Mercado laboral

El despegue económico desnuda la desigualdad entre regiones, agravada desde la crisis

Madrid y las islas ya tienen más empleo que antes de la recesión; Asturias solo ha recuperado la tercera parte del que perdió

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En los cinco últimos años de remontada económica, España ha creado 2,6 millones de empleos netos, pero la mitad de todos ellos se han concentrado en solo tres regiones: la locomotora madrileña, y las dos potencias económicas del arco mediterráneo -Cataluña y la Comunidad Valenciana-. El dato, en sí mismo, da idea del desigual reparto geográfico de esta remontada. De hecho, el mapa de esta recuperación económica está poniendo al desnudo las profundas desigualdades que se dan entre territorios, una brecha que la crisis se encargó de agravar.

En términos de generación de empleo, se están dando grandes disparidades entre regiones, e incluso entre provincias de una misma región. Los territorios con menos músculo económico, con estructuras productivas y demográficas débiles, siguen sin ser capaces de aprovechar esta remontada y están muy lejos de recuperar el empleo que les destruyó la crisis. Incapaces de suturar las heridas de la recesión, algunos de esos territorios muestran síntomas preocupantes, que están anclados en su particular crisis estructural -endémica-, más allá de la crisis coyuntural que azotó al conjunto del país entre 2007 y 2013.

Asturias es el caso más crítico: cuando España anda ya por su quinto año de crecimiento económico y de expansión del mercado laboral, el Principado solo ha sido capaz de recuperar una tercera parte de todo el empleo que perdió durante la crisis. En el extremo opuesto se encuentra la Comunidad de Madrid, que ahora tiene 130.000 empleos más que antes de la recesión. Las islas, al calor del turismo, también han recuperado, por exceso, el empleo que les destruyó la crisis. Baleares lidera la lista: con la recesión perdió algo más de 60.000 ocupados, pero en los cinco últimos años ha creado 109.000 empleos netos.

Madrid, Baleares y Canarias son las tres autonomías que ya tienen más afiliados a la Seguridad Social que antes de la crisis. Navarra, País Vasco y Cataluña son las tres siguientes en la lista: aún no han recuperado todo el empleo perdido durante la recesión, pero están muy cerca de lograrlo. En el extremo opuesto, a la cola, tras Asturias están Castilla y León, Galicia y Castilla-La Mancha: casi la mitad de todo el empleo que destruyó la crisis aún no ha sido recuperado en esas tres regiones.

Disparidad provincial

Si el análisis se hace por provincias, el mapa de la desigualdad todavía es más elocuente. Zamora, León y Orense son los casos más extremos: tan solo han logrado recuperar el 25,9%, el 30,2% y el 32,8% del empleo que perdieron durante la recesión. Tras ellas, Asturias, con una tasa de recuperación laboral del 33,5%. A continuación, Ávila (38%). Lugo, Toledo y Ciudad Real tampoco han compensado si quiera la mitad de la ocupación que les destruyó la crisis.

En el lado opuesto, además de Baleares y Madrid, las provincias que ahora tienen más empleo que antes de la crisis son Almería, Málaga, Huelva, Las Palmas, Soria, Barcelona y Álava.

Igual que hay una enorme disparidad entre unas y otras regiones, la hay también entre unas y otras provincias de una misma región. Incluso entre las tradicionalmente potentes, caso de Cataluña o el País Vasco. Mientras Barcelona tiene más empleos que antes de la crisis, a Tarragona y Lérida aún les queda recuperar el 35% de los puestos que perdieron. Y mientras el mercado laboral alavés ha suturado las heridas de la crisis, en el de Vizcaya aún está por cicatrizar la tercera parte. En Andalucía es enorme el contraste que se da entre el despegue del empleo de Almería y Málaga, y la lenta recuperación por la que transita Jaén. Algo similar a lo que ocurre en Castilla y León entre Segovia y Valladolid, por un lado, y el crítico panorama que se da en Zamora y León.

Falta capital humano

«Hay una diferencia estructural enorme entre las economías de unos y otros territorios, en gran parte por la demografía. La despoblación y el envejecimiento son un lastre tremendo, porque eso hunde el emprendimiento y la capacidad de generación de empleo», explica el economista Jorge Bielsa, profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza. «El crecimiento, hoy en día, se basa en capital humano, formación e innovación; si en los territorios demográficamente deprimidos no se revierte el proceso de pérdida de capital humano, no dejarán de languidecer», advierte.

Tras los años del «boom», la crisis se encargó de poner al desnudo el auténtico músculo estructural de unos y otros territorios. Las debilidades estructurales de las zonas más débiles quedaron difuminadas en los años del «boom», pero con la crisis acabaron por quedar al descubierto, explica Jorge Bielsa. Luego, cuando se ha vuelto a crecer, se ha visto la enorme brecha que separa a unos y a otros territorios en capacidad real de crecimiento, en potencia endógena. Y se ha comprobado que hay provincias atrapadas que siguen en crisis años después de haber pasado la recesión.

El análisis de los datos arroja otra aparente paradoja: que empleo y paro no siempre van de la mano. Así, hay regiones deprimidas que, sin embargo, tienen bajas tasas de paro, debido a que hay poca población; y, a la inversa, hay regiones que pese a estar creando empleo arrastran altas tasas de paro, debido a que no hay trabajo suficiente para su volumen de población activa.

En términos de desempleo, «el cuadrante noreste muestra mayores signos de recuperación», explica la doctora en Economía e investigadora de la Fundación Iseak, Lucía Gorjón. «En Baleares, Cataluña, Navarra, Aragón, La Rioja y Madrid, más del 53% de la población mayor de 16 años está ocupado. Sin embargo, en el resto del país, el peso de los ocupados no alcanza el 50%; en concreto, en Asturias, Extremadura y Andalucía apenas son un 44%», detalla. Y destaca que, «en cuanto a la tasa de paro, las diferencias norte-sur también son muy notables: las regiones con peores resultados son Andalucía, Extremadura y Canarias, con unas tasas de paro por encima del 20%; un segundo bloque formado por Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia tienen una tasa de paro entre el 15 y el 17%; en tercer lugar se sitúan Galicia, Castilla y León, Madrid, Asturias y Cataluña, con tasas de entre el 11 y el 14%; y el grupo formado por Baleares, Cantabria, País Vasco, La Rioja, Navarra y Aragón tienen niveles de desempleo inferiores al 10%».