Faltan dos millones de nóminas

Faltan dos millones de nóminas

fernando g. urbaneja
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Los cien economistas que congregó FEDEA para consensuar un manifiesto-propuesta para incrementar el empleo en España han reincidido en sus propósitos. No tendrán éxito, no les van a hacer ni caso, ni recibirlos, ni escucharlos. Quienes deben hacerles caso, quienes tienen poder no escuchan a nadie que no sean ellos mismos. Están instalados y poco agobiados por el desempleo, lo ven fuera.

Pero si tenemos que resumir en un solo dato el malestar de la economía española, el dato que nos convierte en los malditos de Europa y de la OCDE, ese dato se llama empleo, poco empleo y mucho paro. No es un dato nuevo, no lo ha traído Zapatero. Es un asunto viejo que arrastra desde hace muchas décadas. Durante el régimen anterior la economía española no tenía paro pero tampoco empleo, el porcentaje de activos y de ocupados era el más bajo de Europa. Las mujeres no trabajaban y el empleo agrario, muy poco productivo, era muy alto. Además el ajuste de productividad de los setenta y ochenta se hizo con destrucción de empleo.

Durante estas últimas décadas se ha ganado el espacio del empleo industrial y de servicios, el empleo de mujeres hasta alcanzar unos niveles razonables medios de población activa. Aún queda margen de mejora, de normalización, que debería alcanzarse con más flexibilidad de horarios, de jornada y de contrato.

La pérdida crítica durante esta crisis se llama dos millones menos de ocupados y de cotizantes. Esa es la pérdida desde mediados del 2007 a hoy. Una pérdida que se traduce en menos renta disponible y menos ingresos presupuestarios. Menos gasto privado, menos ingresos públicos, menos ahorro y menos inversión. Ese es el problema. Y cuantos e haga para recuperar empleo blanco, con nómina y cotización, es salir de la crisis. Son dos millones de nóminas que faltan y que se necesitan. Hagan caso a los economistas de FEDEA, tienen razón.