La directora gerente del FMI, Chrstine Lagarde - REUTERS

El FMI detecta un frenazo en la bajada del paro de España y pide una reforma laboral

El organismo empeora una décima su previsión de crecimiento al 2,1% y descarta que el desempleo vaya a bajar del 14% en los próximos dos años

MADRIDActualizado:

La economía mundial saluda la primavera repleta de dudas crecientes por el rumbo errante de una recuperación que el Fondo Monetario Internacional desdeñó ayer como «precaria», con las economías desarrolladas perdiendo ritmo y China dejando de crecer a los ritmos de antaño. Con este runrún masticado desde hace meses, el FMI, presentó ayer sus previsiones económicas, en las que propina un sonoro varapalo a la plana mayor de países europeos. España no se salva, ya que el organismo empeora en una décima su estimación de crecimiento para 2019 al 2,1%, y deja inalteradas sus cábalas para 2020, en el 1,9%.

Ya en el cuarto trimestre de 2019, la institución comandada por Christine Lagarde advierte que España crecerá en tasa anual por debajo del 2%, un 1,9% en concreto. No obstante, entre las previsiones del Fondo sobre España, la que más sorprende es la relativa al empleo: la institución con sede en Washington cree que el desempleo, que en 2018 acabó en el 14,5% -aunque de media, en el año fue del 15,3%-, no bajará del 14% en los próximos dos años. Todo un frenazo en la senda de reducción del paro: el FMI augura un 14,2% para 2018 y un 14,1% en 2020. El Gobierno auguraba que en 2020 el paro estaría en el 12% y en 2021, en el 10,7%, por lo que el pronóstico del organismo ensombrece estas estimaciones. Pero el Fondo cree que incluso en 2024 seguirá en el 13,8%.

Así, a ojos del FMI, en dos años la tasa de desempleo apenas habrá bajado en lo que puede suponer un síntoma de agotamiento del ciclo económico. Ante este panorama, la institución reclama al futuro Gobierno que salga de las urnas reformas estructurales que deben de tener como prioridad «reducir la dualidad del mercado laboral» entre temporales e indefinidos, lo que «ayudaría a la creación de empleo e incentivaría la inversión privada».

La otra gran preocupación es la delicada situación fiscal de España. Porque según el escrutinio del FMI, el déficit público en nuestro país no bajará del 2,2% del PIB en los próximos cinco años. El organismo augura que el agujero rebasará en 12.000 millones el objetivo del 1,3% de 2019, al cerrar con un 2,3% en año de prórroga presupuestaria, que comenzará de nuevo a escalar en los próximos años poco a poco hasta acabar 2024 en el 2,8%.

«Los colchones fiscales deben reconstruirse gradualmente para evitar que se vuelva a alimentar el círculo vicioso entre riesgo soberano y bancario», resalta el Fondo. El margen que tiene España proviene de la actividad, que mejora la de sus pares europeos pero, pese a todo, va perdiendo fuelle. La demanda doméstica dejará de crecer un 3% en 2018 para bajar al 2,1% en 2019 y al 1,7% en 2020, según las estimaciones del FMI. Pero el gran bajón se lo lleva la inversión, el componente del PIB que en el caso de España más ritmo pierde: pasa de crecer un 5,2% el año pasado a un 2,9% en 2019. Mientras tanto, los técnicos del FMI no observan que el consumo público vaya a reducirse: este año crecerá un 0,8%, solo dos décimas menos que el 1% de 2018.

Porque en un momento en el que se avecinan sombríos nubarrones en el entorno global el consejo para España es que sanee sus cuentas públicas ahora que puede: pese a que el agujero de las administraciones ha bajado del 3,1% del PIB al 2,6% este año, toda la reducción ha sido por el crecimiento económico, ya que el agujero estructural aumentó ligeramente según el FMI, del 2,6% del PIB al 2,7%. En cuanto a la deuda pública bajará muy poco a poco hasta el 92,2% en 2024.

Italia y Alemania preocupan

Mientras la economía española resiste en plena parálisis política, el entorno europeo se deteriora a marchas forzadas. El FMI centra sus avisos en Alemania e Italia, economías a las que recorta sus últimos pronósticos de crecimiento en cinco décimas, al 0,8% y al 0,1% respectivamente para 2019. «La economía de la Eurozona ha perdido más impulso de lo esperado debido a que la confianza de consumidores e inversores se ha debilitado y la entrada de un nuevo estándar de emisiones en Alemania golpeó a su producción de automóviles», desgrana.

También reduce su estimación de crecimiento a Francia en dos décimas en 2019 y 2020 al 1,3% y el 1,4% respectivamente, ante las «protestas callejeras» de los «chalecos amarillos». Un nivel, en todo caso, parecido al que augura para Reino Unido (un 1,2% este año y un 1,4% el que viene), tras empeorar su previsión de crecimiento en tres y dos décimas para cada ejercicio. Todo ello, con la sombra de un Brexit sin acuerdo como uno de los «posibles desencadenantes» de un mayor deterioro de la economía global.

Al otro lado del océano, EE.UU. también pierde músculo por un pulso comercial incierto y «el desvanecimiento del efecto de los estímulos fiscales» de la reforma de Trump. Así, su crecimiento se modera al 2,3% -dos décimas menos que antes- para bajar al 1,9% en 2020.

La crisis de Venezuela se agudizará

Con las economías desarrolladas en fuera de juego y China y Estados Unidos moviendo fichas sobre el tablero del comercio global, el FMI rebaja su estimación de crecimiento a la economía mundial en dos décimas en 2019, al 3,3%, mientras que para 2020 pronostica un crecimiento del 3,6%. Si se cumplen las previsiones del FMI, el crecimiento de este año sería el más bajo desde 2009.

Ni China, a la que mejora una décima su previsión al 6,3% este año, se libra de la incertidumbre, ya que el FMI sospecha que el impacto de su menor crecimiento, frente a lo que venía arrojando los últimos años, puede traer consecuencias aún más negativas en otras regiones como la propia Europa. La debilidad también se contagia a Iberoamérica, con el empeoramiento de Brasil (que crecerá este año un 2,1%, cuatro décimas menos de lo que pensaba el FMI en enero) y México (un 1,6%, cinco décimas menos). Un efecto dominó que agrava Venezuela cuyo PIB se desplomará un 25% con una hiperinflación del, ojo, 10.000.000% este año. El cielo se enturbia en el horizonte económico global.