Monte deui Paschi es el banco en activo más antiguo del mundo
Monte deui Paschi es el banco en activo más antiguo del mundo - REUTERS

Las dudas sobre la banca italiana y lusa castigan al sector en Europa

La morosidad de las entidades de esos países y el caso de los bonos de Novo Banco preocupan a los inversores

MADRID Actualizado: Guardar
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El proceso de recapitalización y saneamiento llevado a cabo por las entidades financieras europeas en los últimos años y la puesta en marcha de la unión bancaria hace poco más de doce meses han logrado mejorar la salud y la estabilidad del sistema. Ahora bien, los bancos de algunos países siguen presentando debilidades como una excesiva morosidad. Las dudas sobre los activos problemáticos que acumulan grupos financieros de Italia y Portugal, entre otros, están salpicando al resto del sector del área euro.

Los bancos de Italia, por ejemplo, llevan un «annus horribilis» en Bolsa y han arrastrado al principal índice bursátil del país (Ftse Mib 40). Monte dei Paschi se ha dejado desde el comienzo de ejercicio un 40,8% de su capitalización bursátil, seguido por Banco Popolare (-26,39%), Ubi Banca (-23,3%), Unicredit (-22,3%), Mediobanca (-13,4%) y Banco Popolare di Milano (-13,1%).

Esas dudas han acabado por contagiar a la evolución en Bolsa de otras entidades europeas, sobre todo de la periferia. Es el caso de la banca española: las acciones de Bankinter han caído desde la primera jornada bursátil del año un 5,6%, las del Sabadell un 10,9%, Bankia ha perdido un 11,7%, BBVA un 14,6%, Caixabank un 14,9%, el Santander un 15,8% y Liberbank y el Popular, los que más sufren, un 24,7% y un 29,9% respectivamente.

Balances bajo sospecha

El temor de los inversores es que algunos balances bancarios sigan presentando un elevado porcentaje de activos tóxicos. El Mecanismo Único de Supervisión (MUS) ha mostrado su preocupación por el elevado peso que los créditos en situación de impago tiene en grupos financieros de Chipre, Grecia, Italia, Portugal y países del este como Eslovenia, Letonia y Lituania, como ya informó ABC.

En concreto, y según los resultados del ejercicio de transparencia hecho el año pasado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), la banca italiana presenta una ratio de créditos morosos del 16,71% sobre el total de financiación bruta que ha concedido, y la portuguesa del 16,34%, siempre según los criterios contables del supervisor. Esto contrasta con el 7,12% que en esa prueba presentaron de media las entidades nacionales, lo que evidencia que mientras España ha hecho sus deberes de reforma y saneamiento financiero, otros países aún deben tomar medidas.

Ayer mismo, ante esas dudas, la Comisión Europea aseguró que trabajará «lo más rápidamente posible» con el Gobierno italiano en la creación de un «banco malo» y que esta misma semana habrá reuniones en esa línea. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, instó también al sector a un proceso de concentración vía fusiones.

Como fuere, el MUS ha creado equipos de trabajo para este asunto y urgirá a los bancos de esos países a tomar medidas para reducir su exposición dudosa. De hecho, el BCE ha solicitado informes sobre los créditos de riesgo a algunos bancos italianos.

Polémica en Portugal

La morosidad no es en todo caso la única fuente de incertidumbre que afronta la banca europea. La otra es la gestión de la reestructuración bancaria lusa. El Banco de Portugal decidió a finales del pasado diciembre traspasar de Novo Banco, creado con los activos sanos de Banco Espírito Santo (BES) tras su rescate, a BES la propiedad de varias emisiones de deuda senior colocada entre inversores institucionales, obligándoles a asumir pérdidas para reforzar el capital de Novo Banco en 2.000 millones.

La actuación del supervisor luso ha generado un clima de recelo entre los inversores hacia la inversión en deuda bancaria no sólo de Portugal sino de otros países periféricos, sobre todo los italianos pero también los españoles, encareciendo la renta fija emitida por entidades de estos países. Ayer mismo, según la prensa portuguesa, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) reunió en la City de Londres a los principales bancos de inversión del mundo para abordar este asunto.