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La crisis de Air Comet amenaza con dejar en tierra a miles de pasajeros

MARÍA CUESTA | MADRID
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Tres años después de que Air Madrid echara el cierre la Navidad del año 2006 y dejara en tierra a miles de pasajeros, la historia amenaza con repetirse aunque, esta vez, con Air Comet de protagonista. La aerolínea propiedad de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, y su socio, Gonzalo Pascual, comunicó ayer al comité de empresa que hoy mismo presentará el concurso de acreedores para afrontar la deuda derivada del embargo de su flota -que asciende a unos 14 millones de euros- así como un ERE que afectará a la totalidad de su plantilla, de 640 trabajadores.

La grave situación que atraviesa la compañía podría dejar en tierra a unos 1.500 pasajeros diarios, según informaron fuentes del sindicato de tripulantes de cabina STAVLA. Air Comet tiene una media de seis vuelos diarios de ida y otros tantos de vuelta y tenía programados vuelos hasta Semana Santa, con lo que, de haber vendido todos sus pasajes, 145.000 usuarios se verían afectados por el cierre. En el caso de los clientes con billete de ida y vuelta que ya hayan realizado el primer trayecto, pueden quedarse sin trayecto de regreso.

Los destinos que opera diariamente son las ciudades de Guayaquil, Lima, Buenos Aires, Bogotá, La Habana y Quito. La compañía aérea había saltado estos últimos meses a la primera plana de la actualidad por el impagos en las nóminas de sus trabajadores que, en algunos casos, se remontaban al mes de febrero. Sin embargo, ha sido un juez británico quien finalmente ha llevado a la compañía al límite, al dictar ayer una orden de embargo sobre los 13 aviones de Air Comet, -propiedad de la empresa Astra, otra de las compañías del grupo Marsans-. La empresa española había impagado un crédito de 17, 2 millones de euros concedido por el banco alemán Nord Bank, quien presentó hace unos días una demanda judicial al respecto. Esta demanda no sólo ha puesto en jaque la viabilidad de la compañía, sino que también ha dado al traste con la anunciada venta de Air Comet a la aerolínea a Arnold Leonora, un empresario con nacionalidad holandesa-estadounidense y propietario del «holding» Air Transport Group.

Cuando una empresa se acoge a un concurso voluntario de acreedores, la empresa no tiene la obligación de hacer frente a sus deudas durante varios años. Sólo al final del proceso y siempre en función de las posibilidades económicas que tenga entonces comienzan los pagos. Además, el concurso evita responder con los bienes de los administradores, impidiendo que los acreedores inhabiliten a éstos para el ejercicio del comercio. Air Comet llevaba meses tanteando a sus competidores nacionales en busca de una propuesta que diera salida a su situación. De hecho,incluso llego a rechazar una oferta de Iberia en la que la primera aerolínea española se comprometía a asumir su deuda con la plantilla, a cambio de tres aviones del modelo A-330 y sus piezas de recambio.

Lo cierto es que ante la imposibilidad de hacer frente al carburante, la venta de los billetes de Air Comet ya se había paralizado el pasado sábado. Los dos comités de huelga, integrados por representantes del colectivo de Estructura y Vuelo y de «handling» solicitaron ayer por la tarde reunirse con la dirección de la aerolínea, para pedir de nuevo garantías suficientes para el cobro de las nóminas atrasadas, dado que hasta la fecha sólo se habían cobrado «algunos pagarés».

Fuentes cercanas a la compañía, reconocieron que había mucha preocupación entre los trabajadores porque, para hacer efectivo el cobro de muchos de los talones entregados por la empresa, era necesario un plazo de 24 horas. Y ello pese a que Díaz Ferrán y Pascual se habían comprometido con su plantilla a abonar todos los salarios atrasados, antes de finalizar el año en dos plazos, los días 21 y 30 de este mismo mes. Los trabajadores lamentaron que el Gobierno «no haya movido un dedo» por la situación de los empleados de la aerolínea y que «su única preocupación sean los pasajeros». Asimismo, aseguran que se negarán a volar si no se les abona la jornada. La semana pasada dirigieron una carta al ministro de Fomento, José Blanco, en la que pedían «auxilio» ante la «insostenible» situación que atraviesan y ante el temor a que sucedieron lo mismo que ocurrió en 2006 con el cierre de la compañía Air Madrid.