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¿Cómo se diferencia un fondo mixto de un multiactivo?

Los productos multiactivos constituyen una de las grandes apuestas de las gestoras para el momento de mercado actual. A menudo, se confunden con los mixtos pero no son lo mismo

MADRIDActualizado:

Entre la amplia gama de fondos de inversión presentes en el mercado, hay actualmente un tipo por el que las gestoras están apostando especialmente: los fondos multiactivos. Se trata de una clase de producto que, como su propio nombre indica, puede albergar distintos tipos de activos en cartera como la renta fija y la renta variable habituales, pero también liquidez, divisas, instrumentos derivados, infraestructuras, materias primas o activos inmobiliarios (REIT’s, según las siglas en inglés). Esta variedad de instrumentos en cartera dota de una fuerte diversificación, muy útil en momentos de mercado como el actual, caracterizado por una subida de la volatilidad, madurez del ciclo económico y mayor correlación entre la renta fija y la renta variable debido (en parte) a la normalización de las políticas monetarias de los bancos centrales. Esta diversificación contribuye a mitigar el riesgo respecto a estos interrogantes en el horizonte, en la creencia de que si se produce un evento en la renta fija, por ejemplo, y éste arrastra a la renta variable, los otros activos en cartera podrían mitigar el golpe.

Los fondos multiactivos ofrecen una alta diversificación, muy interesante para el inversor

En cambio, los fondos mixtos se diferencian de los fondos multiactivos en el tipo de activos que tienen en cartera. En concreto, los mixtos combinan renta fija y renta variable en una proporción determinada. Aunque, en cierta manera, se podría decir que los mixtos son fondos multiactivo porque tienen más de un tipo de activo en cartera, en realidad, son categorías diferentes.

En cuanto a las similitudes entre ambos productos, la flexibilidad es una de ellas pues los gestores pueden optar por sobreponderar uno u otro activo en función de las condiciones de mercado (incluso aunque tengan unos porcentajes predeterminados, suele haber una horquilla con la que pueden jugar). Esta flexibilidad resulta muy útil en coyunturas similares a la presente, pues el gestor tiene un mandato que le permite cambiar la asignación de activos en función de las circunstancias.

Por todo ello, ambas categorías son muy demandadas por aquellos inversores conservadores que buscan obtener algo más de rentabilidad que la que ofrece la inversión en fondos de renta fija, sin someterse a la volatilidad y el riesgo que supone estar en un fondo de renta variable puro.