Carmelo Tajadura

Gracias, Emilio

Su liderazgo llevó al BBVA a ser la envidia de sus competidores, a una etapa de oro nunca superada

Carmelo Tajadura
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Me parece radicalmente injusto que, tras el fallecimiento de Emilio Ybarra, algunos medios aprovechen para recordar los problemas que supusieron su salida de la presidencia del BBVA, magnificados en su momento por algunos intervinientes. Problemas que, por cierto, acabaron en la exculpación absoluta por parte de la Justicia para Emilio de Ybarra.

Yo prefiero recordar que Emilio fue el presidente que pacificó la fusión entre Bilbao y Vizcaya, absolutamente enquistada tras el fallecimiento de Pedro Toledo. No era un empeño nada sencillo, pero lo sacó adelante.

No me puedo olvidar de que fue capaz de constituir y liderar un nuevo equipo de gestión que llevó al BBV al liderazgo en nuestro país en los años 90, en tamaño y valor de mercado. De manera que la entidad era la envidia de los competidores. Los accionistas de la entidad multiplicaron por casi seis el valor de sus acciones en un tiempo récord, circunstancia que no han vuelto a disfrutar desde su retirada.

Y tampoco me puedo dejar en el tintero que protagonizó la inversión del banco en América, con su cordial trato a los socios locales con los que se llevaban a cabo las transacciones. Muy especial fue su intervención en la inversión en Bancomer, el principal banco mexicano y principal negocio hoy del BBVA, donde sacó la operación adelante ante la inhibición del copresidente. Para acabar formando una auténtica multinacional bancaria que, por cierto, es hoy la base y el sostén del BBVA.

Y por encima de todo ello, y junto a otros muchos que trabajamos con él, quiero recordar su gran humanidad. Los que le conocimos es lo que más destacamos. Y siempre le agradeceremos que con él y con su equipo vivimos la etapa de oro de la entidad, nunca superada.

Gracias, Emilio y descansa en paz.

Carmelo Tajadura es economista.

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