emprendedor, pues no hace falta tener un título o máster para entrar en el instituto; y el tipo de proyecto, no estamos centrados en algo concreto. Nos interesan las personas.

¿Cuáles son los pasos para convertirse en emprendedor y cómo funcionan los distintos programas que ofrece este centro?

Lo primero que tiene que hacer el futuro emprendedor es entrar en la plataforma y rellenar un formulario de preguntas estándar en inglés. Como tenemos una vocación muy internacional tratamos de que nuestros emprendedores contesten en el idioma anglosajón aunque si prefieren hacerlo en español no pasa nada. En función de ese formulario hacemos una evaluación interna y si nos interesa el proyecto nos ponemos en contacto para hacerles una entrevista personal.

Dentro de nuestros programas distinguimos entre dos situaciones según el proyecto que se nos exponga. La primera sería «Launch-Phase», es decir, una fase embrionaria en la que ponemos todo lo necesario para que el proyecto empiece sobre seguro, se enseña algo más genérico y hay obligación de acudir a todos los talleres. En el segundo caso nos encontramos con la «Boost-Phase», o una fase de madurez. Si el emprendedor ya está facturando o ya hay un producto mínimo viable que está empezando a salir al mercado consideramos que ya no está tan verde y se inicia un programa más avanzado en el que no somos tan exigentes con la asistencia y hacemos más hincapié en el mentor que les enseña y en ampliar la red de contactos de la persona. La inversión también es diferente en ambas fases ya que es difícil que los inversores escojan aportar dinero a un proyecto todavía verde.

Una vez decidida la fase de inicio empezamos con el programa que dura nueve semanas. Las siete primeras tienen un tópico cada una: estrategia, métricas, marketing, «get it what you want», trabajo, ventas y financiación. Cada semana de lunes a jueves hay talleres , actividades complementarias, casos prácticos, «mentoring» colectivo -clases con un mentor- y lecturas recomendadas, «brainstorming», visitas de emprendedores, «masterclass», visionado de películas y control de objetivos. También hacemos cuatro visitas a empresas. Las dos semanas siguientes están pensadas para que si el emprendedor puede y quiere se vaya a otro ecosistema fuera, que puede ser Londres, Nueva Jersey o a San Antonio. De estos dos programas que he contado, los emprendedores solo tienen que aportar un porcentaje del 10%.

Además de estos programas, ¿qué más podemos encontrar en el instituto?

Cuando acaban esto está el «Demoday». Es una especie de concurso que hacemos al final de cada temporada y tenemos un jurado de seis miembros del programa que eligen al mejor emprendedor con la mejor idea. También llamamos a inversores para que, si están interesados en el proyecto pues inicien conversaciones con el emprendedor para financiarle.

No solo tenemos las dos fases que he mencionado, hay otras opciones. Si no tienes un proyecto creado tenemos un curso que sí es de pago que se llama «Bridge programme» o programa puente, que está estructurado para que una persona que quiere acercarse al mundo del emprendimiento pero que no sabe nada del mismo, ni tiene claras las ideas de lo que quiere hacer ni de cómo hacerlo, lo haga. La duración es la misma y la estructura también pero no cuentan con un mentor. Lo que si tienen es la posibilidad de trabajar en una «startup» y conocer como funciona por dentro.

Tenemos además un programa de becas con la embajada de la República Dominicana en España a la que damos seis becas al año y una serie de medias becas para que, emprendedores de ese país o dominicanos que vivan en España lo hagan. Otro de nuestros convenios es con la Asociación Celera que trabaja con chicos que quieren reorientar su carrera profesional, normalmente muy brillantes y con un currículum espectacular, pero que no saben hacia dónde ir y Celera les ayuda.

Otra opción sería «Jump in experience course», un programa de inversión que dura dos semanas y es una toma de contacto con el emprendimiento. Por último está la vertiente internacional, ya que somos el único miembro de España del «Global Consortium of Entrepreneurship Centers», una asociación de centros de emprendimiento mundial que se reune una vez al año y donde concurren todos los centros de emprendimiento de las universidades más importantes. Nosotros somos los bichos raros porque no estamos afiliados a ninguna universidad española y ellos cuentan con presupuestos altísimos que en nuestro caso no existen.

¿Existe algún tipo de actividad al margen de los cursos?

Si, tenemos varias. El «Citrus Saturday» y el «Choco Saturday» consisten en vender limonada o chocolate según si es verano o invierno. Están dirigidos a niños y chicos jóvenes a los que les damos un taller preparatorio de lo que es vender y qué producto van a manejar. «Citrus Saturday» es una iniciativa de la University College of London de la que somos «partners» o socios, y se hace en 13 ciudades del mundo. Nosotros somos los organizadores en Madrid. Les damos exprimidores, limones de un patrocinador y veinte euros. Con ese dinero, los jóvenes tienen que comprar el hielo, los vasos y las pajitas. Ponen un puesto en la calle y si recuperan los veinte euros nos los tienen que devolver y todo lo que ganen por encima de ese presupuesto es para ellos. En el caso del «Choco Saturday» ocurre lo mismo.

Los «Yesturdays» son actividades encaminadas a poner en contacto a los chavales con los emprendedores. Lo hacemos tanto con hijos de amigos del instituto como con chicos de hogares de acogida de la comunidad de Madrid. En ocasiones también organizamos desayunos informativos con el diario Estrella Digital. En nuestra planta de abajo tienen un espacio cómodo y un auditorio con capacidad para 1.000 personas. Ellos proponen y nos traen a gente y, mientras utilizan nuestro espacio nos dan difusión.

¿Con qué empresas y medios se relaciona el EIE?

Tenemos muy buena relación con «Founder Institute», una red de «startups» y emprendedores afincada en Madrid. También con El Referente, un medio dirigido al mundo de los emprendedores. Al tener espacios propios cada uno lo trata de llenar entonces el maridaje ahí es un poco más difícil pero de todos modos tratamos de integrarnos todos. Hemos cerrado acuerdos con empresas como Microsoft, Banco Sabadell y «startups» pequeñas como «Training Experience», que busca becarios Erasmus para sus pequeñas empresas y tienen que pagar 100 euros al mes por un becario. Son chicos que están muy especializados en todos esos programas europeos y que en España por desgracia se desconocen.

¿Para qué sirve el EIE y cómo ha cambiado el mundo del emprendimiento?

El fundador del EIE, Antonio Sainz, suele contarlo a modo de historia. Él dice que hace 800 años nacieron las universidades como centros donde el conocimiento se clasifica y se transmite y donde forman profesionales necesarios para la sociedad. Hace 100 años aparecieron las escuelas de negocios, donde se da formación a los altos ejecutivos de las grandes compañías. Sin embargo, no hubo ninguna institución hasta 2005, que es cuando nació en EE.UU «Y Combinator», un acelerador de personas que ayuda a la gente que quiere hacer cosas diferentes desde el principio. Mucha gente sale de la universidad porque no está conforme con el conocimiento según está estructurado, se va y monta empresas como Bill Gates o Steve Jobs, que no acabaron sus carreras. Nosotros tenemos la idea de que es necesario que exista un centro especializado en formar a emprendedores, que no tiene por qué ser una formación reglada y que se encargue de transmitir experiencia y conocimiento de una manera distinta. Hacer más que conocer.