El teniente coronel Antonio Balas (d), jefe del Grupo de Delincuencia Económica de la UCO; y José Manuel Alarcón (i), responsable de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) de la Agencia Tributaria, en rueda de prensa han informado sobre la operación Drake
El teniente coronel Antonio Balas (d), jefe del Grupo de Delincuencia Económica de la UCO; y José Manuel Alarcón (i), responsable de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) de la Agencia Tributaria, en rueda de prensa han informado sobre la operación Drake - EFE

Una trama de carburantes defraudó 150 millones en IVA

La Guardia Civil detiene a 21 personas e interviene sus beneficios millonarios

MadridActualizado:

Eran los dos empresarios más potentes que suministraban combustible a gasolineras a nivel nacional, y también dos grandes defraudadores. Cada uno dirigía un supuesto grupo criminal que comercializaba de manera fraudulenta millones de litros de hidrocarburos a estaciones de servicios de Castellón, Valencia, Lérida, Gerona y Madrid sin pagar el IVA. Se valían de empresas instrumentales y testaferros. La Guardia Civil y la Agencia Tributaria han acabado con ambas organizaciones en la operación Drake, que ha puesto al descubierto el mayor fraude detectado en este sector: 150 millones de euros.

El lujo y la maraña societaria son dos de las características de estas dos redes criminales, que actuaban de forma independiente pero compartían algunos intermediarios. Hay 21 detenidos y casi 300 sociedades investigadas. Se han intervenido dos millones de litros de combustible y casi un millón de euros en efectivo. Como se les habían acabado los escondites para el dinero negro, llegaron a ocultar miles de euros en el cofre de una moto de gran cilindrada en el garaje y en cajas fuertes en sus viviendas.

El teniente coronel Antonio Balas, jefe del Grupo de Delincuencia Económica de la UCO y José Manuel Alarcón, responsable de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) de la Agencia Tributaria detallaron ayer el funcionamiento de estos dos grupos criminales. Los agentes registraron una veintena de casas y empresas, entre ellas la sede del grupo Hafesa, situado en la planta 31 de la emblemática Torre Espacio en Madrid. En una de las mansiones guardaban dos Ferraris (se han intervenido 61 coches de alta gama y dos barcos), relojes de lujo, joyas y dinero.

Grupo Hafesa

El teniente coronel Balas comparó la cantidad que se ha dejado de ingresar al Fisco con la interceptación de 25 toneladas de cocaína o el coste de la reforma del estadio Santiago Bernabéu: «Se pagaría y aún quedaría dinero para un par de ferrari y dos yates», señaló de forma gráfica.

El mayor golpe asestado a las tramas de los hidrocarburos «ha dejado prácticamente a cero» la actividad delictiva de este tipo; en los últimos cuatro años los agentes han llegado a investigar a más de cien personas, aunque finalmente se ha detenido a 21 -en libertad con medidas cautelares-, y se ha descubierto un entramado de 300 empresas.

Aún no se ha cuantificado el valor de todo lo incautado, pero una primera estimación lo cifra en cuatro millones el combustible, en 150 millones los inmuebles, en 4 o 5 millones los vehículos y en una cantidad también muy considerable las cuentas corrientes, además del efectivo en todo tipo de billetes.

Los dos grupos centraban su actividad delictiva en el impago de IVA en la venta al por mayor del combustible mediante empresas instrumentales y testaferros. Es decir, repercutían el IVA a sus clientes pero no lo declaraban a Hacienda, con lo que obtenían beneficios millonarios. Además eso les permitía vender a un precio más bajo, haciendo una competencia desleal con los distribuidores legales. Antes de que se pudiera detectar el fraude, unas sociedades sustituían a otras y se mantenían algunas con una impostada legalidad.

La facturación falsa era característica común, así como la declaración de un volumen de ventas inferior al real. El fraude se completaba con el vaciamiento patrimonial de las sociedades que debían pagar el tributo.

Su potencial económico era tal que parte del carburante se compraba fuera de España. Según explicó el teniente coronel, el mismo día que explotaban la operación llegaba a puerto un petrolero para suministrar combustible a esta trama, informa Efe.

Las tramas mafiosas compartían suministradores y algunos clientes aunque en principio actuaban de forma independiente. Una de ellas contaba además con su propia red de gasolineras y vendía a otras estaciones de servicio. Los investigadores sostienen que facturaban miles de millones de euros en un solo año, lo que les permitía seguir creciendo y acaparando mercado amenazando la viabilidad de otros grupos empresariales del sector.

Blanqueo en oro y casas

Los elevadísimos beneficios procedentes del fraude se reinvertían para introducirlos en el circuito legal. La investigación patrimonial de la UCO no ha hecho más que empezar, pero ya se ha detectado que habían creado también estructuras societarias para lavar el dinero que acababa invertido en inmuebles, en oro e incluso en criptomonedas. Algunas partidas también fueron enviadas al extranjero, según las primeras indagaciones.

La investigación comenzó en 2015 y ha sido compleja, ya que las organizaciones contaban con un entramado empresarial de sociedades interpuestas y de testaferros para dificultar la labor de la Guardia Civil y la Agencia Tributaria. Como ejemplo, las sociedades solían estar operativas alrededor de un año para luego desaparecer y ser sustituida por otra que asumía la cartera de gasolineras clientes. La actividad y el fraude nunca cesaban.