Calisto Tanzi, el «rey de la leche»que ordeñaba dinero imaginario

El esponsor de Niki Lauda y Pavarotti era un maestro del engaño que probó suerte en diferentes tipos de negocios, pero siempre teniendo como base su buque insignia, Parmalat. También, como es tradicional en Italia, intentó proteger su patrimonio haciéndose amigo de los políticostulo de «Il Cavaliere» correspondía en el norte de Italia a Calisto Tanzi, el empresario de la varita mágica que logró convertir una empresa familiar en una gigantesca multinacional de los productos lácteos.Reservado y megalómano a la vez, Tanzi creó poco a poco un mundo de fantasía apoyado en la publicidad y en la esponsorización de personajes famosos como Niki Lauda y Luciano Pavarotti. Y, naturalmente, un club de fútbol, como la Juventus de los Agnelli y el Milán de Berlusconi.Cuando falleció el mítico Pietro Barilla, «el mago de la pasta», los italianos entregaron el título de «duque de Parma», la Meca de la industria alimentaria, al «inventor» de la esterilización de la leche a temperatura ultra-alta (UHT, en inglés) y de su distribución en envases de cartón en lugar del vidrio.Todo marchó viento en popa hasta que, en 1988, llegaron los primeros reveses. Calisto Tanzi no supo encajarlos y para aparentar que las ubres de la empresa continuaban rebosando, el «rey de la leche» empezó a ordeñar dinero imaginario.En la sede de Parmalat se conserva con orgullo un antiguo letrero: «Firma Calisto Tanzi e hijos». Es el nombre del abuelo, quien pasó la empresa familiar a su hijo Melchiorre. Calisto la heredó de repente, con sólo 22 años, por la prematura muerte de su padre. Logró sacarla adelante con la ayuda de su hermana, Anna María, cambiando ya en 1961 el nombre a «Dietalat» y, en 1968, a «Parmalat».Luego vinieron los 20 años de oro de la expansión que, aparentemente, no se le había subido a la cabeza. Era un hombre reservado a quien sus amigos y vecinos seguían llamando Calisto con toda naturalidad. Como suele hacerse en Italia, Tanzi protegió su imperio buscando padrinos en la política. Los democristianos Giulio Andreotti y Ciriaco de Mita pasaron a ser sus amigos y asesores. No le gustaba la vida mundana, pero empezó a crear una valiosa pinacoteca, con preferencia por los grandes pintores del «Ottocento».Como muchos otros empresarios, Tanzi probó fortuna con las televisiones privadas en un momento de vacío legal. Pero tanto «EuroTV» como su metamorfosis «OdeonTV» resultaron fracasos clamorosos por falta de mordiente. A partir de 1988, cuando el entramado ya mundial de Parmalat amenazaba con otros fracasos, Tanzi se nego a admitirlos.Luxemburgo, Malta, las islas del Canal y las Antillas holandeas proporcionaron las discretas hojas de higuera para cubrir resultados impúdicos. La Bonlat, utilizada para inventar nada menos que 3.950 millones de euros, fue creada en las islas Caimán por fax y con un dólar. Para Tanzi y su director financiero Fausto Tonna, la «contabilidad creativa» se convirtió en heroína, con dosis cada vez más fuertes. La empresa que había crecido al 50% anual tenía que seguir haciéndolo, y el «combustible» eran contínuas emisiones de bonos. Para mantener los «ratings» eran necesarios activos líquidos. Tanzi y Tonna (hoy ex-presidente y ex-director financiero) los inventaron a lo grande en los balances. Nada menos que 10.000 millones de euros.

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POR JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL