El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez
El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez - JAIME GARCÍA

Fernández Ordóñez achaca la caída de Bankia a la recesión y desvincula al Banco de España

El exgobernador declara que sus inspectores no le enviaron los «mails» en que alarmaban de la inviabilidad de la entidad. "He hicieron bien", ha dicho

MADRIDActualizado:

La cúpula del Banco de España durante la salida a Bolsa de Bankia en 2011 ha desvinculado a la institución de la posterior crisis y rescate de la entidad financiera. Frente a los informes periciales que apuntan a que el banco debutó en el parqué con las cuentas maquilladas y los correos electrónicos de los inspectores que auguraban el desastre, tanto el exgobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez como el exsubgobernador Javier Aríztegui han defendido el papel del supervisor y que la contabilidad de la entidad era la correcta. Y que si Bankia fracasó fue por la recaída de la economía española en recesión.

Ordóñez y Aríztegui, imputados en el caso Bankia junto a cuatro exjefes de supervisión del Banco de España y los expresidente y exvicepresidente de la CNMV Julio Segura y Fernando Restoy, además de una treintena de exdirectivos y exconsejeros de Caja Madrid y Bankia, han llegado a la Audiencia Nacional en torno a las nueve de la mañana y han declarado durante algo más de una hora cada uno.

Su imputación se produjo a raíz de los citados "mails" en los que el que entonces era inspector jefe de supervisión en Bankia, José Antonio Casaus, advierte a sus superiores del Banco de España de la debilidad financiera de Bankia y de que su salida a Bolsa es un error que obligará al rescate y socializar sus pérdidas, tal y como luego sucedió. La Audiencia, aunque el juez instructor, Fernando Andreu, rechazó en un primer momento la imputación, cree necesario saber por qué la cúpula del supervisor desoyó esas advertencias. ¿No llegaron hasta el gobernador?

"No me los enviaron e hicieron bien en no hacerlo", ha respondido Ordóñez, según fuentes jurídicas presentes en la sala. Esta versión coincide con la de Pedro Comín, coordinador en 2011 del departamento encargado de supervisar la ops de Bankia y destinatario de los correos de Casaus. Comín, también imputado, defendió esta semana que los recibió y analizó y debatió con su superior inmediato, Pedro González, y los tuvo en cuenta en su informe previo sobre la salida a Bolsa, a la que dio su visto bueno.

Su tesis es que su trabajo no era rebotar el mail a sus superiores, sino examinarlos y valorar sus aportaciones, y que así lo hicieron al elaborar ese informe que sí remitieron a las altas instancias de la institución. Ahora bien, González y luego los ex directores generales de Supervisión Mariano Herrera y Jerónimo Martínez Tello admitieron que, si bien no se reenviaron, eran "vox populi" en la cúpula de la institución, y que al menos el exsubgobernador Aríztegui tenía constancia de ellos. Todos defienden que estudiaron esas advertencias, pero que no compartían ese criterio, que calificaban de opiniones personales a futuro y de propuestas no realizables.

Los máximos responsables del Banco de España en aquella época insisten en que la contabilidad de BFA-Bankia antes de salir a Bolsa era la correcta y que contaba con 3.000 millones de euros en provisiones. Entonces, ¿por qué acabó necesitando un rescate de 22.424 millones de euros? Ordóñez y Aríztegui, como el resto de miembros de la cúpula, han achacado el fracaso de la operación a que, antes de la salida a Bolsa, no se preveía que España cayese de nuevo en recesión, como sucedió en la segunda mitad de ese mismo año.