La inoperancia europea castiga ya a Berlín, que no puede colocar su deuda
Angela Merkel conversa con su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, durante el debate sobre los presupuestos en el Parlamento alemán - EFE

La inoperancia europea castiga ya a Berlín, que no puede colocar su deuda

BLos inversores huyen de unos títulos con un interés en mínimos históricos. Barroso dice que los estados deberán renunciar a su soberanía económica

enrique serbeto
corresponsal en bruselas Actualizado:

El mismo día en que la Comisión Europea anunciaba su mayor batería de medidas contra la crisis, los mercados de la deuda dieron la campanada, al dejar a Alemania, la principal economía de la zona euro, frente a sus propias debilidades con una emisión de obligaciones para la que no encontró inversores (solo se cubrió el 61% de los 60.000 millones que ponía en el mercado), lo que en parte tranquilizó los diferenciales de otros países como España, pero al mismo tiempo transmite la idea de que nadie es inmune al desorden en la crisis de la deuda. Francia sigue pendiente de un hilo en su lucha por mantener la triple A y Bélgica, donde la crisis política no encuentra salida, empieza a entrar en una zona de riesgo. Además, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), la asociación bancaria mundial, sentenció ayer que la zona euro ya está en recesión.

En este escenario, el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso reconoció que los estados de la zona euro deberán sencillamente «renunciar a su soberanía económica» si no quieren volver a las monedas nacionales y aceptar alguna fórmula de eurobonos. El paquete de gobernanza económica que presentó ayer incluye la obligación de presentar antes del 15 de octubre el proyecto de presupuestos ante la autoridad supervisora, que podrá corregirlos, castigar con multas a los que se resistan a obedecer sus recomendaciones e incluso intervenir de forma preventiva en la gestión de la economía de un país que se considere que puede contaminar a toda la zona euro. La CE está dispuesta a hacerse cargo del gobierno económico de la eurozona, sin necesidad de crear nuevas instituciones. «Si queremos mantener el euro, hace falta que los países acepten que haya instituciones con un poder delegado y no veo a ninguna otra institución capaz de hacerlo», apuntó.

La aproximación teórica al concepto de eurobonos no ha logrado que sean aceptados por Alemania ni siquiera llamándolos «Bonos de Estabilización». La canciller Angela Merkel se negó ayer rotundamente —con un triple no— Austria, Finlandia e incluso Portugal ya han dicho que no están de acuerdo o que dudan de su eficacia.

Al envolverlo en este arsenal de medidas de control del déficit y la idea de proponer varias opciones, Barroso espera que el concepto de eurobonos se abrirá camino a pesar de las reticencias de Merkel. «Algunos se han pronunciado antes de conocer nuestra propuesta y nosotros creemos que es inadecuado referirse a un debate en el que solo interviene un país, puesto que tenemos la obligación de pensar en algo factible y razonable». Los dos reglamentos que ha presentado la Comisión para el control del déficit y la intervención preventiva se basan en el artículo 136 del Tratado de Lisboa que le da a la Comisión la competencia de reforzar el funcionamiento de la zona euro.

Para al menos dos de las tres fórmulas de eurobonos sobre la mesa, sin embargo, sería necesario reformar los tratados, porque prohíben que un país financie las deudas de otro. De ello se deduce que la única fórmula posible a medio plazo sería un acuerdo entre países fuera del tratado, lo que conduciría a una separación entre aquellos que gozan de facilidades crediticias y los que dependerían de asistencia externa. La Comisión ha presentado tres propuestas —emisión conjunta que sustituye las emisiones nacionales, una emisión conjunta con garantía conjunta que convive con las nacionales; y una emisión conjunta con garantías separadas, también manteniendo las emisiones nacionales— sin decantarse por ninguna.