Las Cajas salen de compras por Europa

POR MARÍA JESÚS PÉREZMADRID. El deseo de las Cajas de ahorros españolas de internacionalizarse ha cobrado protagonismo en las dos últimas semanas. Las dos grandes del sector han enseñado ya sus cartas

POR MARÍA JESÚS PÉREZ MADRID.
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El deseo de las Cajas de ahorros españolas de internacionalizarse ha cobrado protagonismo en las dos últimas semanas. Las dos grandes del sector han enseñado ya sus cartas aprovechando que el nuevo gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, es más condescendiente que su predecesor, Jaime Caruana, con la expansión exterior de estas entidades de ahorro apoyadas, eso sí, en «proyectos rentables, bien estudiados y selectivos», según palabras del presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa.

Ahora bien, primero, fue el anuncio de La Caixa de sacar a Bolsa su «holding» de participaciones industriales en el primer semestre de 2007. Para la colocación en el parqué, la entidad que preside Ricardo Fornesa, constituirá una nueva sociedad -en concreto, un fondo financiero- en la que incluirá gran parte de su cartera de participadas que, en la actualidad, tiene un valor de unos 20.000 millones de euros. Esta decisión fue interpretada por la mayoría de los expertos financieros, como una posible vía para recaudar fondos y destinarlos a comprar un banco fuera de España. Tal y como comentó el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, esta decisión, además de considerarla una excelente fórmula para que la caja se someta a la disciplina del mercado, es «un paso más en la intención de aproximar la operativa de estas entidades de ahorro a la de los bancos».

Después, esta misma semana, Blesa confesaba que si bien no piensa crear ningún «holding» con sus participaciones empresariales y sacarlo a Bolsa como hará La Caixa, sí se plantea la salida al extranjero para comprar algún banco y seguir creciendo, «como cualquier otra empresa».

Abierta ya la veda por las dos principales cajas del sector, en el mercado surge la duda de si finalmente habrá alguna traba, por parte del regulador, para aquellas cajas que definitivamente piensen en dar el salto al exterior a través de compras de bancos.

Y es que por su naturaleza jurídica especial -constituidas con la forma de fundación de naturaleza privada, sin ánimo de lucro, ya que no pueden repartir dividendos entre accionistas, que tampoco poseen-, «nadie puede participar en nuestros recursos y esa naturaleza a su vez nos limita participar en la de otros», recuerda Blusa.

Vocación internacional

Hasta hace bien poco, las cajas habían acudido a los mercados internacionales de valores con la finalidad exclusiva de captar fondos. «Particularmente lo han hecho, hasta la Ley 19/2003, mediante la creación de sociedades instrumental destinadas a la emisión de bonos u otros instrumentos financieros desde Islas Caimán, primero, y Holanda, después», explica Juan Ignacio Sana Caballero, profesor de Esade. «Ahora que parece que empieza a remitir el negocio nacional de las hipotecas, se han decantado más por abrir otro mercado doméstico, como el de crédito al consumo, y uno internacional de concesión de préstamos, mediante la compra de entidades extranjeras», añade.

Sin embargo, la vocación internacional de las cajas viene de lejos, y no precisamente por compras de otras entidades sino por otras variables que igualmente se consideran como modelos de expansión en el exterior. Como el objetivo de salir fuera era, y es, principalmente, estar más cerca de sus clientes y atender mejor sus necesidades, y también para convertirse en un interlocutor privilegiado de los empresarios españoles que operan en países extranjeros, ya sea para la exportación o para la importación, las cajas de ahorro españolas se empezaron a instalar en el exterior.

Varias fueron las fórmulas: con la apertura de oficinas de representación, primero, y operativas, después; con la firma de acuerdos de colaboración con entidades en países de interés para los clientes de las cajas y/o utilizando las redes corresponsales de CECA; o, bien, a través de tomas de participación en bancos extranjeros. «Caixa Galicia fue la primera caja de ahorros en abrir una oficina de representación en el extranjero, en concreto la oficina de Ginebra en el año 1985», según asegura una fuente de la entidad gallega. Por aquel entonces, se buscaba dar cobertura a la amplia colonia gallega en el exterior. «Este modelo sigue vigente para buena parte de países en los que disponemos de oficinas de representación, en los que los residentes españoles constituyen una buena parte de la base de nuestra clientela», apunta la misma fuente.

