García de la Cruz en un momento de la entrevista
García de la Cruz en un momento de la entrevista - ABC

«España es un país de referencia en innovación tecnológica financiera»

Entrevista con Rodrigo García de la Cruz, presidente de la Asociación Española y la Alianza Iberoamericana de Fintech

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El Gobierno ultima una norma que permitirá a las empresas de innovación tecnológica financiera («fintech») operar en un marco sin casi regulación, limitado y controlado, el llamado «sandbox», antes de dar el salto al mercado. El objetivo es que la exigente regulación financiera no mate esas compañías antes incluso de nacer, según explica a ABC Rodrigo García de la Cruz, presidente de la Asociación Española Fintech e Insurtech (AEFI) y de la Alianza Fintech Iberoamérica.

—¿Ese marco de pruebas supone que no estarán sujetas a regulación?

—En el sector financiero no se puede hacer ninguna actividad sin la correspondiente licencia. El «sandbox» está pensado para dos tipos de compañías. Primero, para aquellas que al ser tan innovadoras no están bajo ningún marco regulatorio y quedan en una situación alegal, como sucedía con las plataformas de financiación participativa hasta que se reguló. Pues bien, este marco de pruebas permite desarrollar esa actividad de forma controlada por los supervisores, no regulada, durante un tiempo y en condiciones y volúmenes limitados. Así, si hay algún problema, afectaría a un número muy limitado de inversores y usarios. Pero además hay que fomentar el acceso a la actividad facilitando el acceso a las licencias. El «sandbox» permite que ante un entorno rígido de licencias, cualquier compañía «fintech» e «insurtech» pueda desarrollarse en ese marco, comprobar su viabilidad y demostrar que es fiable antes de obtener la licencia.

—¿Y la protección del consumidor?

—Si las principales innovaciones están bajo este paraguas vamos a tener muy controlado lo que puede afectar a los inversores, pues se limita en número de participantes y volúmenes, en lugar de permitir operar con miles de ahorradores o inversores.

—¿Qué nivel de innovación tecnológica financiera hay en España?

—España se ha consolidado como un centro de actividad «fintech» a nivel internacional. De hecho, Madrid es una de las principales ciudades del mundo en esta materia. Somos uno de los países con más empresas «fintech» e «insurtech» por número de habitantes, con unas 400, muy por delante de Francia y Alemania, por ejemplo. Esto demuestra que tenemos muchísimo talento financiero y asegurador, con entidades líderes a nivel internacional y mucho talento emprendiendo. Además somos un país con mucha innovación. Las asignaturas pendientes son la inversión y la internacionalización, que es lo que se necesita para que estas empresas puedan crecer. Esto es fundamental para ser un jugador importante en el sector «fintech».

—¿Bancos y «fintech» son competidores o colaboradores?

—La mayoría de las empresas de innovación financiera ven a los bancos como colaboradores. Y los competidores de los bancos no van a ser en general las «fintech», sino las grandes compañías tecnológicas, que son las que pueden llevarse un trozo del pastel del negocio financiero. Estos gigantes tecnológicos quizá no se conviertan en bancos, pero sí por ejemplo en entidades de pagos y micropréstamos.

—¿Cuánto empleo crean en España?

—Por encima de los 10.000.

—Se crean muchas compañías de este tipo pero, ¿cuántas fracasan?

—Es cierto que en el mundo de las «startup» hay una mortandad muy elevada de compañías, pero en el caso de las «fintech» es algo diferente porque hay un proceso previo que ya hace un filtro muy importante y es la obtención de la licencia, que es un proceso exigente. Por tanto, cuando una compañía «fintech» o «insurtech» obtiene la licencia ya tienen cierta seguridad de que puede ser viable. Eso no quiere decir que no vaya a desaparecer, pero en este caso la mortandad ya no es del 80 o 90%, sino que está entre el 5 y el 10% de las compañías.

—¿La innovación financiera traerá precios más bajos para el cliente?

—Sí. Si algo traen estas compañías es inclusión y democratización financiera. Por un lado, hay pueblos que se están quedando sin su oficina bancaria y hay que trabajar en su inclusión financiera a través de la digitalización. Y por otro, la democratización financiera permite a cualquier persona acceder a productos y servicios que antes no podía, como aquellos de inversión antes destinados solo a altas rentas. Además, las «startup» hacen sencillo lo que parece complejo y dan transparencia, fundamental en un país que tiene un problema de educación financiera.