El consejero delegdo de BBVA, Carlos Torres, y el presidente del grupo, Francisco González
El consejero delegdo de BBVA, Carlos Torres, y el presidente del grupo, Francisco González - IGNACIO GIL

Europa impone a los bancos tener presidentes sin poder ejecutivo a un año de la sucesión en BBVA

El Tribunal General de la UE da la razón al BCE al exigir a Crédit Agricole que separe los cargos de presidente y «directivo efectivo»

MADRIDActualizado:

El Banco Central Europeo (BCE) cuenta con el respaldo de la Justicia europea para que pueda imponer a los bancos de la Eurozona la separación de los cargos de presidente y primer ejecutivo o consejero delegado. Así lo establece el Tribunal General de la Unión Europea en un dictamen ( consulta aquí en PDF) sobre la sucesión en la entidad francesa Crédit Agricole en el que da la razón al supervisor comunitario y declara que una misma persona no puede ocupar a la vez el puesto de presidente del consejo de administración y de «directivo efectivo» en las entidades de crédito sometidas a supervisión prudencial.

Crédit Agricole quiso nombrar en cuatro de sus filiales regionales a una misma persona para los puestos de presidente del consejo de administración y de «directivo efectivo». Es decir, que al mismo tiempo fuese presidente y consejero delegado. El BCE aprobó la designación de los presidentes, pero se opuso a que ejercieran simultáneamente la función de consejero delegado o primer ejecutivo alegando que «debe existir en principio una separación entre el ejercicio de las funciones ejecutivas y no ejecutivas en el seno de un órgano de dirección». Crédit Agricole recurrió al decisión del BCE ante el Tribunal de la UE y este desestimó los recursos y avaló el criterio del organismo presidido po Mario Draghi.

Los magistrados comunitarios esgrimen en su decisión el objetivo perseguido por el Ejecutivo comuntario y el BCE al tratar de establecer esa separación efectiva entre presidente y consejero delegado. En concreto, la finalidad de las autoridades es que los miembros no ejecutivos del consejo de administración de los bancos sean independientes de los directivos encargados del negocio, como el consejero delegado, y por tanto puedan llevar a cabo una supervisión eficaz. Esto, según el Tribunal General de la UE, «implica un equilibrio de las facultades en el seno del órgano de administración». «La eficacia de esa supervisión quedaría menoscabada si el presidente del órgano de dirección en su función de supervisión, pese a no desempeñar formalmente la función de consejero delegado, se encargara simultáneamente de la dirección efectiva de la actividad de la entidad de crédito», dice el órgano en su dictamen.

Este dictamen llega a un año de que BBVA apruebe la sucesión de su presidente, Francisco González, que en 2019 dejará el cargo al cumplir 75 años y ya tiene definido el plan de sucesión. De hecho, todas las entidades deben presentar el suyo al BCE. Hasta ahora, González solo ha insinuado que su sucesor procederá de dentro de la entidad, lo que apunta a su actual «número dos», Carlos Torres, como presidente. Eso sí, el nombramiento posterior de Jaime Caruana como consejero de la entidad ha alimentado los rumores sobre la posiblidad de que se designe a Caruana como presidente no ejecutivo y que Torres siga como consejero delegado.

El caso español

Fuentes financieras consultadas por ABC interpretan que el dictamente del Tribunal de la UE solo aplica al caso de la transposición del criterio del BCE a la legislación francesa, donde se pretende evitar la concentración de los cargos de presidente y consejero delegado en una misma persona, y recuerdan que en España la transposición de ese norma lo que impide es que el presidente no puede ser al mismo tiempo el CEO. Ahora bien, el modelo de gobierno corporativo que impera en el sistema financiero español es de presidentes ejecutivos, es decir que son al mismo tiempo, aunque no CEO, sí primer ejecutivo del banco.

Solo Bankinter, Liberbank, Ibercaja y Caixabank ya tienen presidente no ejecutivo y un consejero delegado como primer ejecutivo, en línea con el modelo preferido del BCE para asegurar la independencia y el debate interno en los consejos de administración. Los del Santander, BBVA, Bankia, Sabadell y Unicaja son el primer ejecutivo, por delante del CEO, y han nombrado un consejero independiente coordinador, como obliga la ley a empresas con presidente ejecutivo, además de reforzar el órgano de máxima dirección con un número cada vez mayor de vocales independientes.