La fiebre por el cuidado personal rejuvenece a la industria de la cosmética

España es el octavo exportador mundial de productos de belleza y perfumería

MADRIDActualizado:

El perfume español seduce cada vez más a los hombres; junto con nuestros cosméticos gusta en países tan exóticos como Emiratos Árabes, Vietnam, o en ciudades como Hong Kong. Y por supuesto son productos que también entusiasman a los consumidores españoles que, además, ahora nos cuidamos más, sobre todo cuando pensamos en nuestra piel. Estas tendencias han hecho que el sector de la perfumería y cosmética siga desarrollándose en los nuevos tiempo con vientos muy favorables. Los últimos datos de la patronal, Stanpa (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética), indican que esta industria creció un 2,16% en 2017 (se vendieron 1.200 millones de unidades de estos productos). Y es el tercer año consecutivo que sigue en buena racha. «Son crecimientos moderados y naturales de un sector en su punto de madurez y seguiremos así», pronostica Óscar Mateo, responsable del área de Conocimiento y Estudios de Mercado de Stanpa.

Las tendencias marcan, en efecto, el crecimiento de esta industria, pero lo cierto es que sin la recuperación económica que se vivió a partir de 2014 no hubiera sido posible. «Nuestro sector está vinculado a la bolsa de la compra general. Si el consumo se estabiliza y crece, nosotros también», asegura Mateo.

Consumo: Los españoles gastan 147 euros al año en estos artículos

Existe otra variable que empuja esta buena marcha: las exportaciones. Precisamente batieron récord el pasado año con 3.900 millones de euros y tuvieron también un crecimiento del 10,5%.La salida de estos productos fuera del país está a la altura de sectores tan emblemáticos como el vino, el calzado y al mismo nivel que las exportaciones de aceite de oliva. Nuestros perfumes y cosméticos gustan mucho fuera. «Estamos en la región con el reglamento de fabricación y comercialización más estricto y duro del mundo. Cada producto que se fabrica en España es de muy alta calidad y se conocen las buenas prácticas de las empresas españolas en el proceso de fabricación. Por eso, nuestros productos tienen un alto valor», asegura Mateo.

Eso ha hecho que las exportaciones casi se hayan duplicado en los últimos ocho años. No en vano, somos el octavo exportador mundial en artículos de belleza y el quinto de la Unión Europea. La estrella son los perfumes, que suponen el 40% de todas las exportaciones del sector. Así, España es el cuarto exportador mundial de este producto.

En el mercado mundial el reparto es muy equitativo. «La mitad de los productos se exportan a la UE y la otra mitad a terceros países (en total a 150). Así tenemos unas exportaciones muy sanas. Pues si hay una recesión en alguna región las exportaciones no son puestas en riesgo. Así no dependemos de ningún mercado en concreto», explica Mateo.

Prefieren estar asesorados

Los españoles compran en tiendas especializadas y de lujo, peluquerías, farmacias... donde reciben asesoramiento sobre cremas, maquillajes y perfumes. Dejan la compra de productos de higiene y aseo para los supermercados. «Nuestros productos requieren interacción. El consumidor necesita sentirlos, olerlos, tocarlos... El 53% de los clientes busca orientación en la compra a la hora de elegir, porque quieren algo específico. Además, los gustos van cambiando a lo largo de la vida», comenta Mateo.

Por eso precisamente las ventas online no crecen con la misma intensidad y rapidez que en otros sectores. «En los últimos años calculamos que se ha producido un crecimiento del 20% en el canal online. La tendencia es a la omnicanalidad, pero todavía no han llegado las generaciones puramente digitales a la banda de edad que más se consume perfumería y cosmética, a partir de los 30 y 35 años». Todo hace prever que los vientos seguirán siendo favorables para el sector, ya que el consumidor español gasta una media de 147 euros al año en estos productos. «Hay margen de crecimiento. España tiene que superar los 150 euros por habitante sin saturar el mercado y de forma natural, como otros países que se mueven entre los 160 y 170 euros».