El presidente de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), Erol Kiresepi, la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, el presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell y la secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, durante la Reunión de Prsidentes
El presidente de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), Erol Kiresepi, la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, el presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell y la secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, durante la Reunión de Prsidentes - EFE

Las empresas iberoamericanas alertan sobre el virus proteccionista

Las grandes patronales de la zona, reunidas en Madrid, instaron a los Gobiernos a redoblar esfuerzos para impulsar el comercio

MADRIDActualizado:

Alimentada en buena medida por los vientos populistas que azotan a medio planeta, una ola proteccionista se agiganta en el horizonte dibujando una extraña paradoja: mientras la digitalización y el desarrollo de los transportes contribuyen a derribar barreras y difuminar fronteras, el libre comercio no deja de encontrar nuevos obstáculos en el camino. En la era de la logística y los algoritmos, la globalización está en entredicho. Esta «preocupante tendencia» fue el principal argumento de la XXVIII Reunión de Presidentes de Organizaciones Empresariales Iberoamericanas, celebrada la semana pasada en Madrid.

El encuentro de las principales patronales de este área, miembros de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y que también conforman el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB), cristalizó en una declaración en la que se subraya el convencimiento «de que el proteccionismo destruye el potencial económico y afecta principalmente a la creación de empleos». Esta «Declaración de Madrid» propone una suma de esfuerzos entre Gobiernos de la zona y el sector privado para ahuyentar el fantasma del proteccionismo y «fomentar un ambiente favorable a la inversión y el comercio abierto».

En la inauguración del encuentro, la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, defendió que este virus antiglobalización no está aún demasiado extendido en una región en la que se aboga «por una mayor integración y apertura». Grynspan asegura que «un 77% de la comunidad iberoamericana aboga por una mayor interacción en la zona». En definitiva, la actividad comercial transnacional parece concebirse más como una ocasión que como un riesgo. «Así es. Más comercio significa mayores empleos, mejor crecimiento económico y mayor integración. Las sociedades se protegen más cuando permiten que sus ciudadanos intercambien libremente bienes y servicios», asegura a ABC Tony Malouf, presidente de la Confederación Empresarial de Guatemala y nuevo presidente de CEIB.

«Cultura del respeto»

La declaración de las grandes patronales iberoamericanas reclama la consolidación de la «cultura del respeto» en la realización de las políticas públicas, el comercio y la inversión. Una actuación transparente que se asienta en pilares básicos como la simplificación administrativa y la seguridad jurídica. «Ambos conceptos están ligados a la mejora en el clima de negocios. El respeto a los contratos y a la posibilidad de contar con regulaciones claras, mínimas y universales son indispensables para fomentar y desarrollar emprendimientos de toda naturaleza. A eso nos referimos en la declaración», explica el presidente de CEIB.

En la misma línea, la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, destacó en el acto inaugural del encuentro la importancia de la globalización y sugirió la creación de políticas de integración para equilibrar el bienestar de las diversas regiones en el espacio iberoamericano. En el acto de entrega de las conclusiones en el Congreso de lo Diputados, el presidente de la OIE, Eorl Kiresepi, también subrayó la necesidad de adaptarse a las cadenas de valor globales, de reducir los trámites burocráticos, de hacer un esfuerzo por preservar los recursos naturales y de establecer una regulación clara y homogénea.

Objetivos que problablemente requieran de un esfuerzo didáctico. De hecho, las conclusiones de los empresarios iberoamericanos destacan la necesidad de comunicar más y mejor sobre los beneficios de la apertura comercial, un esfuerzo didáctico para atemperar esa «mala prensa» que parecen sufrir el comercio internacional y el mercado global. «Hay mucho desconocimiento sobre lo que la apertura comercial significa. Muchos de sus beneficios se dan por sentado y en ocasiones se cuestionan efectos que no necesariamente están vinculados a ella. Esta tarea de explicar unos y otros nos corresponde más ahora», subraya Tony Malouf.

Pese a que la sombra del proteccionismo es alargada, el fenómeno de la disrupción digital parece dejar muy poco terreno para una gran salto hacia atrás en el proceso de globalización. «Hoy ya no es posible hablar de medidas de protección cómo se hacía hace dos décadas. La revolución en las comunicaciones y la evolución tecnológica han acercado pueblos y mercados de manera irreversible. Esto reafirma el hecho que la comunicación y el intercambio sin fronteras no sólo es deseable sino necesaria», concede el presidente de CEIB.

Sin embargo, imponderables como el efecto Trump, que ha desmontado los grandes acuerdos comerciales transfronterizos en los que participaba Estados Unidos, confirman que el proteccionismo no hace prisioneros. Tampoco la negociación del acuerdo entre la UE y Mercosur, que Bruselas parece tomarse con calma, avanza precisamente a una velocidad de crucero. «Esto constata que los tiempos políticos quedan muchas veces atrás de los tiempos económicos. La brecha entre ambos debemos cerrarla de manera que los acuerdos que se suscriben entre naciones y bloques comerciales puedan habilitar adecuadamente y de la manera más expedita el marco para el intercambio comercial». Es la diferencia entre avanzar con o contra los tiempos.

Contra el acoso en Venezuela

La reunión de las patronales iberoamericanas también dejó una contundente toma de posición contra la situación de falta de libertad en Venezuela. La declaración asegura que «la situación de confrontación en el país ha empeorado» y pone en riesgo la democracia, la seguridad jurídica, el estado de derecho y el respeto de los derechos humanos», lo que afecta «severamente» a la iniciativa empresarial. El texto exige el «cese todo acto de acoso, persecución e intimidación al sector empresarial». Llama la atención el exhorto a los gobiernos de la zona para que sean coherentes en la defensa de este posicionamiento en las distintas instancias internacionales. «El pedido por el efectivo cumplimiento de los derechos humanos y las garantías básicas para los ciudadanos es un reclamo que debe hacerse de manera sostenida y con la vehemencia necesaria tanto en los ámbitos públicos como privados. Por eso nuestro llamado en los términos más enfáticos posibles», concluye el presidente de CEIB, Tony Malouf.