Fornesa acelera su relevo y cederá mañana a Isidro Fainé la presidencia de La Caixa

J. C. VALERO/M. PORTILLABARCELONA/MADRID. La Caixa anunció ayer que su actual presidente, Ricardo Fornesa, presentará mañana la dimisión ante el consejo de administración de la entidad para proponer

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J. C. VALERO/M. PORTILLA

BARCELONA/MADRID. La Caixa anunció ayer que su actual presidente, Ricardo Fornesa, presentará mañana la dimisión ante el consejo de administración de la entidad para proponer el nombramiento Isidro Fainé como su sustituto. Fornesa, sin embargo, no se irá a casa, pese a tener 76 años de edad, y mantendrá la presidencia de CaixaHolding, sociedad que actúa de cartera de las participaciones industriales del grupo y que sacará a Bolsa el próximo noviembre el 20% de un capital social valorado en 22.500 millones de euros.

Con esta decisión, Fornesa anticipa una sucesión «tranquila» en la cúpula de la primera caja de ahorros española, antes de que expire su mandato en 2009 en cumplimiento de la ley catalana de cajas. La Generalitat adaptó la norma financiera española para posibilitar que Fornesa continuara al frente de La Caixa dos años más tras cumplir los 75 de edad. Precisamente, una adaptación similar fue la que precipitó la salida del anterior presidente de la entidad, Josep Vilarasau, y el nombramiento de Fornesa.

Poder bicéfalo

En la presidencia de CaixaHolding, compañía que será la octava española por capitalización bursátil, por detrás de Inditex, Fornesa no va a tener problemas de limitaciones de edad, salvo las que se aplique a través del código de buen gobierno de la compañía. Desde CaixaHolding, el presidente saliente de La Caixa podrá pilotar su expansión internacional, después de que la entidad haya abierto esta semana su primera oficina en Polonia.

La única incógnita a despejar mañana será el nombre del sustituto de Fainé en la dirección general de La Caixa. Aunque la entidad siempre ha promocionado a sus ejecutivo, la llegada de un nuevo director general externo mantendría los actuales equilibrios en la cúpula de la primera caja española, con el actual esquema de tres directores generales adjuntos: Antoni Massanell, para las áreas de tecnología, banca electrónica y servicios bancarios; Tomás Muniesa, para Seguros, Tesorería y Recursos Humanos; y Marcelino Armenter, que dirige la estrategia de participadas.

Disolución de riesgo

La salida a Bolsa de CaixaHolding supondrá a La Caixa la disolución del riesgo de sus inversiones, en cumplimiento de los criterios de Basilea II, tantas veces recordados por el Banco de España y el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes.

Pero también va a servir como una importante fuente de financiación con la que la entidad va a hacer frente a nuevas adquisiciones y crecer internacionalmente, tal y como ha anunciado, a través de la compra de bancos en Europa y América, incluidos los Estados Unidos.

El consejero de Economía y Finanzas de la Generalitat, el socialista Antoni Castells, reconoció ayer estar al tanto de los movimientos sucesorios en La Caixa y consideró que Fornesa «ha llevado a cabo un trabajo magnífico y estoy seguro de que lo seguirá llevando como presidente de CaixaHolding», mientras que del presidente entrante y actual director general de la entidad, dijo que «ha sido una persona crucial para el buen funcionamiento de La Caixa y para que se haya convertido en una entidad financiera de primerísima magnitud».

Castells hizo referencia a que la Generalitat y La Caixa mantienen «contactos muy frecuentes», tanto desde su departamento como por parte del presidente de la Generalitat, José Montilla.

Espaldarazo a la salida a Bolsa

La asamblea general convocada para mañana dará el espaldarazo a la inicial colocación en Bolsa del 20% de CaixaHolding. El «holding» cotizado prevé el desarrollo de dos líneas de actividad. La primera englobará las participaciones en empresas cotizadas que operan en sectores no financieros y que son líderes de los sectores de infraestructuras y servicios (Gas Natural, Telefónica, Repsol, Abertis y Agbar), pero también algunos activos no cotizados, como Port Aventura, y la actividad de capital desarrollo que el «holding» mantendrá en el futuro, aunque ahora tenga posiciones vendedoras en la cadena de distribución Caprabo.

La segunda línea de actividad agrupará las participaciones en actividades bancarias y financieras. En la fase inicial de colocación, formarán parte del «holding» las participaciones en el portugués Banco BPI y en el brasileño Boursorama, así como los negocios financieros especializados de InverCaixa Gestión, Finconsum, CaixaRenting y GestiCaixa. De momento, no se incluirán las aseguradoras como Caifor, en las que La Caixa tiene el 50%, a la espera de alcanzar un acuerdo de recompra de la participación de su socio belga-holandés Fortis, que se resiste a vender un negocio rentable.