Julián Martínez, director general de Quttin
Julián Martínez, director general de Quttin - ABC

Cuchillos fabricados con maíz para acabar con el plástico

Quttin pretende dar un giro en su gama de productos para cocina para luchar contra la contaminación

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Son muchas las empresas que están implantando políticas para acabar con el plástico. Muchas de ellas, sobre todo los supermercados, se centran en las bolsas, donde el plástico es reemplazado por el papel. Otras están lanzando productos donde se reduce el porcentaje de ese material. Como ha hecho Quttin, la compañía de cuchillos y accesorios de cocina, que presentó hace unos días en la feria del regalo de Madrid, Intergift, unos cuchillos fabricados con fibra de maíz.

El objetivo que busca la compañía con este producto es concienciar a la población y a las empresas de que hay algo que hacer con el uso de los plásticos. Según explica a ABC el director general de Quttin, Julián Martínez, la idea surgió cuando vio que existía «una especie de isla en el mar, del tamaño de tres veces Francia, repleta de plástico». Se alarmó de los problemas que causan esos plásticos, que acaban dentro de los peces que luego las personas ingieren. «Es una barbaridad. Empezamos a darle vueltas y decidimos qué podemos hacer para aportar. Investigamos materiales hasta que dimos con un material que era capaz de aguantar la rigidez con la fuerza del plástico, que era añadiendo un 70% de fibra de maíz, el sobrante del maíz, y un 30% de plástico», comenta.

Nacieron así los cuchillos biodegradables. Aparte de eso, el director general confirma que van a intentar quitar el plástico de todos los embalajes para pasar a materiales biodegradables que se puedan reciclar. Además, espera que en un año se pase del 70% libre de plástico al 100%.

El mensaje es claro. «Tenemos que concienciarnos para acabar con los plásticos. El plástico es el peor invento de la humanidad. Los plásticos te rodean en todos lados y no son nada degradables». Su apuesta es decidida y, aunque sea más caro fabricar los productos con este material cree que es algo que hay que hacer. «No hay vuelta atrás», sentencia.

Además, llama a todas las compañías a seguir el camino de Quttin. «Hay veces que otros nos copian y me fastidia. En este caso, si lo hicieran, estaría contento. Ojalá todos lo hagan y vayamos todos por el mismo camino».