Los clientes del Popular no han notado de momento el cambio de dueño de la entidad
Los clientes del Popular no han notado de momento el cambio de dueño de la entidad - REUTERS

La caída del Popular transforma el sistema financiero

Los expertos confían en que el liderazgo del Santander no afectará a la competencia

MARÍA CUESTA
MADRIDActualizado:

El ejemplo de España y la exitosa reestructuración de su sistema financiero ha sido una de las banderas ondeadas por el Gobierno desde que la crisis comezó a ser parte del pasado. Pero la casualidad o el destino han querido que el quinto aniversario del rescate bancario a nuestro país haya coincidido esta semana con la intervención de otra entidad financiera, el Popular, hasta ahora el sexto banco del país. Aunque pocas son las similitudes entre las antiguas intervenciones y esta última, la caída del «Popu» reabre viejas heridas y plantea algunas nuevas. La teoría de que el problema del sistema financiero español estaba exclusivamente focalizado en las cajas de ahorro ha quedado invalidada, el debate sobre la fortaleza del sector vuelve a estar sobre la mesa y los expertos auguran un nuevo desfile de banqueros y supervisores por los tribunales.

Pero además, la caída del Popular supone un cambio importante en la jerarquía del sistema y un aumento de la concentración bancaria de nuestro país que no convence a todos los analistas. Tras la compra, Santander se ha convertido en líder en crédito a la clientela y depósitos, por delante de Caixabank, que venía ostentando dicha posición en los últimos ejercicios. La entidad que preside Ana Botín también escala al primer puesto del ránking en crédito a las pymes, segmento en el que Popular era referencia.

La operación llega además tras cinco años de fuerte concentración en el sector y con algunos flecos todavía pendientes, como el destino de las entidades de menor tamaño. La concentración bancaria española supera a los de sus países vecinos, como Francia, Alemania o Italia. «El número de entidades que hay en España es ahora adecuado. Pero lo cierto es que el proceso de reestructuración aún está sin terminar y corremos el riesgo de que queden demasiados pocos actores y que eso termine perjudicando a los consumidores por una menor competencia», asegura un directivo bancario.

Ángel Berges, consejero delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi) se muestra conforme con la resolución de la crisis. «El desenlace es bueno porque elimina una incertidumbre que estaba pesando como una losa sobre la imagen del sector. Además se trata de una solución equilibrada, en la que no se ha invertido dinero público, ni ha perdido la deuda senior. Además, aunque en España el grado de concentración es alto, también lo es el nivel de competencia por la propia naturaleza de las entidades».

En la misma línea se muestra Santiago Carbó, catedrático de Economía de Cunef y director de estudios financieros de Funcas: «La resolución del Popular en la forma en que se ha hecho beneficiará tanto a los bancos españoles como a todo el país. La clave es que se ha arrojado transparencia sobre la calidad de los activos que las entidades tienen en sus balances y eso siempre es positivo. De hecho, según el Banco Central Europeo, en toda la Eurozona hay un billón de activos deteriorados en España ya se han separado, provisionado y venido buena arte del mismo. Ahora, con los activos dañados que tenía el Popular ocurrirá lomismo».

«En cuanto a la competencia -prosigue Carbó- en orincipio no creo que vaya a haber problema, mientras se mantengan en el sistema cuatro o cinco operadores. Pero, no obstante, la competncia es algo que hay que ir probando día a día», concluye.

Además, el liderazgo nacional ganado por el Santander está aún pendiente de «los ajustes de balance que probablemente acometan los gestores de la entidad, que harán que se reduzca esa posición preponderante,así como la consecuente reducción de capacidad operativa tanto en empleados como en oficinas», explica un reciente informe de análisis de la operación elaborado por Afi.