Fornesa reconoce que La Caixa puede dejar de ser accionista de Endesa

Las dos cajas dejan de lado la polémica mantenida por sus posiciones en torno a Endesa, algo a lo que sus presidentes restaron ayer importancia

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JOSÉ M. CAMARERO

MADRID. Las disputas mantenidas por Caja Madrid y La Caixa en el accionariado de Endesa, podrían llegar a un punto de inflexión si, tal y como reconoció ayer el presidente de la entidad catalana, Ricardo Fornesa, sus clientes deciden ejecutar los bonos convertibles en acciones de Endesa, lo que supondría perder el 2,03% que posee la entidad catalana en la eléctrica, después de que se desprendiera de un 2,97% por este método hace poco.

Una situación que coincidiría con la entrada de la caja madrileña en el accionariado de Applus+, la compañía de certificación controlada por Aguas de Barcelona (Agbar) -propiedad de La Caixa- y Unión Fenosa. A partir del acuerdo hecho público ayer, Caja Madrid adquiere el 19% de Applus+, que ampliará su capital en 113 millones de euros para hacer frente a la operación, mientras que Agbar controlará el 52% (antes poseía el 75%) y Unión Fenosa mantendrá su 25% en la empresa.

El hecho de que las dos cajas coincidan en un proyecto empresarial rompe con la idea de que ambas entidades estuvieran enfrentadas en Endesa, sobre todo desde que Caja Madrid aumentara su participación en la eléctrica hasta un 9%, tras la reclamación de un puesto en el Consejo de Administración de la eléctrica por parte de La Caixa. Sin embargo, los presidentes de ambas entidades no quisieron darle demasiada importancia a este asunto. El máximo responsable de Caja Madrid, Miguel Blesa, advirtió que ya son «especialistas» en aliarse con rivales, mientras que Fornesa destacó que «no hay ningún elemento que impida una buena relación entre dos competidores».

Tras esta reestructuración del accionariado, Applus+ queda reforzada para poder ampliar negocios, aunque, por ahora, no saldrá a Bolsa. Su valoración alcanzará los 700 millones de euros tras esta operación, logrará unos beneficios de entre 40 y 45 millones y ya está preparada, según Fornesa, «para realizar alguna operación de envergadura» en otros países.