La Caixa, dispuesta a no sacar la sede de Endesa de Madrid, para reducir la tensión política de la opa

La entidad catalana que preside Ricardo Fornesa quiere quitar a la operación todas las aristas que supongan un enfrentamiento entre regiones y una politización

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A. LASO D´LOM/J. GONZÁLEZ

MADRID. El «plan B» de La Caixa para intentar reconducir la opa de Gas Natural sobre Endesa y frenar la politización sobre esta operación económica incluiría que la mayor parte de la sede central de la compañía eléctrica se quede en Madrid, más o menos como está actualmente, según ha sabido ABC.

Esta es una de las ideas con las que se trabaja en la entidad catalana, incluso bajo el supuesto de que Gas Natural gane finalmente la opa, lo que todavía no está claro por muchos motivos. El primero, la correosa y peleona defensa del equipo gerencial de Endesa con su presidente, Manuel Pizarro, y su consejero delegado, Rafael Miranda, a la cabeza, pero también por el precio ofrecido por la gasista en la opa, que muchos analistas siguen considerando todavía bastante bajo.

Perder negocio fuera de Cataluña

Pero el principal motivo de que la entidad catalana estudie actualmente fórmulas de este tipo es que está muy preocupada porque la opa de su participada Gas Natural sobre Endesa termine por afectar a sus muchos negocios fuera de Cataluña por todo el resto de territorio nacional.

La entidad que preside Ricardo Fornesa no deja de hacer cálculos sobre si esta batalla política que ha provocado con la opa lanzada terminará por pasarle factura, dada la fuerte contestación que ha recibido la opa, sobre todo por parte de numerosos sectores del Partido Popular.

Esta propuesta de que la mayor parte de la sede social se quede en Madrid podría orientarse, según algunas fuentes, hacia que la sede de gas se quede en Barcelona, donde además de la sede de gas Natural está Endesa Distribución, la filial del grupo eléctrico que más tributa a las haciendas locales y que se trasladó a la Ciudad Condal por un pacto entre el anterior presidente, Rodolfo Martín Villa, y el entonces gobierno de la Generalitat de Jordi Pujol. La sede de electricidad, actualmente en Madrid, podría trasladarse a Sevilla, como forma de guiño a la región andaluza. Pero lo que se denominaría como «Endesa Holding» seguiría en la capital de España.

Asimismo, la propuesta se encuentra dentro de una especie de denominado «plan B» con el que trabaja La Caixa y del que la entidad catalana quiere a toda costa hacer partícipe a Caja Madrid, primer accionista de la eléctrica con un 9% de su capital, pero que por ahora la caja madrileña rechaza de plano. Su presidente, Miguel Blesa, está totalmente en la estrategia defensiva del presidente de la eléctrica, Manuel Pizarro, y de muchos sectores del Partido Popular, entre ellos de Esperanza Aguirre, que no deja de ser su administración tutelante. Blesa, en coincidencia con la dirección de Endesa, sólo aceptaría reunirse con La Caixa para convertir de hostil en negociada la opa si Gas Natural la retira. Ese es su desafío, que mantiene desde el principio de la operación.

Sin embargo, la presión también terminará llegando a Caja Madrid, sobre todo después de que la Comisión Europea haya decidido que la tramitación de la opa se haga en España, lo que significa que la opa se analizará bajo los criterios políticos del actual Gobierno socialista.

Solbes ya ha pasado el informe de los Servicios de Defensa de la Competencia, del Ministerio de Economía, al Tribuna de Defensa de la Competencia (TDC), que deberá tener listo su informe a primeros de enero. A partir de esa fecha, Solbes se lo enviará al Gobierno con su propio dictamen, y el Ejecutivo dispone de un mes para aprobarlo como se le presente, incluir otras condiciones o rechazarlo.

Permanentes cantos de sirena

La presión real de la oferta de La Caixa, que incluye todo tipo de «cantos de sirena» para Miguel Blesa, se producirá en ese momento, cuando la caja tenga que decidir si la oferta económica de Gas Natural le conviene y vende su 9% de Endesa con fuertes plusvalías, o por el contrario se queda en el capital de la eléctrica.

Si llega ese momento, Blesa deberá tomar una decisión que se antoja difícil y en la que por supuesto deberá comprometer a su consejo, y los cantos de sirena de La Caixa son muchos.

La entidad catalana le está ofreciendo, entre otras cosas, una representación casi paritaria en los órganos de decisión de la resultante de la integración de Endesa y Gas Natural, así como la posibilidad de darle entrada en algunas de las más atractivas participaciones de su grupo empresarial, como es el caso de Repsol u otras compañías, como Agbar o Colonial.