Europa, el gran lastre de los emergentes

«Lo mejor de los BRIC ha terminado ya», señala Goldman Sachs

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El año 2012, es el del dragón de agua para China, un tiempo de cambio, con augurios positivos, que hace pensar que las previsiones económicas para el gigante asiático se traducirán en un robusto crecimiento, al igual que para unos emergentes que en 2011 registraron unos datos de crecimiento envidiables desde la deprimida eurozona. Pero las malas noticias, vuelan, al igual que las negativas perspectivas económicas. Y se contagian. Europa se muestra como el principal ancla para unos BRIC que ya han iniciado su desaceleración durante el último trimestre de 2011. Hasta Goldman Sachs, la entidad que acuñó el término BRIC en 2001 para señalar el enorme crecimiento futuro de Brasil, Rusia, India y China, anunció en un informe de finales del año pasado que «lo mejor de estos países ha terminado ya».

Con los datos de paro y el escaso crecimiento, el consumo en Europa se resiente. Y a menor demanda europea, menores ventas en los emergentes. Y menor crecimiento. Según las últimas previsiones del Banco Mundial, el PIB global pasará de expandirse un 2,5% en 2012 en lugar del 3,6% pronosticado en junio de 2011. Y es que en seis meses, la situación ha empeorado de manera notable. Desde el punto de vista comercial, la depresión del consumo en Europa supone un mazazo para economías en gran medida dependientes de las exportaciones como China, India, Rusia o Brasil. Y mientras Estados Unidos no termina de confirmar su recuperación y, por ende, levantar su demanda, el comercio mundial sigue bajo mínimos.

Según el monitor del comercio mundial, las exportaciones de Asia decrecieron un 20% en lo que va de año. Y un 1,3% en todas las economías en desarrollo en el tercer trimestre de 2011, según el Banco Mundial. Mucho tiene que ver la caída de las importaciones de Europa, en torno al 25%, siendo el Viejo Continente el principal cliente de Asia. Solo en Estados Unidos comienzan a crecer tímidamente, pero no es suficiente para compensar la caída europea. Al descender las exportaciones asiáticas, también está menguando la compra de materias primas de países como China o India, lo que está afectando a las economías iberoamericanas, principales suministradoras.

Los principales organismos ya lo están alertando. La agencia de noticias italiana Ansa tuvo acceso esta semana a las nuevas revisiones de las perspectivas para 2012 del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y además de prever una recesión de dos años en España y para la eurozona durante 2012, con una caída del PIB del 0,5%, también reduce el crecimiento de las economías emergentes. Del 6,4% que crecieron en 2011, la institución dirigida por Christine Lagarde prevé un crecimiento para 2012 del 5,4%.

El Banco Mundial también publicó esta semana una revisión a la baja de sus perspectivas, con una recesión de la eurozona durante 2012 del -0,3%. Y avisa: el contagio en las economías emergentes desde Europa ha sido «generalizado».

Y es que la ausencia de financiación y liquidez también hace mella en los emergentes a través de menores inversiones desde Europa. En la segunda mitad de 2011 los flujos de capital hacia las emergentes fueron de 170.000 millones de dólares, frente a los 309.000 millones que se registraron en el mismo periodo de 2010, lo que entraña una reducción del 45%. Fuga de inversiones que se reflejó a su vez en los parqués. Si 2011 fue un lunes negro de 365 días para los parqués europeos, en el caso de los índices bursátiles de los BRIC, los números rojos se repiten con la misma intensidad. El MSCI que agrupa a las bolsas de 21 países emergentes, perdió un 20% frente al 22% que cedió el Eurostoxx 50 durante 2011. Desde el lado de los BRIC, el Sensex de la India se hundió durante el año un 23%, mismo dato que registró al China Shangai Composite. Por su parte, el Micex ruso cedió un 19% y el Bovespa brasileño, un 16%. Pocas diferencias frente a las caídas durante 2011 del Ibex-35, del 16%, del Dax alemán, que en 2011 cedió un 17%, o del Cac 40 parisino, con unas pérdidas del 18%. Y es que las salidas de capitales de fondos de los emergentes en 2011 fueron de 47.000 millones de dólares de los cuales, las de los BRICS supusieron 15.000 millones.

«Todos los factores indican el agravamiento de la situación económica en Europa, que tendrá una recuperación mucho más lenta que la que ocurrió tras la recesión de 2008. Esto hará mella en los emergentes», afirma a Empresa Andrew Burns, jefe del equipo de economía global del Banco Mundial y principal autor del último informe de perspectivas del organismo. Según Burns, factores como la inestabilidad política en el Norte de África y las tensiones en Irán, hacen prever un alza mayor del precio del crudo lo que complica aún más la recuperación europea. Desde Naciones Unidas también apuntan hacia el lado de los recortes en toda Europa. «La austeridad fiscal aplicada por algunos países desarrollados es parte del problema, lo que debilitará aún más el crecimiento y las perspectivas de empleo», señala en un informe.

Los BRIC ceden el relevo

En palabras de Burns, frente al «crack» de 2008, las economías emergentes son más vulnerables que entonces. «Entonces los países en desarrollo consiguieron salir de la crisis de una forma muy rápida. Si ahora se repitiese la situación, esta recuperación sería más lenta ya que sus cuentas fiscales se han deteriorado» asevera. Y es que, según datos del Banco Mundial, 27 países emergentes cuentan con déficits fiscales superiores al 5% a pesar de tener grandes crecimientos.

«Los países emergentes son mucho menos dependientes de Europa que hace diez años, pero la UE continúa representando un 25% de la economía mundial» señala Rafael Pampillón, profesor del Instituto de Empresa, que resta importancia a esta desaceleración aunque indica que los elevados déficits públicos de algunos emergentes es una cuestión «preocupante».

Si bien en Goldman Sachs, apuntan que «el contagio desde la eurozona ha sido menor de lo que esperaban», alertan sobre la posibilidad de una crisis del sistema bancario europeo. Debido a ello, el Banco Mundial recomienda a los BRIC que aumenten los test de estrés sobre sus sistemas bancarios con tal de prevenirse ante un cierre de la financiación exterior. «Países como China podrían luchar contra esta reducción de sus exportaciones desarrollando su mercado interior y así aumentando su consumo», aventura Burns. Para evitar que aumente su burbuja inmobiliaria o afecte a sectores sobrecalentados como el crediticio, Burns recomienda potenciar sus políticas sociales.

Desde Goldman Sachs prevén que frente a casi un 50% de aportación de los BRIC al crecimiento global que se produjo en la última década, éste se estabilice en el 40%. Y señalan que el impulso en los próximos cinco años vendrá de otros emergentes, los «Next Eleven», club que engloba a once países como Indonesia, Nigeria, México o Turquía.

Nadie duda de que los BRIC continuarán siendo importantes con altas tasas de crecimiento. Y otros emergentes se unirán y aumentarán su actividad económica. Pero los organismos internacionales coinciden: en un 2012 que acaba de comenzar, Europa se erige como un ancla cada vez más pesada. Y con pocos síntomas de adelgazamiento.