Lorenzo Amor: «Sobran agoreros del despido y faltan emprendedores»

El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) defiende la reforma laboral y asegura que «la sobreprotección ha cerrado empresas»

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Es la voz de los autónomos, la imagen de un colectivo aplastado por la crisis que ve ahora en la reforma laboral un balón de oxígeno para comenzar de nuevo a contratar. «Esta no va a ser la reforma del despido», advierte Lorenzo Amor para el que «no sería bueno ni para la imagen de España ni para la confianza» que el Gobierno cediera a la presión sindical y cambiara la reforma laboral.

—¿Cómo se crea empleo abaratando el despido?

—En España sobran agoreros del despido y falta más cultura del emprendimiento y la reforma ha puesto los mecanismos para volver a generar empleo estable. El éxito de un autónomo es crecer, ganar tamaño y contratar, despedir es sinónimo de fracaso. Estoy convencido de que un segmento de empresas que no ha hecho ajustes lo hará pero para las pymes y los autónomos esta no ser la reforma del despido.

—¿Estaba excesivamente protegido el mercado laboral español?

—Tenía excesiva sobreprotección y lo que ha hecho la reforma es acercarse a lo que hay en la UE y está funcionando. Hay que tener claro que lo que ha destruido empleo en España ha sido la legislación, que ha permitido por ejemplo que fuera más fácil despedir con 45 días que eliminar dos pagas extras del convenio. Pero igual hay quien se siente cómodo al estar de brazos cruzados.

—¿Cuándo podremos hablar de que España crea empleo neto?

—La mayor movilización que tiene que haber en este país pasa porque los bancos empiecen a dar créditos y los autónomos a contratar. No sabemos cuándo podremos hablar de empleo neto, pero estamos convencidos de que esta reforma va a generar contratos, sobre todo, entre los autónomos. Un 20% prevé contratar a lo largo de este año y van a tener alguna herramienta que antes no tenían.

«La sobreprotección ha cerrado empresas»

—La reforma crea un contrato para emprendedores... hasta 30 años y con periodo de prueba de un año.

—Lo importante ahora no es la calidad o la modalidad del empleo, es el empleo. No podemos tener casi un millón de jóvenes en el paro. El nuevo contrato es para pymes y autónomos, y no se tiene que hacer demagogia con el periodo de pruebas de un año porque hasta ahora el contrato indefinido para todo el mundo era con seis meses de prueba. Hace cuatro días estábamos diciendo que no se podía sostener una tasa de empleo juvenil del 50%. Ahora se ponen herramientas para intentar incorporar al mercado laboral a los jóvenes y le estamos buscando los cuatro pies al gato. Busquemos primero el empleo. Y creo que muchos jóvenes se van a incorporar al mercado laboral con ese nuevo contrato.

—Entonces, ¿por qué la reforma laboral abarata el despido?

—Porque hay que acabar con la sobreprotección. Porque ajustes de plantillas se han llevado por delante a empresas. Si queremos que haya contrataciones, tenemos que acercarnos a lo que existe en Europa. Y estamos hablando de que el despido improcedente va a quedar en 33 días por año y que va a funcionar un despido por causas económicas, técnicas y organizativas que hasta ahora no se utilizaban. Lo que no es ilógico es lo que venía ocurriendo hasta ahora y nadie protestaba. Y no he visto a nadie alzar la voz porque el 80% de los despidos fuera con 45 días por año cuando todos sabíamos los problemas económicos que había en el país. Que han cerrado 350.000 autónomos y muchos de ellos porque no han podido hacer frente al despido.

—Hemos pasado de una gran rigidez a dar todo el poder a la empresa.

—Es que hemos pasado también de una situación en la que todo se compraba y todo se vendía, donde había problemas para encontrar a un trabajador, de una situación en donde en España había euforia, a una situación donde hay depresión. El problema en estos momentos no es que las empresas tengan poder porque esta reforma laboral no tiene vencedores ni vencidos. El único que va a ganar a medio plazo es el empleo y quien quiera buscar vencedores y vencidos está intentando dividir. Y lo que tenemos que buscar es que haya contratación y empleo. Los sindicatos, la patronal y los autónomos pueden opinar de la reforma, pero a quien le tiene que gustar es a los 5,3 millones de parados que ven una oportunidad para incorporarse al mercado laboral. Y a quien le tiene que gustar más es a los miles de pequeños empresarios que son los que tienen que contratar. El 90% del tejido empresarial llevamos cuatro años sin créditos, sin vender, con morosidad, pagando a duras penas las nóminas, las cotizaciones y los impuestos. Si esta reforma hubiera estado en España hace cuatro años hubiéramos amortiguado el golpe del empleo.

—¿La protesta por la reforma terminará en huelga general?

—La mayor movilización que tiene que haber en España es que fluya el crédito y se generen contratos. Las protestas son muy respetables, constitucionalmente admitidas y aceptadas, pero no generan empleo y no creo que sea el clima de confianza que necesita el país. En estos momentos hay que buscar el diálogo y el consenso porque con protestas y movilizaciones no se crea empleo. Evidentemente, los que se tienen que sentir a gusto con la reforma son los que tienen que generar y mantener empleo. No nos equivoquemos. Un trabajador en una gran empresa es un número; en una pyme, un apellido; para un autónomo, es su compañero de fatigas. Esta reforma, fija, de una vez por todas, quiénes son los que realmente generan el empleo en este país. En los últimos años solo han cerrado 51 empresas de más de 1.000 trabajadores. Pero por cada empresa de más de 1.000 trabajadores que ha cerrado, se han perdido 7.500 autónomos. El problema es que un país no solo puede vivir de grandes multinacionales.

—Rajoy ya ha dicho que no cambiará el espíritu de la reforma. ¿Lo podría hacer por la presión de una huelga?

—El presidente tiene que gobernar por el interés general de los ciudadanos. No sería bueno ni para la imagen del país ni para la confianza de los ciudadanos que el Gobierno estuviera al hilo de lo que un sector de la población quiera.

—¿Echa algo en falta en la reforma?

—Va en la buena dirección pero se puede mejorar.

—¿Cómo?

—Sería deseable que la microempresa, la que tiene menos de seis trabajadores y en la que no es obligatoria la representación sindical, contara con más mecanismos de flexibilidad interna respetando siempre los acuerdos entre empresa y trabajador. Entre otras cosas, que no tuviera que peregrinar para descolgarse de un convenio. Es una oportunidad para incentivar la empleabilidad de los trabajadores,también para que surjan emprendedores que es lo que necesitamos.

—En España hay un millón de parados menores de 25 años y solo 68.000 han puesto un negocio o una actividad en marcha. ¿Cómo se convence a un joven para que emprenda?

—Ayudándole, eliminando trabas, permitiendo que no pague cotizaciones durante los dos primeros años, que son los más difíciles, como establece el nuevo contrato de formación y solucionar problemas pendientes.

—¿Por ejemplo?

—Por ejemplo, a los que ya cotizan ocho horas en el régimen general y se les obliga a cotizar en el régimen de autónomos por una hora porque realizan una actividad por cuenta propia. Esta situación provoca que muchas personas que realizan un trabajo no declaren porque se les obliga a pagar 270 euros mínimos por una o dos horas. Nosotros proponemos una cotización lineal de 50 euros para la persona que ya cotiza ocho horas en el régimen general. Y esto también es trabajar para recuperar la economía sumergida no solo castigarla sino dar mecanismos para incorporen sistema