Las exportaciones de cerveza española crecen como la espuma

El 64% de esta bebida se consumió en cafeterías, bares y restaurantes

MADRIDActualizado:

Es la estrella de los bares en todos sus formatos: corto, caña, botellín, tercio, mini, zurito... La cerveza ha entrado de nuevo en una época de plenitud, tras una crisis que apenas la ha dejado correr por los bares. El sector ha conseguido récord en exportaciones (casi se han triplicado en una década), la producción ha alcanzado los niveles de antes de la crisis y el consumo también. Estamos ante las mejores cifras de los últimos diez años. Y en ello ha tenido mucho que ver el aumento del consumo interno, pero sobre todo los más de 75 millones de turistas que nos visitaron el pasado año. «El 25% de la cerveza que se consume en España lo hacen los turistas, sobre todo alemanes y británicos que son los más cerveceros y tienen una renta per capital más alta. En 2016, nueve de cada diez visitantes a nuestro país tomaron cervezas», indica a Jacobo Olalla, director general de Cerveceros de España.

También ayuda, y mucho, el calor, sobre todo durante los meses estivales. El año pasado en verano la temperatura aumentó 1,2 grados centígrados por encima de la media para la estación. «La buena climatología —dice el director de la patronal del sector—, la estabilidad fiscal y la creciente confianza en la economía española, algo que está muy relacionado con el consumo de cerveza», han generado el clima idóneo para que el lúpulo siga expandiéndose por los establecimientos.

España es líder mundial en consumo y producción de la variedad sin alcohol

Según datos del Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2017, dado a conocer esta semana, en 2016, y por cuarto año consecutivo, la producción de este preciado elixir creció un 4,3%. Somos el cuarto productor de la Unión Europea. «Alcanzaremos a Polonia, que son los terceros», sonríe Olalla. El primero es Alemania y le sigue Reino Unido. El pasado año las compañías cerveceras en España elaboraron 36,5 millones de hectolitros de lúpulo, lo que supone alcanzar los niveles de antes de la crisis, ya que en 2007 se produjeron 34,3 millones.

Sube el consumo

El consumo también ha cogido la buena marcha de la precrisis. El pasado año se consumió un 3% más de cerveza, es decir 38,6 millones de hectolitros, una cifra que ya supera los 36.3 millones de hectolitros de 2007. «Se ha recuperado, pero todavía falta por recuperar el nivel de consumo en hostelería de antes de la crisis», asegura Olallana. Y es que aún hay que salir más de casa para disfrutar de una bebida que en todas sus variedades tiene en su esencia un fuerte componente social. Con amigos, familia... la cerveza se toma sobre todo en bares, restaurantes y terrazas. La hostelería es su principal canal de consumo. El 64% de lúpulo se bebió en esos establecimientos, es decir fuera del hogar, mientras que antes de la crisis ese porcentaje era del 72%. «Hay que seguir trabajando en el consumo fuera de casa, porque genera una gran riqueza tanto en recaudación como en empleo. Entre el 25 y 45% de los ingresos netos de los bares dependen de la cerveza», afirma Olalla.

De hecho, el informe destaca que «la cerveza es la bebida con contenido alcohólico con mayor impacto económico». Genera 344.000 puestos de trabajo (el 90% en el sector hostelero) y aporta más de 3.600 millones de euros a las arcas del Estado a través de la recaudación de impuestos. Para hacerse una idea del peso y trascendencia de este sector Olalla ha recordado las palabras de Carlos Cabanas, el secretario general de Agricultura, cuando afirmó que «detrás de cada botellín hay un agricultor». «Casi el 90% de la cerveza que se consume en España se produce en España y el 90% de la materia prima es de origen nacional», dice.

Guinea Ecuatorial, Portugal, China y Reino Unido son los principales destinos exteriores del lúpulo español

Donde las cifras han alcanzado récord es en la exportación. La crisis obligó a muchas marcas a mirar hacia afuera para sobrevivir, y comenzaron a explorar nuevos mercados. De los pocos más de 800.00 hectolitros que se exportaban en 2007 se ha llegado a 2,3 millones de hectolitros en 2016. Guinea Ecuatorial, Portugal, China y Reino Unido son los principales destinos. También han ayudado los turistas que nos visitan. « Nuestra cerveza tiene mucho prestigio fuera.Los extranjeros que han venido aquí, las han probado, les han gustado y quieren volver a tomarlas en sus casas», cuenta Olalla.

Nuevas creaciones

A la vez las marcas están innovando y renovando continuamente un producto tradicional. Así aparecen nuevas variedades de cerveza: light, sin alcohol (las hay tostadas), sin gluten... «Somos líderes en el mundo en consumo y producción de cerveza sin alcohol. Esta variedad supone el 14% de la cerveza que se consume», según Olalla. Con el auge en los últimos años de la cerveza artesanal está apareciendo un nuevo nicho de mercado. «Son fabricantes locales, que están haciendo sus pinitos fuera, están fomentando nuevos entendimientos y creando también empleo», comenta Olalla.

Rubia, tostada, negra, verde, ecológica, de trigo... bien servidas y frescas, la cerveza tiene ahora sus mejores meses por delante, cuando el calor más aprieta. Y todo parece indicar que en este escenario económico volverá a aumentar su producción, ventas y consumo.

Consumo moderado

Los españoles son responsables a la hora de consumir cerveza. Se trata de una bebida de bajo contenido alcohólico (en torno a 4,5 grados) que forma parte de la cutura mediterránea. De ahí su fuerte contenido social. De hecho, las rubias se beben en la compañía de amigos y de la familia. Casi siempre en cafeterías, bares, terrazas y restaurantes, es decir no forma parte de un atracón de fin de semana ni del ocio nocturno. Se consumen durante el apertivo, comida y durante la tarde, y casi siempre acompañado de una tapa. Este hábito de consumo es lo que diferencia a la cerveza de otras bebidas alcohólicas.

Pero no solo se trata de un comportamiento responsable ante la cerveza, es que también se ingiere menos cantidad en España: 46.4 litros anuales por habitante (mayor de 18 años). Se trata de un consumo moderado. La media europea es de 70 litros. Pero hay países que la superan. Por ejemplo, en la República Checa es de 134 y Alemania de 116.