En otros países como Portugal, Suiza y Estados Unidos, al tratarse de mercados dinámicos y con masa crítica de negocio, el objetivo son empresas españolas que se internacionalizan hacia estos países, las propias empresas nativas. La prestación de servicios se efectúa en estos casos a través de oficinas operativas. Hasta ahora, la gran mayoría de las oficinas en el extranjero son de representación, si bien van proliferando las operativas conforme la población española crece en otros países. De hecho, muchas de las cajas están estudiando transformar las oficinas de representación en sucursales, en virtud del volumen de negocio de cada caso particular y de sus posibilidades para captar fondos entre clientes locales.

Por ejemplo, los planes de expansión de Caixa Galicia pasan por abrir, en los próximos años, 20 nuevas oficinas en Portugal, convertir en operativas alguna sucursales actuales de representación, y desembarcar en Asia, donde estudia la inauguración de una oficina en Shangai. De este modo, la entidad seguirá evolucionando en la ampliación de la gama de productos y servicios para el colectivo de no residentes.

La Caixa, el modelo

La Caixa, que como ya se sabe se ha fijado ahora como objetivo de futuro la compra de un banco en el exterior, aunque empezó su internacionalización más tarde que otras más pequeñas, allá por 1995, con la apertura de sus primera oficinas de representación en Oporto y Bruselas, es uno de los mejores casos a seguir, por la variedad en sus fórmulas de crecimiento fuera de nuestras fronteras. Es accionista del Banco Portugués de Investimento (BPI), con el 22,79% del capital, y de la entidad bancaria francesa Boursorama, de la que posee el 19,9% de las acciones.

Además, La Caixa tiene firmados acuerdos con varias entidades internacionales (Unicash y Cash Management Internacional) con el objetivo de atender las necesidades de los clientes de la entidad, tanto particulares como empresas, más allá de las fronteras españolas. Mantiene también alianzas estratégicas con bancos internacionales de primera línea, tales como Citibank, Société Générale, Banco BPI de Portugal y Landesbank Baden Württemberg de Alemania.

Pero sin lugar a dudas, la gran sorpresa ha venido de boca de Blesa que esta semana aseguraba que la caja comprará bancos extranjeros en un futuro no lejano, porque además la entidad «tiene fuelle» para salir fuera. La caja madrileña cuenta con muy pocas oficinas operativas (Dublín, Lisboa y Miami) y tan sólo una de representación (La Habana) mientras ha potenciado su apoyo a la internacionalización de las empresas españolas a través de, por ejemplo, la apertura de una oficina de asesoramiento y consultoría financiera en Pekín. «La nueva sociedad que soporta estas actividades, denominada BeiMad, cuyo accionariado sereparte entre Caja Madrid y una empresa filial del Gobierno de Pekín, tiene como objetivo principal identificar, analizar y procesar proyectos de inversión empresarial en la República Popular China para ofrecerlos a clientes internacionales interesados en ese mercado», cuenta una fuente de la caja madrileña.

Precisamente, una vez que se va «desinflando» el negocio hipotecario español, las entidades han fijado sus miras en idéntico mercado en países en el que éste está «surgiendo». «Al igual que ocurre con otros sectores, donde el ataque a los países de la Europa del Este se está haciendo mediante la compra de sociedades ubicadas en países UE próximos geográficamente, podría ocurrir con la banca», explica el profesor Sanz. «Si los italianos se dejasen, una entidad española podría, por ejemplo, comprar un banquito italiano y atacar Europa del Este, o desde Alemania volcarse sobre Polonia. Precisamente, porque en estos países se está empezando a desarrollar el mercado hipotecario que, no lo olvidemos, es el nicho natural de las cajas: préstamos con hipotecas que, por cierto, lo hacen muy bien. Una oportunidad que no pueden perder», concluye Sanz.

Los mercados emergentes empiezan a sonar a nuestras cajas como claves para establecer su negocio. La segunda fase del plan de expansión de Bancaja, a lo largo de 2007, tendrá como objetivo a países con un alto potencial de desarrollo del intercambio comercial con España o presencia de empresas españolas tanto en Asia como en África, concretamente Turquía, la India y Marruecos.

La estela de los bancos

Con la nueva estrategia de expansión, las cajas vuelven a seguir el trazado marcado años atrás por sus competidores, los bancos. Primero fue la toma de participaciones empresariales y, ahora, compras en el exterior. ¿Llegarán a ser un mismo ente financiero en el futuro? ¿Es el momento adecuado? «La buena marcha de la economía española y las expectativas que se generan en otros mercados parece indicar que sí. No obstante, ha de hacerse con la prudencia que en cada país sea necesaria», concluye el director general de Caixanova, José Luis Pego Alonso.