Según los cálculos de IW Consult, en 2017, el 25% de los empleos en Alemania dependía de las exportaciones
Según los cálculos de IW Consult, en 2017, el 25% de los empleos en Alemania dependía de las exportaciones - AFP

Las exportaciones alemanas se desplomaron en febrero

Las ventas alemanas al exterior durante el mes de febrero cayeron un 1,3% respecto al mes anterior, un 2,8% si se comparan con las de febrero de 2018

Corresponsal en BerlínActualizado:

El dato de exportaciones alemanas es clave en la construcción del dato de PIB, por lo que había muchas miradas puestas en esta cifra, que finalmente echa por tierra las previsiones optimistas. Las ventas alemanas al exterior durante el mes de febrero han caído un 1,3% respecto al mes anterior, un 2,8% si se comparan con las de febrero de 2018, y la caída abunda en la ya larga lista de indicadores que habla de un año de parálisis para el motor europeo. Los analistas no esperaban que la caída fuese más allá del 0,5% y la Oficina federal de Estadística.

El dato corresponde sin duda a que las órdenes de pedidos del exterior cayeron un 6% en febrero. Las importaciones se contrajeron en un 1,%, más del doble de lo esperado. En conjunto, las empresas alemanas han vendido en lo que va de año al exterior por valor de 217.000 millones de euros, dando un mordisco a la balanza comercial que sin duda agradará a Donald Trump, tan crítico con el superávit comercial alemán, pero que amenaza con paralizar una economía clave para la balanza europea en un contexto global de desaceleración. La previsión de la Cámara de Comercio Exterior es de un aumento del 3,7% para todo el año 2019 que por ahora se enfrenta a un difícil cumplimiento.

En una economía basada en las exportaciones, además, la onda expansiva afectará a muchos otros indicadores y, naturalmente, al empleo. Según los cálculos de IW Consult, en 2017, el 25% de los empleos en Alemania dependía de las exportaciones de las empresas; hace 20 años, era poco menos del 18 por ciento. En conjunto, 11.2 millones de empleos fueron atribuibles a las exportaciones en 2017 (5,1 millones de empleos directos y 6,1 millones en empresas suministradoras de las exportadoras) en comparación con 1997, cuando Alemania contaba con solo 6,7 millones de empleos relacionados directamente con sus exportaciones, lo que representa un aumento del 67% en las últimas dos décadas. La conclusión es que dos tercios del aumento de la fuerza laboral que ha mantenido en los últimos 20 años la estabilidad de la economía alemana se debe a la buena salud de las exportaciones.

Los vendedores alemanes al exterior por excelencia son los fabricantes de maquinaria, de automóviles y de productos químicos, sectores que pasan por especiales momentos de debilidad debido al desprestigio causado por el escándalo de los motores diésel y a los múltiples juicios a los que se enfrenta en EE.UU. la química alemana Bayer por la relación del glifosato con la enfermedad del cáncer. Además de estos evidentes daños al Made in Germany, Alemania sufre el contexto global de incertidumbre por el Brexit y la guerras comerciales, pero la patronal alemana achaca también parte de la culpa al gobierno de la gran coalición.

El descontento de las empresas familiares, un sector de peso en la economía alemana, ha llegado a tal extremo que la Asociación Federal de su patronal se ha negado a invitar al tradicional encuentro anual al ministro de Economía, Peter Altemeier, una fiesta en la que se celebra el 70º aniversario de su fundación. Su presidente, Reinhold von Eben-Worlée, le ha acusado públicamente este fin de semana de «estar dañando la economía y el Ministerio» en una entrevista. «Graves errores», «fracaso total», son algunas de las expresiones que utilizaba.

Entre las principales quejas de las empresas familiares, entre las que se encuentras firmas como Miele, Trumpf o Dr. Oetker, y que comparten también las grandes empresas alemanas, está la anunciada cumbre eléctrica que todavía no ha tenido lugar y la presión del ministro para aumentar las cotizaciones sociales. «El aumento de las plantas de energía renovable ha catapultado a Alemania a la cima de los competidores globales en términos de costes de energía. Las facturas de electricidad se están yendo de las manos sin ahorrar siquiera un solo gramo de CO2 y ya es hora de que los políticos reconozcan ante los ciudadanos que la política energética de este gobierno ha fracasado», se queja von Eben-Worlée.

Antes de conocerse la dimensión que está cobrando el frenazo de las exportaciones, los cinco institutos económicos alemanes ya habían advertido que el PIB crecerá este año menos de la mitad de la tasa prevista anteriormente. La previsión está en el 0,8% en 2019, mientras que en septiembre anticipaban un crecimiento del 1,9%. «Se subestimó la dimensión de los obstáculos para la producción nacional y el alcance de la desaceleración de la economía mundial”, han justificado los expertos, «el peligro de una recesión pronunciada con varios trimestres de contracción es bajo si los riesgos políticos no se intensifican, pero Alemania sufriría un gran impacto si hubiese una escalada de los conflictos comerciales y un Brexit sin acuerdo, ya que Estados Unidos y el Reino Unido son dos de sus socios comerciales más importantes».