EFE

Portugal respira con el fin del caos energético

Desconvocada la huelga de transportistas de materias peligrosas, que bloqueó el abastecimiento de combustible en el país vecino

Lisboa Actualizado: Guardar
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Portugal vive con respiro el fin de la huelga de transportistas de materias peligrosas, que había bloqueado el suministro de combustible y dejado el país al borde del colapso. La segunda reunión entre el Gobierno socialista y los sindicatos se saldó, ya de madrugada, con la desconvocatoria del paro tras más de 10 horas de tira y afloja.

En consecuencia, la situación debería ir normalizándose a lo largo de este Jueves y Viernes Santo, aunque las consecuencias aún pueden seguir manifestándose. Pero, al menos, se garantiza que acaba la protesta, lo que representa un alivio para el sector turístico después de la declaración final del Sindicato de Conductores de Materias Peligrosas (SNMMP).

Las vacaciones de Pascua pasan a desarrollarse como estaba previsto, después de 48 horas de auténtico caos energético y de pánico generalizado en todo el Portugal del continente. La imagen exterior del país vecino se estaba viendo afectada y habían comenzado las cancelaciones de reservas, con lo cual esta Semana Santa se estaba convirtiendo en un verdadero ‘vía crucis’ para el gabinete de António Costa. Las existencias de combustible se agotaban y el primer ministro no lograba taponar el conflicto. Muchos taxistas no podían conducir sus vehículos y el transporte público temía quedarse sin existencias.

Las autoridades y los sindicatos habían mantenido una primera reunión en la mañana de este miércoles 17 de abril, pero no se solucionó nada y los portugueses entraron en pánico de norte a sur.

Más de 2000 puntos de recarga de combustible se quedaron a cero y el Ejecutivo solo garantizaba el suministro hasta el domingo en Lisboa y Oporto, no en el resto del territorio luso. Se estaba llegando al límite, sobre todo en los enclaves turísticos del Algarve, una circunstancia que afectaba a los cientos de españoles que cruzan la frontera.

Tuvo que intervenir el presidente de la República, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien no dudó en salir a la palestra para instar al Gobierno a realizar un esfuerzo con el fin de zanjar el caos. «Está en juego el interés público», dijo antes de advertir: «No basta con habilitar servicios mínimos, hay que hacer más». Su entrada en escena hizo que las dos partes aceptaran desbloquear el momento crítico.

Militares, bomberos y agentes de protección civil estaban siendo movilizados en previsión de que fuera necesaria su intervención, incluso para escoltar a los camiones llamados a cubrir las necesidades básicas. Además, los directores de policía fueron llamados de manera excepcional.