El crudo, amenaza para la recuperación económica española

La OPEP celebrará en septiembre una reunión para reequilibrar el mercado

MadridActualizado:

En los últimos días se han sucedido las declaraciones de los organismos y países vinculados con el sector del petróleo que apuntan a una posible intervención en el mercado para frenar la bajada del precio del crudo. El último en pronunciarse fue el pasado jueves el ministro de Energía saudí, Khalid Al Falih, quien se mostró contundente al ser preguntado sobre qué medidas podría adoptar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en la reunión de carácter informal que mantendrán los países que la integran el próximo 26 de septiembre. En dicha cita, explicó Al Falih a la agencia local SPA, «se discutirá la situación del mercado, incluyendo cualquier posible acción para estabilizarlo», subrayó.

Las palabras del dirigente árabe tuvieron un inmediato efecto en el importe del crudo, que comenzó, rápidamente, una carrera ascendente. En dos días el barril de Brent —de referencia en Europa— se encareció más de un 7%, hasta alcanzar los 46,97 dólares. El repunte resulta aún más notable, de casi un 13%, si se tiene en cuenta el importe que marcó a comienzos de mes, cuando bordeaba los 41,80 dólares.

Más allá de una momentánea recuperación de los precios, la cuestión de fondo es si el precio del barril del petróleo podría ampliar en los próximos meses su particular «rally alcista». La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) anunció el pasado lunes que, según sus previsiones, el importe del oro negro crecerá a partir del segundo semestre del año por el tirón de la demanda y las menores reservas. El cártel, que controla más de un tercio de la oferta mundial de petróleo, pretende que, ante una demanda estable, el precio del crudo finalice el año con una nueva senda alcista.

Consecuencias notables

Existen dudas en el mercado acerca de si la OPEP logrará establecer un límite a la producción, teniendo en cuenta la posición que han mantenido en las últimas reuniones algunos de sus miembros como Irán. Lo que sí parece claro es que las consecuencias de una nueva subida del petróleo afectarán tanto a países productores como importadores. España, que se encuentra en el segundo grupo, se ha beneficiado de la caída registrada por el crudo en 2016 (en el que ha alcanzado mínimos de los últimos 12 años), por lo que un repunte generaría un impacto negativo.

Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, se mantiene escéptico: considera que los países de la OPEP «no se pondrá de acuerdo» para rebajar la producción en el actual rango de precios. Parece difícil cuando el pasado mes de abril, con un nivel de precios inferior a los 40 dólares por barril de Brent, se resistió el pacto por el rechazo de Irán a congelar su producción tras el acuerdo comercial con EE.UU. Parece lógico que si, entonces, la presión de los precios no fue suficiente para aunar posturas, menos probable será ahora, con una evolución de los precios mayor. Pero Pingarrón sí apuesta por un ascenso «moderado» en los próximos meses.

Dada la dependencia de hidrocarburos en España, un encarecimiento del petróleo lastraría la balanza energética nacional, al subir el precio de las importaciones. No hay que olvidar que España tiene que comprar el 99% del crudo que consume. «El petróleo barato le viene muy bien a España, por lo que una nueva subida sería perjudicial para las importaciones», según Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Los costes de las empresas también se incrementarían ante una subida del precio del petróleo. Las más afectadas serían las aerolíneas y las dedicadas al transporte por carretera, por el consecuente encarecimiento de los carburantes. Aunque más de la mitad del precio de estos últimos está condicionado por los impuestos, una subida del petróleo tendría un impacto considerable en el precio de la gasolina y el diésel.

Esta circunstancia también afectaría a los hogares españoles. «Un aumento del precio del petróleo y consecuentemente de las gasolinas lastraría de nuevo el poder adquisitivo de las familias», explica el director de Fedea.

También habría beneficiados por una subida del Brent. Las petroleras mejorarían considerablemente sus resultados, aunque es difícil que este hecho se traslade al entorno macroeconómico. Según de la Fuente, «el grupo de empresas españolas perjudicadas por la subida del precio del petróleo sería mayor que el de beneficiadas».

El incremento de los precios se produciría, además, en un momento de gran incertidumbre para la economía española: de prolongarse la ausencia de pacto de Gobierno los Presupuestos deberían ser prorrogados, lo que podría influir en la capacidad de crecimiento de la economía española. En un entorno de importe creciente de los combustibles esto supondría un lastre para la balanza de pagos española y podría impactar en el consumo de los hogares, que deberían destinar más dinero a los combustibles.