El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - REUTERS

El BCE desconfía del bitcoin

A juicio de la entidad central de la zona euros, la entrada de la criptomoneda en el mercado de futuros «no dice nada sobre su valor intrínseco»

ROSALÍA SÁNCHEZ
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Con la hoja de ruta de la reducción progresiva de estímulos ya requetecomunicada y todavía sin un gobierno en Berlín como nueva referencia europea, el contexto en el que se celebra la reunión del Consejo del BCE, este jueves, aparece marcado por realidades tan 4.0 como la fuga de capital rumbo al bitcoin. El gobernador del Banco Nacional Austríaco y miembro del Consejo del BCE, Ewald Nowotny, ha recomendado a los inversores no sobreestimar la critpmoneda que escapa, de momento, a la regulación. A juicio del BCE, su entrada en el mercado de futuros «no dice nada sobre su valor intrínseco». «También hay contratos futuros de mitades de panza de cerdo», ha ironizado Nowotny esta semana en Viena, advirtiendo que el bitcoin es un producto «para especuladores, pero no es una moneda».

Nowotny no es el único miembro del Consejo del BCE que desearía abordar una regulación del bitcoin. En un contexto en el que los bancos centrales han estado inyectando ingentes cantidades de dinero en los mercados, es evidente que una parte de esa expansión ha escapado al ámbito económico que pretendían estimular por la puerta digital, inflando el bitcoin hasta los 18.000 dólares la unidad, un valor que eleva su cotización al nivel de empresas como McDonalds. Y no ha hecho más que empezar. Los expertos del BCE consideran que la dimensión actual de la criptomoneda es todavía relativamente pequeña, a nivel mundial sumaría una cantidad equivalente a unos 141.000 millones de euros, frente a los 1.100.000 millones de euros que hay en circulación. Pero para regular este tipo de producto sería necesario antes responder un par de preguntas, como por ejemplo a quién corresponde regularlas y, sobre todo, cómo regular una realidad virtual y apátrida como es el bitcoin, algo que puede parecerse mucho a querer poner puertas al campo.

En opinión de Nowotny, competiría a la Comisión Europea proponer una reglamentación. Supondría un desafío a nivel jurídico, porque puede usarse para blanquear dinero o para transacciones ilegales, por lo que habría que aplicar la normativa de la UE sobre lavado de dinero. Y mientras eso suceda, los bancos deberán acelerar la introducción de los pagos instantáneos para contrarrestar el atractivo de las divisas digitales, taly como ha recomendado otro miembro del Consejo del BCE, Yves Mersch. «En mi opinión, las innovaciones futuras en los pagos minoristas se basarán en los pagos instantáneos en combinación con el acceso a la cuenta proporcionado por el PSD2. Me gustaría subrayar este punto, especialmente en vista del debate público actual sobre la supuesta innovación aportada por los esquemas de monedas virtuales privadas o los tokens», ha dicho, tratando por otra parte de tranquilizar sobre el potencial del bitcoin al considerar que «aunque hemos visto un aumento sustancial, partiendo de niveles bajos, en el valor de algunas de las monedas virtuales últimamente, no debemos olvidar que su uso como activo de liquidación es marginal y la aceptación general del usuario como medio de pago es insignificante».

Las divisas digitales privadas son una fuente de preocupación para bancos centrales, porque amenazan su control sobre el sistema bancario y del suministro de dinero, lo que podría minar las políticas monetarias que usan para controlar la inflación. Ese es el motivo por el que algunos bancos centrales, como el Riksbank sueco y el Banco de Inglaterra están pensando ya la forma de instaurar su propio dinero digital. Mersch reconoce que el BCE «experimentará con dinero en diferentes tecnologías digitales», pero habla de «aplicaciones aventureras» de dicha tecnología. «Su poder adquisitivo fluctúa enormemente y depende únicamente de la actividad del mercado de los especuladores. Queda por ver si estas monedas virtuales pueden considerarse como una alternativa de pago para los consumidores, excepto en casos extremos, como en los estados fallidos, y en qué medida pueden competir con las soluciones que los jugadores del mercado podrán desarrollar en el más seguro y más mercado de pagos minoristas europeo eficiente», asegura el miembro del BCE.

«El bitcoin es caro e ineficiente», ha dicho por su parte el miembro del consejo ejecutivo del Bundesbank alemán, Carl-Ludwig Thiele, quien ha asegurado que una divisa digital, como el eKrona propuesto por Suecia, no podría ser instaurada en Alemania, donde aún predominan los pagos en efectivo. «En mi opinión, hay tres escenarios en los que las criptomonedas podrían desempeñar un papel más importante», calcula, «en primer lugar, si demuestran ser técnicamente superiores; en segundo lugar, cuando otros bancos centrales gasten dinero digital; y en tercer lugar si una criptomoneda llega a inspirar más confianza que una estatal. Mientras eso no suceda, no son aconsejables».

El caso es que, aunque esta reunión del consejo es «la más previsible» y cuando el BCE se dispone solamente a publicar proyecciones económicas a 2020 más o menos interesantes, sus miembros están dándole vueltas a una realidad que amenaza con cambiar la realidad monetaria tal y como la conocemos hasta ahora.