Crowdfunding, o cómo conseguir 130.000 euros en 20 días
Cartel de presentación del filme de Riot Cinema - EL COSMONAUTA

Crowdfunding, o cómo conseguir 130.000 euros en 20 días

La financiación basada en donaciones ya se perfila como alternativa a los bancos, a pesar de haber despegado hace poco en España. Los responsables del filme «El Cosmonauta» pedían hace menos de un mes 40.000 euros; ya superan los 100.000

MADRID Actualizado:

Definido por «The New York Times» como «la revolución de dar», el crowdfunding o financiación en masa se ha convertido en la puerta de entrada al mercado de ideas a priori poco rentables, pero muy creativas. La rentabilidad, esa palaba maldita íntimamente ligada a la financiación de un negocio, supone un escollo insalvable para muchos proyectos, sobre todo creativos. Este sistema de micromecenazgo basa su filosofía en la cooperación y recaudación de fondos destinados a elaborar un proyecto. Las donaciones de toda la vida, aplicadas al ámbito empresarial.

El concepto no es ni mucho menos nuevo. Comenzó a aplicarse en EE.UU. en 1997, pero el planteamiento no cruzó el charco hasta 2010 y, con todo, sigue siendo una alternativa limitada en España. Dos empresas copan en su mayoría el negocio del crowdfunding en nuestro país: «Verkami» y «Lánzanos», ambos negocios noveles que surgieron de la necesidad de ofrecer un «plan B» a los nuevos talentos. «El crowdfunding está destinado a todo aquel que tenga una buena idea y no pueda pagarla», aclara Rafael Cabanillas, uno de los creadores de «Lánzanos».

Es el caso de «El Cosmonauta». La producción cinematográfica ha batido el récord de crowdfunding en España y ha sobrepasado con creces el dinero que en principio necesitaba para iniciar su aventura. Stan Arsenievich podrá ser seguido por millones de personas en todo el mundo gracias a los más de mil productores del filme. «Nos hemos ido dando cuenta de la magnitud del proyecto a medida que ha ido pasando el tiempo y hemos visto necesario ampliar nuestro presupuesto inicial», comenta Blanca Balanzó, miembro del equipo. De hecho, ya tuvieron que superar su último escollo hace menos de un mes, cuando perdieron a uno de los inversores privados del filme. Pideron 40.000 euros a través de «Lánzanos» y en menos de un mes ya superan los 100.000.

«El Cosmonauta» ha supuesto un indudable impulso para este método de financiación que sí convertirá a esta idea en una realidad de éxito sin la entrada de una gran productora. Para Nicolás Alcalá, Carola Rodríguez y Bruno Teixidor, los responsables de la aventura a la que da vida Riot Cinema Collective, el crowdfunding ha sido el salvavidas de lo que comenzó siendo un cortometraje de bajo coste. De ellos se dice, entre otras cosas, que han revolucionado la industria del cine y que muchos seguirán su ejemplo. Ya lo hacen. El cortometraje «Inmóvil», de Bertoldo Gil, ya ha obtenido el dinero necesario para comenzar el rodaje. También el documental «Alerta Amazónica» comenzará a dar voz a las comunidades indígenas de la Amazonía.

Los usuarios deciden

El funcionamiento del crowdfunding es más que sencillo: se presenta un proyecto (ya elaborado, para que los potenciales donantes sepan en qué consiste y cuales son sus posibilidades), y se ofrece una recompensa atractiva para incentivar al público a que dé su dinero a la causa. «Nosotros no decidimos si un proyecto sirve o no, sino que lo colgamos en la web para que el usuario valore si merece pasar el filtro y recaudar el dinero», aclaran desde «Lánzanos».

Solo hay que presentar el proyecto y decir cuánto dinero requiere para comenzar a recaudar

Una vez pasado este primer filtro, el creador decidirá cuánto dinero necesita para el proyecto y en qué plazo. Las donaciones pueden ser mínimas (desde 2 euros) hasta la cantidad que la gente quiera ofrecer. La recompensa es, por ello, un incentivo a tener en cuenta si queremos que los ingresos aumenten. Dado que no puede ser económica sí ha ser lo suficientemente atractiva como para que los usuarios financien la idea: un concierto, un viaje, un obsequio original o aparecer en los títulos de crédito de una película. También del lado del que presta es una novedad: ya no es imprescindible tener mucho dinero para convertirse, por ejemplo, en productor de cine.

Duros... ¿a pesetas?

Sin embargo, una limitación que el crowdfunding encuentra en su aplicación en España es el hecho de que, por el momento, no ha traspasado la barrera puramente cultural, quizá debido en parte a que son precisamente los proyectos ligados a esta industria los que más trabas encuentran en el camino. Por ello la web catalana «Verkami» se centra en exclusiva en el arte: «Queremos que además de financiar un proyecto la gente consuma cultura de un modo diferente. Ahora eres tú quien elige a quién ayudas, te implicas con el producto y conoces todas sus etapas de producción», asegura Joan Sala.

«El objetivo es que acudan al crowdfunding en lugar de al banco»

Pero también fuera del arte al crowdfunding se le augura una larga vida. De hecho, los precursores de «Lánzanos» piensan ya en expandir el modelo al ámbito empresarial y emular así el sistema americano. «La recompensa aquí sí tendría que ser económica con, por ejemplo, participaciones en la empresa y demás beneficios monetarios, ya que evidentemente no es lo mismo financiar una obra de arte que involucrarse en un negocio», señala Rafael Cabanillas. «El objetivo es que la gente acuda al crowdfunding en lugar de ir al banco».

¿Son todo ventajas? «Como todo, claro que tiene pegas», argumenta Joan Sala, de Verkami. «El creador que escoge el crowdfunding como método de financiación tiene mucho más trabajo y se le exige mayor involucración en el proyecto. No tiene una productora detrás, ni una editorial o discográfica. Aquí es el equipo el que tiene que encargarse de todo, aunque eso puede también suponer una ventaja». Pero, aún así, merece la pena: «El no saber nunca con qué dinero seguro vamos a contar es un inconveniente, pero es algo que sabíamos desde el primer momento, aunque más que inconvenientes tiene ventajas. Lo que está claro es que esto no es una moda, las cosas están cambiando» señalan los creadores de «El Cosmonauta».