El deterioro fuerza a Draghi a inyectar más liquidez y aplazar el alza de tipos

El BCE recorta su previsión del PIB europeo para este año del 1,7% al 1% y subastará dinero barato entre la banca desde septiembre hasta marzo de 2021

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El viaje hacia la normalización monetaria apenas le ha durado a Mario Draghi tres meses y la brusca desaceleración de la Eurozona ha obligado al BCE a volverse sobre sus pasos para tratar de apuntalar la economía. El organismo ha mostrado incluso cierta urgencia en el anuncio.

Cuando los mercados no esperaban decisiones hasta próximas reuniones, el consejo de gobierno del banco central aprobó ayer otra inyección masiva de liquidez barata a los bancos (TLTRO, por sus siglas en inglés), la tercera desde el inicio de la última crisis, para facilitar el crédito a empresas y familias.

Además, el BCE decidió retrasar varios meses, al menos hasta final de año, el inicio de la subida de los tipos de interés, que ya encadenan tres años en el 0%.

Este movimiento fue decidido por unanimidad por la cúpula del BCE, contando con los votos a favor de miembros tan reticentes a esa política laxa como el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, lo que da idea de la gravedad de la rebaja de previsiones de crecimiento que ha tenido que encajar la entidad. El BCE ha recortado sus previsiones de crecimiento para el área euro en 2019 del 1,7% al 1,1%, lastrada por Italia, en recesión, y el parón económico de Alemania, pero también ante el posible impacto de un Brexit duro y una mayor desaceleración global por las tensiones comerciales, en línea con las estimaciones de la OCDE y el FMI. Además, prevé que, pese a su política monetaria, la inflación se moverá a la baja hasta final de año.

«Algunos miembros del consejo propusieron incluso un retraso de movimiento en los tipos hasta marzo de 2020; era una opción, pero otros miembros discutieron, alegando las consecuencias de prolongar hasta ese momento las tasas de interés negativas», reconoció Draghi.

Además del precio oficial del dinero, la facilidad marginal de crédito, el dinero que el BCE cobra a los bancos por prestarles, se mantendrá en el 0,25%, y la facilidad de depósito, lo que les paga por guardarles el dinero, en el -0,40%.

Mazazo a la banca

Ese retraso en el alza de tipos, pese a estar descontado, hizo que las acciones de la banca europea se hundiesen ayer en Bolsa, ya que el bajo precio del dinero seguirá mermando sus ingresos. En España, el Sabadell se dejó un 7,25%, seguido de Bankia (-5,33%), Caixabank (-3,86%), Santander (-3,51%), Bankinter (-3,05%), BBVA (-2,85%), Unicaja (-2,18%) y Liberbank (-1,3%).

El resto de entidades europeas corrieron igual suerte. Los dos grandes bancos alemanes, Deutsche Bank y Commerzbank, perdieron un 5,13% y un 4,9% respectivamente. En Italia, Unicredit se dejó un 3,05% e Intesa Sanpaolo un 2,22%. Las acciones del francés BNP Paribas bajaron un 3,38% y las de Crédit Agricole un 3,16%.

En cambio, en el Ibex subieron las eléctricas -Iberdrola (+3,52%), Endesa (+3,29%), Naturgy (+2,8%), Enagás (+2,78%) y Red Eléctrica (+2,64%)- y las compañías más endeudadas, ya que verán abaratado el coste de financiación de sus inversiones en nueva generación renovable, sobre todo eólica y fotovoltaica, y podrán refinanciar deuda a mejor precio, informa Javier González Navarro. Esto permitió al principal selectivo español cerrar la jornada con una caída de solo el 0,5%.

Subastas más estrictas

Al efecto negativo de los bajos tipos en las cuentas de los bancos, se suma que las condiciones de las nuevas subastas no serán tan buenas como se preveía. «Su coste será menos favorable que el TLTRO II actual, como se esperaba, sin beneficiarse de tasas negativas», dice BBVA Research.

Draghi recordaba ayer a los bancos la importancia de que funcione la correa de transmisión de su política monetaria y que su liquidez llegue en forma de crédito a la economía real. «En las primeras operaciones de liquidez, mucho de aquel dinero terminó dedicado a la compra de bonos soberanos, por eso hemos mejorado el diseño para asegurarnos de minimizar esa posibilidad y garantizar que el crédito llega a las familias y a las empresas», dijo en referencia al billón de euros prestado entre diciembre de 2011 y febrero de 2012 y que las entidades usaron para comprar deuda soberana a tipos altos y obtener jugosas rentabilidades.

Este tercer programa de inyecciones trimestrales masivas de liquidez comenzará en septiembre y terminará en marzo del 2021. Cada una tendrá un plazo de devolución de dos años, y con ellas el BCE trata de mantener unas condiciones de financiación favorables que amortiguen la desaceleración de la actividad económica.

Los bancos podrán pedir prestado al organismo una cantidad equivalente al 30% como máximo de su cartera de crédito al cierre del pasado febrero y a un coste igual al tipo de interés oficial, ahora el 0%.

Las decisiones del BCE y el tono de Draghi al comunicarlas sorprendieron al mercado: es inédito que un banco central se anticipe así a lo que pueda ocurrir, lo que deja entrever algo más que inquietud en el organismo. «Esto es muy inusual», admitió Draghi en referencia a que la inflación sigue sin subir pese a la política monetaria de los últimos años, añadiendo que están dispuestos a mantener esa política en estos niveles el tiempo necesario.

Mensajes inquietantes

Los expertos estiman que el primer encarecimiento del dinero no llegará hasta bien entrado 2020, habida cuenta la desaceleración que sufre la economía de la zona euro, lo que supondría cuatro años de tipos al 0%.

Tanto este retraso como la inyección masiva de liquidez dan muestra de la preocupación del BCE por la situación económica. Al menos, el consejo «no ha discutido volver a poner en marcha los programas de compra de bonos», aclaró Draghi, pero la rueda de prensa dejó un sabor de boca pesimista del que difícilmente podrán distanciarse los mercados.