Tribuna

España busca su rumbo hacia la digitalización

João Paulo da Silva, vicepresidente y general manager de SAP España, cree que «El pricipal problema es la falta de recursos para la I+D+i: solo representa el 1,19% del PIB del país, muy por debajo de la media europea del 2%»

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España es el país europeo que más está creciendo. Ha sido la gran sorpresa de la economía europea en los últimos dos años. Es cierto que veníamos de una situación muy complicada, pero el motor se ha vuelto a poner en marcha y avanza a una velocidad inesperada.

El PIB sigue aumentando, el desempleo bajando, el consumo subiendo y se percibe de nuevo optimismo. Hay una mayor confianza en la situación económica y en el futuro. El ámbito empresarial ha recuperado la ilusión y el interés por embarcarse en nuevos proyectos y mejorar.

En los años previos a este período de recuperación se habló mucho de lo que se debería hacer para cambiar el modelo productivo de España, se ofrecieron infinidad de consejos y recetas para que las empresas se reinventaran y volvieran a la senda del crecimiento. En esos momentos, las compañías no podían invertir en nuevos proyectos, pero el mensaje caló y ahora lo constatamos.

Desde 2014 se venía apreciando un cambio de tendencia y el sector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en España registraba crecimientos positivos, aunque tímidos. Y desde el punto de vista de la transformación digital, se ponían en marcha proyectos a pequeña escala que se utilizaban como piloto para probar qué era eso de la digitalización.

2017 ha sido el año del despegue. Hemos visto cómo se iniciaban los primeros proyectos transversales dirigidos a digitalizar por completo la base y la gestión de los negocios. El objetivo no ha sido únicamente adaptarse a una nueva realidad, sino poder impulsar la innovación, poder imaginar y crear nuevos proyectos y desarrollar nuevos negocios. Han empezado las grandes compañías, pero las pymes también están avanzando rápido. Según apunta la firma IDC, un 6% de las empresas españolas ya son digitales y más de la mitad ya se han marcado la digitalización como objetivo o la han abordado en algunos departamentos.

Hay otros tres factores fundamentales a la hora de impulsar la transformación: el emprendimiento, la innovación y la formación. El primero de ellos también está mejorando: ha pasado en un año del 5,2% al 6,2%. Y, además, la duración de los negocios (activos más de 3,5 años) también ha mejorado y se sitúa en la media de la Unión Europea.

El emprendimiento nace tras una idea y esa idea al final constituye una innovación. Y aquí sí surge un problema para dar el impulso definitivo a la digitalización: la falta de recursos para la I+D+i. Actualmente solo representa el 1,19% del PIB del país, muy por debajo de la media europea del 2%. España siempre se ha caracterizado por su creatividad, pero se necesita respaldo económico para llevar a cabo las ideas. Hay que seguir desarrollando mecanismos que animen a la investigación y la labor del sector privado en I+D+i apoyando ideas innovadoras por medio de fondos de capital riesgo es cada vez es más necesaria. Un dato relativamente optimista es el crecimiento de las patentes registradas en España -un 2,6%- y la aprobación de solicitudes de registro -un 47%-. Pero, aun así, España sigue situándose en un puesto muy bajo, el 27, por detrás de países más pequeños como Estonia o Chipre.

En cuanto a la formación, hay que impulsar la educación en carreras y asignaturas CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para cubrir la demanda de 100.000 profesionales TIC en España en 2020. Existe un verdadero problema con este tipo de carreras porque mientras la demanda de profesionales va en aumento, la cifra de estudiantes que optan por ellas va en descenso. Tenemos que buscar el modo de que estas asignaturas resulten atractivas a los estudiantes desde edades muy tempranas.

España tiene el 0,6% de la población mundial y deberíamos preguntarnos cómo queremos diferenciarnos del 99,4% restante. Con las medidas señaladas, si el sector privado y el público remamos juntos en la dirección correcta, impulsando la I+D+i y la formación, lograremos que ese crecimiento del que ahora disfrutamos sea sostenible y pueda conducir a una nueva etapa de la historia de España, en la que las empresas logren reinventarse y dar con la tecla de un nuevo modelo productivo que permita al país escalar puestos como potencia económica, pisando escalones sólidos y bien cimentados.