El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría (izda) junto a la ministra de Economía, Nadia Calviño
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría (izda) junto a la ministra de Economía, Nadia Calviño - EFE

Calviño resta importancia a las señales de alerta de la OCDE y responde con un discurso «optimista»

La ministra de Economía prefiere subrayar que la OCDE ha confirmado las previsiones económicas gubernamentales, que debieran caer del 2,2% este año a un 1,9% el año que viene

Corresponsal en ParísActualizado:

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) anuncia «turbulencias», «riesgos» y «crecimiento a la baja» en la escena internacional, que Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones, interpreta desde una óptica voluntariamente «optimista».

En la última edición de sus Perspectivas económicas, presentada el martes, la OCDE vuelve a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento internacional, que han descendido del 3,3 al 3,2 %, las últimas semanas, lanzando esta advertencia: «Los gobiernos deben actuar con urgencia para devolver el crecimiento a unas economías amenazadas por posibles turbulencias».

Nadia Calviño prefiere subrayar que la OCDE ha confirmado las previsiones económicas gubernamentales, que debieran caer del 2,2% este año a un 1,9% el año que viene.

Cuando la zona euro es víctima de un estancamiento alarmante, las previsiones españolas permiten a la ministra insistir en su optimismo, cuando las previsiones para este año son mediocres para Alemania (0,7 %), Francia (1,3 %), e Italia (crecimiento nulo).

El crecimiento económico español seguirá siendo harto insuficiente, sin embargo, para poder yugular de manera sustancial el problema «estructural» del paro de masas. El paro español seguirá siendo del 13,8 %, este año, para descender al 12,7 % el año que viene. Cifras poco menos de tres veces superiores a la media mundial, del 5,3 %, este año.

La OCDE sigue insistiendo, año tras año, década tras década, en uno de los problemas cruciales de la economía española: una «economía de la incultura», víctima de una mala adaptación de las políticas educativas y unas inversiones siempre endémicas en materia de Investigación y Desarrollo (ID), agravando el problema del paro de masas. La Organización hace este año los mismos consejos que repite de manera ritual desde hace varias décadas: «Mejorar las políticas de enseñanza a lo largo de la vida aumentaría la adaptación de los trabajadores a las capacidades necesarias en el futuro».

Ante esa evidencia, Nadia Calviño responde: «Hombre… España ha mejorado mucho durante las últimas décadas… pero, es cierto que los últimos años, con la crisis, se hicieron algunos recortes que será necesario revisar en los nuevos programas, dando prioridad a la enseñanza, la investigación y el desarrollo».

«Seguir reformando»

Ante el mismo tema, desde otra óptica, Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, insiste en la necesidad de «seguir reformando», en un tono verbalmente quizá más claro y enérgico: «Hay que seguir reformando. ¿Por qué? España se beneficia hoy de unas reformas que comenzaron a realizarse hace varios años. Ahora estamos viendo los resultados de lo que se hizo años atrás. Hay que seguir con nuevas reformas. Las circunstancias cambian, de ahí que haya que ajustar la legislación y el propio mercado».

Las Perspectivas Económicas de la OCDE insisten en los riesgos de «turbulencias» y «guerras comerciales» entre los grandes actores en la nueva geografía del comercio mundial. Ante tal amenaza potencial, la Organización invita a sus miembros a todas medidas «urgentes». Quizá no sean suficientes las respuestas «nacionales». Solo la UE y la zona euro pueden intentar coordinar políticas comunes, a la altura de los desafíos pendientes.

A juicio de Nadia Calviño, España ofrecerá sus perspectivas propias, fiel a los grandes principios fiscales y presupuestarios, que corren el riesgo de degradarse. El déficit público pudiera crecer este año del 1,8% al 2 % del PIB. El gobierno español espera recortar el peso de la deuda que seguirá oscilando entre el 96,5 al 95,7 % del PIB, este año y el próximo.

El voluntarismo optimista quizá pudiera «topar», los próximos meses, con los nubarrones internacionales y el estancamiento de la zona euro, que pudieran terminar afectando a las exportaciones españoles, la creación de empleo y el gasto de las familias.