España, una economía abierta al mundo

«España tiene una economía más abierta, más competitiva, más diversificada y, por tanto, menos vulnerable que los inversores extranjeros están apreciando y apoyando fuertemente»

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El pasado 15 de enero tuve la ocasión de participar en la inauguración de la novena edición del SID, que reunió en Madrid a más de 150 inversores financieros internacionales interesados en incorporar en sus estrategias y carteras de inversión los valores emitidos por algunas de las 43 grandes empresas españolas presentes en el mismo. El continuo éxito desde 2010 y relevancia de este evento anual es una prueba más del creciente interés que generan en el exterior nuestras empresas y nuestra economía.

Esta mayor atención no debe resultarnos extraña ya que un número creciente de empresas españolas, con tecnologías propias, marcas reconocidas y redes de distribución internacionales se han consolidado como referentes mundiales en sus respectivos sectores y sus valores negociables son percibidos como activos rentables y seguros que se encuentran presentes, cada vez en mayor proporción, en las principales carteras de inversión a nivel global.

La apuesta de las empresas españolas por la internacionalización está teniendo un impacto positivo y estructural de enorme envergadura en nuestra economía. En 2009, las exportaciones de las empresas españolas suponían un 21% del PIB. Hoy, más de un 34%, un porcentaje mayor que el de Francia, Italia o Reino Unido; además, España es hoy el 12º mayor inversor mundial.

El protagonismo del sector exterior es el elemento diferencial del actual ciclo de crecimiento de la economía española y se constituye como la mejor garantía de su sostenibilidad en el medio plazo. 2018 ha sido el quinto año consecutivo en que la economía española ha registrado simultáneamente crecimiento del PIB, creación de empleo y superávit externo. Se trata de una combinación inédita hasta el momento en nuestra economía, que nos permite sostener la perspectiva de que la fase expansiva del ciclo se va a mantener durante los próximos años; reforzada, además, por la atracción de inversión extranjera que quiere sumarse a este círculo virtuoso.

Y es que la creciente internacionalización del tejido empresarial español constituye no solo una prueba de su competitividad sino que es uno de los grandes alicientes que ofrece España a los inversores extranjeros. El atractivo que presenta un país para la inversión extranjera viene determinado, cada vez más, no solo por el potencial que ofrece su mercado doméstico, sino también por su capacidad para proyectarse como una plataforma internacional de negocios e inversiones, de ofrecer un marco de negocios competitivo que permita desarrollar redes de proveedores y clientelares sofisticadas y así incorporarse a las complejas redes globales de producción y comercio en las que se integran las empresas transnacionales.

«Los inversores encuentran en España una regulación muy abierta a la inversión»

Los inversores extranjeros encuentran en España una regulación muy abierta a la inversión extranjera. De hecho, según la OCDE, España es el 9º país del mundo con menos restricciones regulatorias al capital extranjero.

En definitiva, España es hoy percibida como un destino de inversiones de alto valor añadido, en el que además de acceder a un importante mercado doméstico, de más de 46 millones de habitantes y más de 80 millones de turistas que nos visitan cada año, no solo se da acceso sin restricciones al mercado de la Unión Europea, con cerca de 500 millones de consumidores con elevado poder adquisitivo, sino que, gracias a los estrechos lazos históricos, políticos, económicos y culturales se consolida también como plataforma de negocios con el norte de África y Oriente Medio y, sobre todo, con América Latina, dónde España tiene un notable liderazgo internacional.

La inversión extranjera directa recibida por España en los tres primeros trimestres de 2018 viene a apuntalar este atractivo ya que ha ascendido a 40.621 millones de euros, la cifra más alta registrada por España en toda la serie histórica, siendo, según la UNCTAD, el octavo mayor receptor de inversión extranjera a nivel mundial en el primer semestre de 2018.

Esta apuesta foránea es previsible que se mantenga en 2019. Según la edición anual del Barómetro del Clima de Negocios en España, que elabora el IESE junto con ICEX-Invest in Spain y Multinacionales por Marca España cada año a partir de una encuesta a representantes de empresas extranjeras establecidas en España, estas compañías siguen mejorando su valoración del clima de negocios en nuestro país, y más del 90% tienen previsto mantener o aumentar sus inversiones, plantilla y facturación en nuestro país en el próximo ejercicio. Las infraestructuras, el tamaño de mercado, la calidad de vida y el capital humano son los aspectos que dichos inversores valoran especialmente de España.

Como conclusión, cabría resaltar que en estos tiempos en que la economía internacional se enfrenta a un cierto renacer de los viejos fantasmas del proteccionismo y el aislacionismo, nuestro país sigue afrontando los actuales desafíos económicos abriendo su economía al exterior. España tiene una economía más abierta, más competitiva, más diversificada y, por tanto, menos vulnerable que los inversores extranjeros están apreciando y apoyando fuertemente.

Xiana Méndez es secretaria de Estado de Comercio

Xiana MéndezXiana Méndez