devuelvan, dinero
devuelvan, dinero

«¡Que me devuelvan el dinero!»

L. M. ONTOSO | MADRID
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Ana Rosa Tomalá se disponía a cumplir una de sus «ilusiones» pendientes.Desde hace años tiene una espina clavada: no pudo ver cómo su hija dejaba atrás las cuartillas escolares y las tablas de multiplicar. Pero el tiempo transcurrió y con él se le presentó una segunda oportunidad a esta ecuatoriana que reside desde el 2000 en Madrid. Allí llegó con el propósito de ofrecer «un mejor porvenir» a la muchacha de 15 años, que en enero celebra su graduación en el instituto, acto que Rosa no está dispuesta a perderse.

Había planificado al detalle sus vacaciones y con mucha antelación, cuando el sol empezaba a apretar en junio, se apresuró a comprar el billete con destino a Guayaquil. Todo discurría con normalidad hasta que la semana pasada una noticia inesperada dio, de un plumazo, al traste con sus planes. Air Comet, la aerolínea con la que había contratado el viaje, anunciaba su quiebra. «Fue una sorpresa», recuerda. Poco a poco fue perdiendo la esperanza. «Mi madre pide a Dios que se solucione esto, pero yo le digo que no se va a resolver».

Tras un periplo de «colas inmensas» en la oficina que habilitó el Ministerio de Fomento en el Campo de las Naciones que «tan sólo» sirvió para «rellenar formularios», no ha encontrado más remedio que pedir un préstamo a su «jefa», ya que la conclusión del dispositivo la obliga a adquirir un nuevo billete. «Uno está durante un año ahorrando y trabajando, privándose de comprar cosas y mira con qué se encuentra».

«Tras esto las fiestas serán tristes. ¡Sólo quiero que me den mi dinero, para devolver el préstamo a mi jefa! -recalca-. Esto es injusto. No es justo que esto suceda con quien ya ha pagado su billete».