César Alierta, último presidente del CEC
César Alierta, último presidente del CEC - EFE

CEC, crónica de una muerte anunciada

Ni con el famoso cartel de «en venta». Directamente cierre por liquidación. Se acabó la función. Y su función

MADRIDActualizado:

Ni con el famoso cartel de «en venta». Directamente cierre por liquidación. Se acabó la función. Y su función. El Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) - compuesto por 15 grandes compañías y el Instituto de Empresa Familiar- quedó disuelto esta misma semana. Como se preveía desde hace meses. Conforme se iban desconvocando una a una las reuniones previstas a lo largo de un año de absoluto parón político.

Sin Gobierno (bueno, en funciones, sí)... y sin CEC... Y es que fallecidos algunos de los miembros «alma matter» del organismo (Isidoro Álvarez, Emilio Botín, José Manuel Lara y Leopoldo Rodés) su continuidad mucho sentido no tenía. «Seis años después y consolidada la recuperación económica podemos sentirnos satisfechos del trabajo realizado y de haber cumplido los objetivos que motivaron la creación del CEC», afirmaba en su sesión de clausura el expresidente de Telefónica y aún presidente del «lobby», César Alierta, cuyo mandato, por cierto, concluía en febrero.

Se acaba así con el «think tank» -que pretendía aportar propuestas que mejoraran la competitividad, ayudaran a la recuperación económica y fortalecieran la confianza internacional en España-, y con el problema de buscarle sucesor a Alierta al frente del mismo.

Para lo que, por cierto, no había consenso. Los que lo tenían no querían coger el testigo. Los que sí querían, no lo tenían. Así que, ni para ti ni para mí. Ahora bien, sí se llegó a estudiar la opción de mantenerlo en vida como una «especie» de centro «mínimo» de estudios para emitir informes, liderado por su, hasta ayer mismo como quien dice, director ejecutivo, Fernando Casado. Pero, de momento, se queda «chapado». Por cierto, con la sonrisa de más de uno en la cara...