EE.UU., camino difuso hacia la salida de la crisis
La reelección de Obama depende en buena medida de que la crisis europea no lastre a Estados Unidos - REUTERS

EE.UU., camino difuso hacia la salida de la crisis

La economía estadounidense combina datos esperanzadores y negativos desde una perspectiva de futuro más optimista que la europea

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Han pasado ya cinco años desde que se desatase en Estados Unidos el escándalo de las hipotecas «subprime». La crisis financiera internacional, y su posterior traslado a la economía real, estaba servida, y tenía su epicentro en el país más poderoso del planeta.

Pero a medida que la crisis fue avanzando, los principales problemas y el foco de atención se trasladaron a nuevos escenarios. Lo que comenzó como un problema bancario en Estados Unidos terminó por convertirse en la crisis más dura para Europa desde el fin de la segunda guerra mundial, con retos tan elevados como garantizar la supervivencia misma del proyecto europeo.

Un lustro después del inicio de la crisis en el corazón mismo de Wall Street la economía norteamericana no es ni de lejos el principal quebradero de cabeza para los gobernantes mundiales. De hecho, su estructura institucional se presenta como el espejo en el que se miran quienes quieren construir en Europa unas instituciones que respondan, con la contundencia hasta ahora anhelada, a los problemas económicos que se presentan.

Y es que Estados Unidos ha solventado mejor la crisis que Europea en gran medida por la contundencia de la Reserva Federal Estadounidense (FED) para salvaguardar la solvencia financiera de sus estados federados, algunos con problemas económicos muy graves. La unidad que garantiza el respaldo sin fisuras de la FED y su decisión de implementar hasta ahora al menos dos programas de estímulo económico han frenado los efectos de la crisis.

Pese a que en esta crisis Estados Unidos ha recibido golpes muy duros, como la retirada de la calificación de máxima solvencia por parte de la agencia Standard & Poor´s, sus costes de financiación a diez años han permanecido en parámetros razonables. Cerró el pasado viernes en el 1,8%, aunque han llegado a superar el 3% en algún momento de la crisis.

En los últimos días han visto la luz algunos datos macroeconómicos que demuestran que Estados Unidos se encuentra en un camino difuso respecto a su salida de la crisis. Por un lado la demanda de petróleo descendió hasta los niveles más bajos en cuatro años, lo que acentúa la debilidad de su consumo interno. Mientras que la confianza del consumidor, esa estadística abstracta que sirve para medir la disposición para adquirir bienes, se situó en su nivel más alto en tres meses, según un estudio de la Universidad de Michigan.

Otro dato revelador sobre esta situación es el indice anticipado sobre el crecimiento de la economía, que en julio subió un 0,4%. Pero por otro lado también se conocieron los datos del inicio de obras de vivienda nueva, que cayó un 1,1% después de haber mejorado el mes anterior. Una combinación por tanto de datos positivos y negativos que no terminan de confirmar la recuperación estadounidense.

La crisis económica será parte fundamental de la campaña a las elecciones presidenciales entre Barack Obama y Mitt Romney. Gran parte de las posibilidades de Obama de lograr la reelección dependen de que la situación económica internacional no eclipse las fortalezas de su país a la vez que agranda sus todavía latentes debilidades. De ahi, de esa preocupación, su creciente implicación a la hora de resolver los problemas europeos.

De lo que no cabe duda es que Estados Unidos afronta los tiempos venideros desde una posición más sólida que Europa. Mientras la tasa de paro de la eurozona se sitúa en el 11,20%, la de Estados Unidos se encuentra en el 8,3%. Su paro juvenil es del 16,50%, frente al 22,40% de los países del euro.