Solo una de cada tres personas en edad de trabajar recibe formación en España
Solo una de cada tres personas en edad de trabajar recibe formación en España - ABC

Las empresas marcan el compás de la formación en Europa

Las economías más competitivas articulan el sistema a través del diálogo social

MadridActualizado:

Empresa y universidad siguen sin ir de la mano en la formación en España, algo que sí han conseguido otros países como Alemania, con su exitosa formación dual, o Reino Unido, donde la intervención estatal es muy limitada y el modelo de cualificación se orienta a las necesidades operativas de la empresa o el puesto de trabajo. La empresa es, a diferencia de lo que aún ocurre en España, la que marca el compás de las necesidades formativas en los países más competitivos.

España:poco acceso

Muchas son también las distancias que separan a nuestro país de los vecinos europeos en el acceso a la formación de los trabajadores. En España solo realizan algún tipo de formación cada año una de cada tres personas en edad de trabajar es decir, el 33,1% frente al 48,3% en Alemania o las cifras superiores al 60% en países como Finlandia. Son datos incluidos en el Libro Blanco sobre la Formación presentado el miércoles por la CEOE, en el que se llega a la conclusión de que los países más competitivos y desarrollados diponen de sistemas de formación en los que la empresa es protagonista y están articulados a través del diálogo social. En España se ha seguido el camino inverso, dice la patronal.

Tras analizar los modelos europeos la organización se pregunta hasta qué punto la desventaja competitiva en tasas de formación de trabajadores se puede explicar en el caso español, no solo por razones financieras o por la cuantía de los recursos dedicados a la formación, sino también por las deficiencias en el diseño formativo, dados sus condicionantes, que lo convierten en el «más intervenido, burocrático y rígido de los países de nuestro entorno».

Respuesta al fraude

En 2015 la gestión de la formación en España dio un vuelco después del rosario de prácticas irregulares que durante años escaparon a todo tipo de controles y provocaron una bateria de detenciones, en especial en Andalucía. El Gobierno apartó a los agentes sociales de la gestión que, junto a la impartición de los cursos se abrieron a la libre concurrencia... El disgusto empresarial fue mayúsculo teniendo en cuenta que son las empresas las que financian en España el grueso de la formación. Cada mes empresa y trabajador pagan un 0,70% de cuota de formación, de los que 0,60 corresponden a los primeros y el 0,10 a los empleados. En 2016, la Seguridad Social recaudó 1.905 millones por esta cuota. Apenas 974 millones se destinaron a formar ocupados y los 932 restantes a financiar formación a parados.

Pero... ¿qué ocurre en Europa? Los expertos distinguen tres modelos formativos de éxito en Europa: El liberal, que aplica Reino Unido, el de regulación estatal, que rige en Francia y el dual-corporativo, protagonista en Alemania.

Alemania: «aprender haciendo»

Es una de las claves del éxito de la economía alemana. El modelo hace de las empresas las claras protagonistas. Prima la idea de «aprender haciendo» que se complementa con el centro formativo. La empresa asume el coste de la formación y el salario del aprendiz, pero los costes pueden desgravarse de los impuestos. Por el contrario, la financiación del centro de formación complementario es enteramente pública. Una característica del sistema es que toda persona que completa la enseñanza obligatoria puede acceder al mismo, que suele durar tres años. El otro puntal de la formación es el aprendizaje en las escuelas profesionales públicas, dependientes de los Länder. La FP dual comenzó su andadura en España con programas piloto en 2011 y no fue hasta 2012 cuando se instauró legalmente. El modelo lucha desde entonces por abrirse paso.

Reino Unido: modelo liberal

La intervención del Estado es muy limitada y el modelo de cualificación se orienta a las necesidades de la empresa o del empleo. Los que reciben la formación tienen que pagarla, aunque es frecuente que las empresas contribuyan al coste cuando la imparten por sí mismas.

Francia: regulación estatal

Este modelo otorga el control del sistema de formación al Estado, que tiene la capacidad normativa. Las empresas están obligadas a gastar un porcentaje de la masa salarial en función de su tamaño, en la formación de sus trabajadores, pero pueden determinar libremente las áreas en las que es necesario que se formen los trabajadores.