Isabel B Permuy

CEOE pide limitar las huelgas de controladores en temporada alta

La patronal propone liberalizar más torres de control y destaca que el coste laboral de estos trabajadores está «muy por encima de la media europea»

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Costoso, improductivo e ineficaz. Es la consideración que tiene la CEOE del servicio que prestan los controladores de Enaire. La patronal, en la que están presentes compañías como Iberia y Vueling, no solo es partidaria de liberalizar más torres de control a corto plazo, sino que también considera que deberían protegerse las temporadas y franjas horarias de mayor tráfico de posibles movilizaciones de este colectivo. Según CEOE, estas medidas incrementarían la competitividad del sector aéreo español.

Así lo explica la patronal en un documento al que ha tenido acceso ABC llamado «El transporte aéreo español: aportación a la economía y propuestas para la mejora de su competitividad». La organización comienza el texto poniendo en valor este sector, que emplea (de forma directa, indirecta e inducida) a 440.000 personas, lo que supone más del 2% de la población ocupada. Además, explica que «el desarrollo y mantenimiento» del turismo «requiere de la existencia de un sector de transporte aéreo moderno y competitivo».

Para alcanzar estas mejoras, la CEOE enumera una serie de propuestas. Entre ellas, la liberalización de las torres de control del Estado. La patronal apunta que la productividad de los controladores españoles se sitúa por debajo de la media europea: 0,79 por controlador-hora frente al 0,83 de media que existe en el Viejo Continente. Además, toma como referencia una estadística de Eurocontrol de 2015 para señalar que el coste por hora de estos trabajadores es de 166 euros por hora, mientras la media comunitaria se establece en 112 euros por hora.

Por todo ello, defiende una mayor apertura del mercado. «El servicio en las doce torres de control liberalizadas se ha suministrado de acuerdo con las necesidades de calidad y seguridad operativas que requieren las compañías aéreas, a un coste competitivo y con una dinámica de mercado beneficiosa», concluye.

La enajenación de estas torres se produjo en 2010. El ministro de Fomento de entonces, José Blanco, abrió al mercado 12 torres de control con el argumento de que la entrada de gestores privados permitiría una rebaja de los costes de navegación, lo que repercutiría a su vez en las tasas. FerroNATS, compañía participada por Ferrovial y la británica NATS, fue la adjudicataria de nueve de estas torres. El resto pasaron a manos de Saerco.

Cuando se recobró la paz social con los controladores, el proceso de liberalización se paralizó, dejando las torres de aeropuertos como Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca o Gran Canaria en manos estatales. Sin embargo, en los últimos años el debate se ha reabierto, sobre todo tras las huelgas de controladores que se produjeron el año pasado en Europa, especialmente en Francia. Las aerolíneas han criticado el caos aéreo que generaron estos paros, llegando incluso a denunciar al país galo por este conflicto.

«Devastador»

La patronal hace referencia a esta situación calificando de «devastador» el impacto «económico y social» de una huelga de controladores. «La convocatoria o el mero rumor de una posible huelga afecta a las reservas, al igual que a la imagen del sector, provocando que muchos potenciales pasajeros decidan optar por un medio de transporte alternativo. Con esto, uno de los principales sectores perjudicados es el turismo, motor de nuestra economía», señala en el informe.

Por ello, además de abogar por la liberalización del control aéreo, la patronal propone adoptar «medidas que garanticen la continuidad de los servicios de gestión de control aéreo» cuando se produzcan movilizaciones de controladores. Entre ellas, destaca una proposición para que «las temporadas o franjas horarias de mayor densidad de vuelos sean protegidas para que no puedan convocarse huelgas durante las mismas». La organización recuerda que países como Italia ya han tomado medidas de similares.

Más allá del control aéreo, la CEOE pone sobre la mesa iniciativas como impulsar el Cielo Único Europeo, ofrecer compensaciones económicas a los pasajeros solo cuando sea «el último recurso» y simplificar las rebajas de los billetes a las islas para que su aplicación sea más «ágil». Asimismo, reclama una mayor intermodalidad en los dos principales aeropuertos de España: Barcelona-El Prat y Adolfo Suárez-Madrid Barajas. La patronal considera necesario «analizar la viabilidad de conexión de la red de alta velocidad» con estos aeropuertos. Una iniciativa que, en su opinión, reforzaría especialmente la condición de «hub» de Barajas.

«De esta manera, Madrid y Barcelona se equipararían a los grandes aeropuertos europeos que ya cuentan con conexión de alta velocidad, como París, Ámsterdam, Viena, Roma, Copenhague o Alemania», explica la organización. Lo cierto es que el Gobierno estudia actualmente la viabilidad de llevar este plan a cabo, incluso con la participación de empresas privadas.

«Flexibilidad» con el Brexit

La CEOE también analiza la situación de incertidumbre que vive el sector aéreo por culpa del Brexit. Y es que compañías como Iberia y Vueling podrían perder su licencia de vuelo si el Reino Unido sale de forma abrupta de la Unión Europea, ya que la norma comunitaria establece que las aerolíneas deben estar participadas en al menos el 50,01% por inversores del Viejo Continente. Una denominación que, en caso de un Brexit duro, los accionistas británicos, que tienen una gran presencia en el capital de estas compañías, perderían.

Respecto a este asunto, la organización reclama tanto a las autoridades reguladoras como las supervisoras que sean «flexibles a la hora de interpretar la regulación europea referente a la propiedad y el control de las empresas» para evitar «poner en riesgo la conectividad aérea internacional de España».