El exministro de Exteriores, Alfonso Dastis, junto al presidente iraní, Hasan Rohaní, en febrero pasado en Teherán
El exministro de Exteriores, Alfonso Dastis, junto al presidente iraní, Hasan Rohaní, en febrero pasado en Teherán - EFE

Desbandada de empresas europeas de Irán por temor a las sanciones de EE.UU.

El BEI podría financiar los proyectos de las compañías de la UE en la república islámica

MadridActualizado:

El presidente estadounidense Donald Trump anunció en mayo pasado la retirada de su país del acuerdo nuclear firmado entre Irán y las seis grandes potencias mundiales (EE.UU., Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania) en enero de 2016 y estableció nuevas sanciones contra aquella república islámica. Las primeras –compras de billetes de dólares estadounidenses por el Gobierno de Irán, adquisición de deuda iraní y el comercio de oro y otros metales preciosos– han entrado en vigor este mes y el resto, que incluye al sector energético, se aplicarán en noviembre.

Aunque la UE mantiene ese acuerdo de forma oficial, decenas de compañías europeas están abandonando Irán en una auténtica desbandada por temor a las represalias de EE.UU., ya que Trump ha amenazado a empresas y particulares que trabajen en aquel país con prohibirles hacer negocios con firmas norteamericanas.

Los últimos casos son los de las aerolíneas British Airways y Air France, que han anunciado la suspensión de sus rutas con Teherán, la capital de Irán, a partir de septiembre al considerar que estas rutas ya no son rentables con la entrada en vigor de las sanciones. Ambas compañías habían retomado las conexiones con Irán hace dos años, cuando se firmó el acuerdo antes mencionado.

La semana pasada fue la también francesa Total quien abandonó Irán para evitar las posibles sanciones de EE. UU., según confirmó el ministro de Petróleo iraní, Bijan Zanganeh. En declaraciones a «Shana», la agencia de noticias oficial del país islámico, el ministro señaló que Total había abandonado el proyecto de desarrollo de la fase 11 del campo de gas de South Pars, el mayor yacimiento del mundo. Desde el Gobierno iraní se ha sugerido que sea la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), que también participa en ese proyecto, quien podría hacerse cargo de la parte de Total.

China y Rusia se frotan las manos

Este ejemplo demuestra que China y Rusia aumentarán su presencia en Irán a costa de las empresas europeas. Así, la república islámica ha retomado las negociaciones con Rusia para construir una nueva central nuclear de 3.000 megavatios (MW), según informó el ministro iraní de Energía, Reza Ardakanian. Irán ya cuenta con un reactor nuclear construido por Rusia en Busher.

Las navieras europeas Maersk y MSC, líderes mundiales en el transporte de contenedores de mercancías, también han anunciado que no aceptarán más contratos con Irán.

El principal problema que tienen las compañías europeas en Irán es que la banca internacional deja de financiarlas, por lo que es imposible hacer negocios en ese país. Por este motivo, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunció recientemente que, entre las opciones que maneja la UE, están las de permitir que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) financie proyectos de empresas europeas en Irán, así como abrir líneas de crédito en euros para financiar inversiones y exportaciones.

A comienzos del verano otras multinacionales europeas anunciaron su salida de Irán, como los fabricantes de automóviles franceses PSA y Renault, así como los alemanes de Daimler y Volkswagen y la sueca Scania.

Otra alemana, Siemens, anunció en mayo que no podía hacer ningún nuevo negocio con Teherán y Airbus solo ha entregado tres de los cien aviones encargados por el régimen islámico valorados en 10.000 millones de euros.

Cabe recordar que en febrero pasado el entonces ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, se reunió en Teherán con representantes de 25 empresas españolas, entre las que se encontraban Indra, Técnicas Reunidas, Telepizza, Tubacex e Iberstat, para promover sus inversiones en aquel país.

Crecen las importaciones de crudo de España

Sobre este asunto hay que añadir que nuestro país ha importado este año, hasta junio, 2,925 millones de toneladas de petróleo de Irán, según datos de Cores. Es la cifra más alta desde 2011, teniendo en cuenta que en el trienio 2013-2015 no llegó ningún barril de crudo iraní a las refinerías españolas por el embargo internacional que impusieron en 2012 Estados Unidos y la Unión Europea por el programa nuclear de esa república islámica. Esos 2,925 millones de toneladas de crudo suponen el 8,85% del total de las importaciones (33,063 millones) hasta junio.

España trae petróleo de unos 25 países distintos, por lo que si Repsol y Cepsa tuvieran que volver a dejar de comprar crudo iraní no ocasionaría un problema importante ni a esas compañías ni al abastecimiento de nuestro país.