El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella
El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella - BELÉN DÍAZ

Coto a los bajistas... Lo que la verdad esconde

Liberbank, sí. Popular, no. Cual selección natural. Así deben sentirse los accionistas de Banco Popular frente a los más «suertudos» de Liberbank. Porque la doble vara de medir siempre ha existido

MadridActualizado:

Liberbank, sí. Popular, no. Cual selección natural. Aquella que trataba de demostrar la teoría de Charles Darwin en su obra «El origen de las especies». Los más fuertes son los que sobreviven. Así deben sentirse los accionistas de Banco Popular frente a los más «suertudos» de Liberbank. Porque la doble vara de medir siempre ha existido. Han sido «seleccionados» para dejar de existir... ¿naturalmente? ¿intencionadamente? ¿consecuentemente? ¿O qué?

Cierto es que debemos dar la bienvenida a la decisión anunciada ayer -y tan esperada- por la CNMV, porque desde la etapa de Elvira Rodríguez al frente del organismo supervisor, nadie había querido encarar el problema de las posiciones bajistas en los mercados bursátiles españoles. Ayer, con Sebastián Albella presidiendo la Comisión, desde noviembre de 2016, se decidía prohibir la venta en corto sobre Liberbank con efectos inmediatos y por el periodo de un mes, dado el pánico escénico que se estaba instalando en el mercado, y más aún en los despachos de la entidad financiera.

El día después

Y es que coincidiendo con el día después de la intervención de Popular, los fondos especulativos que habían estado «acosando» desde hace meses y meses al banco presidido hasta ese mismo día por Emilio Saracho trasladaron sus posiciones cortas a Liberbank, hasta el punto de que la entidad perdía la tercera parte de su valor en Bolsa en tan solo tres días. Los directivos del banco no dejaron pasar el tiempo. Mejor salir a la palestra y explicar el «sinsentido» de estos recortes, recordando además que el banco dispone de unos óptimos niveles y ratios de liquidez. No había razón alguna que justificase el hundimiento bursátil más allá del contagio por lo ocurrido con Banco Popular (que, por cierto, según su expresidente Ángel Ron en entrevista a ABC «era solvente hasta el mismo día de su intervención»).

Pero, si el tiempo apremiaba, y no se podía dejar caer más a Liberbank, ¿por qué no prohibió la CNMV -con el apoyo de Banco de España o Gobierno, o incluso de Bruselas- las posiciones cortas que Popular venía sufriendo desde hace un año? Por dos motivos, dicen en el supervisor. Primero, porque los fundamentales de Liberbank (resultados, balance) no muestran ninguna señal que permita concluir que los movimientos del mercado estén justificados. Lo que, según la CNMV, no era el caso de Popular, que había revisado a la baja sus resultados de 2016 y que había explicado que necesitaba una ampliación de capital o venta. Y, segundo, porque las posiciones cortas en Liberbank aún no habían empezado a acumularse por lo que la medida tiene un sentido que no tiene cuando éstas son muy elevadas, como ocurría con Popular (llegaron al 12,37% del capital del banco, frente a apenas un 1,62% de Liberbank). ¡Claro! Pero en Popular se acumularon porque pasó demasiado tiempo... ¿o no?

Entonces, ¿por qué no se actuó antes? Popular llevaba siendo pasto de la especulación desde que estallara el «motín en casa». Desde el mismo núcleo duro del consejo, con el enemigo en las entrañas, colocado también a corto, poco podía hacer ya Ron, tras haber «osado» decir «no» a los deseos precisamente de alguno de esos díscolos consejeros que querían fusionar la entidad con el Sabadell. Muchos, de hecho, critican la decisión tardía de la CNMV, incluso se piensa que entre todos se le dejó caer para favorecer la operación de compra-rescate porque las posiciones no se podían revertir. La selección «natural» estaba servida. La verdad, la que se esconde.