Empieza la cuenta atrás para cerrar las centrales de carbón

A partir de 2020 solo se mantendrán cinco de las quince que funcionan en España

MadridActualizado:

El generación eléctrica con carbón tiene los días contados en nuestro país. Más incluso que las centrales nucleares y los vehículos de gasolina y diésel. En este caso, responde a anteriores decisiones de la Unión Europea que han sido rápidamente asumidas por el Gobierno socialista.

Bruselas fijó nuevos criterios sobre las emisiones de las plantas de carbón, más restrictivos, que entrarán en vigor en 2020. La instalaciones que no cumplan los mismos tendrán que cerrar el 30 de junio de ese año. En estos momentos, solo cinco de las quince centrales térmicas de carbón que funcionan en España han confirmado las inversiones necesarias para seguir generando electricidad. Para el resto ha comenzado la cuenta atrás.

Estas quince plantas suman una potencia instalada de poco más de 10.000 MW (casi el 10% del total) y su producción de electricidad este año, hasta noviembre, representa el 14,2% del mix, según REE. Solo la nuclear (21,6%) y la eólica (19,7%) generaron más electricidad. El cierre de esas centrales no ocasionará ningún problema en el suministro eléctrico, ya que su producción será sustituída por el resto de tecnologías, ya que existe un superávit de potencia instalada (98.877 MW en total al cierre de 2017).

Anllares, la primera

La primera central que ha iniciado el proceso de apagado es la de Anllares, en Páramo del Sil (León). Con una potencia de 347 MW, es una de las más pequeñas y antiguas (arrancó en 1982). Sus propietarios son Naturgy (66,66%) y Endesa (33,33%). Los 41 trabajadores serán recolocados o se acogerán a un plan de bajas incentivadas.

El desmantelamiento de esta planta comenzará en 2019 y se prolongará durante cuatro años. Estos trabajos generarán unos 50 empleos.

Naturgy tiene otras tres centrales de carbón: La Robla (León), Meirama (La Coruña) y Narcea (Asturias) sobre las que aún no se ha pronunciado sobre su futuro. Fuentes del sector se inclinan porque la compañía que preside Francisco Reynés no invertirá más en esas plantas, por lo que estarían abocadas al cierre. Naturgy suma 2.100 MW en las cuatro centrales térmicas de carbón, el 16,5% de su parque de generación.

Sin embargo, es Endesa la que más plantas de este tipo tiene en España. Cuenta con cinco, además de la participación que posee en la mencionada de Anllares. Son 8.130 MW, el 34% de su potencia instalada.

Hasta ahora, ha invertido más de 200 millones en la central de As Pontes (La Coruña), la mayor del país con 1.400 MW, y otros 250 millones en la de Litoral (Almería), de 1.158 MW, en sistemas de desnitrificación y de desulfuración para adaptarse a las nuevas exigencias de la UE

Sobre la planta de Murterar (Mallorca), de 510 MW, aún no se ha pronunciado la compañía que dirige Borja Prado, pero todo indica que está abocada al cierre. Lo mismo que las de Andorra (Teruel) y Compostilla (León), cuya clausura fue anunciada a los sindicatos hace pocas semanas porque la dirección de la empresa ha descartado invertir los aproximadamente 200 millones de euros necesarios para poder continuar la actividad. Los 230 trabajadores de ambas plantas también serán recolocados.

Por otra parte, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha sacado del cajón -donde lo guardó hace un año su antecesor en el ministerio de Energía, Álvaro Nadal,- la solicitud de Iberdrola para cerrar sus dos últimas centrales de carbón en España: Lada (Asturias), de 525 MW, y Velilla (Palencia), de 498 MW. Suman 170 trabajadores.

La petición de Iberdrola provocó un serio pulso entre su presidente, Ignacio Galán, y Álvaro Nadal. Este se apresuró a redactar un decreto que endurecía las condiciones para poder dar de baja una instalación de generación. Incluso, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia elaboró un informe en el que criticaba el decreto de Nadal porque, entre otras cuestiones, creaba «inseguridad jurídica».

Esas dos plantas suponen solo el 1,7% de la capacidad total del grupo (48.985 MW) y en las labores de desmantelamiento se invertirán 35 millones de euros.

La portuguesa EDP tiene dos centrales en Asturias (Aboño y Soto de Ribera), de 921 y 615 MW, que heredó de Hidrocantábrico y que seguirán funcionando. Por su parte, Viesgo ha invertido 80 millones en modernizar su planta de Los Barrios (Cádiz), de 590 MW. Sin embargo, sigue en el aire el futuro de Puente Nuevo (Córdoba), de 325 MW.