El fin de las fronteras de comercio electrónico en Europa
El fin de las fronteras de comercio electrónico en Europa - FOTOLIA

El comercio electrónico rompe todas las fronteras en Europa

La UE ya permite comprar online en cualquier país, una ocasión de negocio... y un desafío logístico para las pymes

MadridActualizado:

Desde el pasado 3 de diciembre Europa cuenta con una frontera menos, la del «ecommerce». Aunque probablemente muchos usuarios lo desconocieran, hasta entonces existía un bloqueo cuando intentabas comprar en la web de un país diferente al que te encontrases. Con la nueva normativa contra el geobloqueo la Comisión Europea espera que los consumidores tengan una mayor elección en productos y precios competitivos y que las empresas puedan expandirse a otros países. Lo único, que regulación excluye el contenido digital multimedia.

Según los datos de las instituciones europeas, en 2017 el 68% de los usuarios de internet en la Unión Europea realizaron compras en línea. Esta igualdad de condiciones en el «ecommerce» para los europeos y la eliminación de las barreras se entiende como una oportunidad para las compañías pero también como un problema en casos concretos, especialmente desde el punto de vista logístico.

Los expertos avisan de que la supresión de las trabas creará problemas en los medios de pago de cada país

«Las empresas deben ser muy imaginativas para afrontar los retos que se presentan con el fin del geobloqueo», explica a ABC Fernando Aparicio, director de Amvos Digital, consultora de comercio electrónico. Comienza por matizar que en la práctica el impacto de esta nueva normativa no se va a notar demasiado. «No es muy habitual que un cliente de Polonia compre en una página española», pone como ejemplo, aunque en las tiendas que son 100% online «sus profesionales tienen todo muy pensado». José Luis Zimmermann, director general de Adigital, la patronal de la economía digital, también cree que existe desconocimiento entre los usuarios y que se van a dar pocos casos. Pero tiene dudas de que se consiga el propósito de la Comisión: «Que las compras transfronterizas aumenten».

La libre circulación de mercancías en todo el comercio electrónico supone no discriminar a ningún consumidor. «Las empresas están obligadas a ofrecer a todos las mismas condiciones; ya no te pueden redirigir a las páginas de otros países porque detecten una IP de fuera», matiza Fernando Aparicio. Ahora, un cliente de Zara en Alemania encontrará algunas prendas más baratas en la web española y podrá comprarlas. «Eso implica que las empresas deben pensar su estrategia de precios», añade. A la larga se van a armonizar los precios de la Unión Europea y esto afectará de manera diferente a cada negocio. Y en este punto hay algo que preocupa a José Luis Zimmermann, sobre todo cuando se trata de empresas de menor tamaño, y es el medio de pago (transferencia, contrarrembolso, tarjeta, Paypal...).. «Están obligados a ofrecer el mismo medio de pago a todos los clientes sea cual sea la procedencia del comprador. En consonancia, eso puede tener consecuencias en función de los servidores que utilice cada país». O, por ejemplo, si un cliente griego elige la entrega contrareembolso como puede hacer un español, «¿cómo será esa entrega?», se pregunta, o «¿en qué momento se activan los derechos que tiene el consumidor al adquirir un producto? ¿Al comprarlo o cuando se le entrega? Puede haber bastante confusión», advierte.

Exportaciones

A pesar del recelo que puede existir en algunos casos, Aparicio cree que las empresas españolas están ante una buena oportunidad para hacer crecer sus ventas en el exterior. «Normalmente los mismos productos son más baratos en España que en Alemania y eso hay que aprovecharlo. Es una oportunidad para llegar a más lugares», puntualiza. Se trata de un mercado único digital de 500 millones de consumidores. Sin embargo, cree que a día de hoy las compañías de comercio electrónico cuentan con poco personal y hace falta una buena estrategia para aumentar la exportación. Precisamente, España destaca por el elevado peso de su sector exterior, lo cual se acrecenta con la supresión de esta barrera.

En el caso de las empresas de pequeño tamaño, la llegada de un pedido de fuera «puede crear un verdadero problema logístico», recuerda el director general de Adigital. Aunque el envío sea más caro para un país que para otro, el problema está en cómo organizar ese envío si no cuenta con la estructura suficiente. De ahí que sea posible «especificar que no se entrega en determinados destinos. Las empresas están obligadas a vender los productos pero no a entregarlos», aclara.