El concurso, una opción infrautilizada
El concurso, una opción infrautilizada - GERMAN ESVEEV

Cuando el concurso de acreedores es solo un punto y seguido

A pesar de que la legislación reforzó su papel de tabla de salvación para pymes y autónomos, el procedimiento concursal aún carga con el estigma de símbolo del fracaso y sigue desaprovechado

MadridActualizado:

La crisis dejó a muchas personas en situaciones realmente comprometidas, en especial a autónomos y pequeños empresarios que acabaron con grandes deudas porque a su vez no recibieron el pago de sus trabajos y no pudieron hacer frente a sus facturas. Solicitar el concurso de acreedores es una salida para muchas de estas personas pero sobre todo supone «darles una segunda oportunidad para que vuelvan a ser productivos para la sociedad», explica a ABC el economista alemán Raphael Nagel. Recuerda que en España hay entre dos y tres millones de personas sobrendeudadas y solo se realizan 2.000 procedimientos de concurso de acreedores al año cuando «en Alemania superan los 100.000». Cree que existe «poca empatía por quien fracasa» y que la sociedad debe ayudar a la gente para que «vuelva a empezar». Es normal oír hablar de concurso de acreedores cuando se trata de las grandes empresas, «a ellas sí se las permite que fracasen y desaparecen», añade.

Para explicar el mito que sigue siendo este procedimiento legal, Raphael Nogal ha logrado juntar a 13 magistrados en el libro «Visión concursal», donde divulgan su conocimiento sobre la absolución de las deudas dejando un mensaje de esperanza para todos aquellos que viven una difícil situación. Uno de ellos, Carlos R. Puigcerve, inspector delegado del Servicio de Inspección de CGPJ, ha llevado muchos casos en el juzgado de primera instancia de personas físicas no empresarias mientras que cuando se trata de autónomos y empresarios lo llevan los juzgados de lo mercantil. «No me explico como algo tan potente, tan fantástico, no inunda nuestros juzgados. La gente reclama los gastos del notario de las hipotecas, de la maternidad... pero ¿sólo hay 2.000 personas víctimas de la crisis que no se han recuperado?», se cuestiona. Tal y como explica a ABC, cree que «se debe al desconocimiento tanto de los deudores como de los profesionales. Hace falta formación al respecto de abogados, jueces y ciudadanos. Este sistema es maravilloso para limpiar pasivos, deudas», añade.

Segunda vida

En el 2015 se instauró la llamada Ley de la Segunda Oportunidad para facilitar a las personas físicas, autónomos, familias, y particulares que puedan librarse de sus deudas y afrontar una nueva vida personal y profesional. «He visto casos dramáticos producidos por diferentes motivos como quedarse en el paro, caer enfermo, reducciones de sueldo… todo te lleva a no poder asumir tus gastos», matiza Carlos R. Puigcerve. «Con la Segunda Oportunidad primero debes liquidar tus bienes y luego se te perdonan las deudas y puedes empezar de nuevo», puntualiza. En una fase previa se intenta llegar a un acuerdo en los pagos pero cuando esto no ocurre se presenta la solicitud del concurso consecutivo. «Es ver lo que tiene la persona embargable, convertirlo en dinero y pagar lo que se pueda», explica Carlos R. Puigcerve. Uno de los requisitos para tener el perdón de la deuda «es que en tu concurso de acreedores no se califique como culpable», explica. Cuando existe patrimonio del deudor se vende y se obtiene el dinero para pagar los créditos por este orden: privilegiados, ordinarios y subordinados. El 60% de las solicitudes que pasan por este magistrado «no tienen un solo bien y en estos casos el legislador tiene en cuenta si has destinado una parte de los ingresos embargables a pagar tus deudas». Existe una exoneración inmediata y otra que lleva cinco años.

Los magistrados que han participado en el libro coinciden en señalar que «hay que buscar la profesionalización» en el concurso de acreedores, subraya José María Tapia López. Y creen que es importante que exista un manual para orientar a los magistrados ya que a muchos de ellos les llega uno o dos casos de esta dimensión.