El buenrollismo Sánchez-Iglesias puede acabar hoy... o no

«Muchos analistas políticos piensan que si bien en macroeconomía la previsibilidad se puede considerar claramente como un valor, más si cabe en tiempos de incertidumbre económica, en política no parece ser, precisamente, una virtud, sino más bien un defecto»

María Jesús Pérez
MadridActualizado:

«Tengo unas ideas y principios y no los cambio de un día para otro, por eso soy previsible». Son palabras del propio expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en 2011, recién aterrizado en La Moncloa. Al resto de la humanidad lo mismo esta autodefinición no nos terminaba de cuadrar mucho, y menos tras haber vivido durante casi dos legislaturas su gestión al frente de este país, pero si él pensaba así, por algo sería. Quizás, es porque en política, visto lo visto, y a pesar de las ideas prometidas y las palabras dadas -últimamente más vacías de contenido verdadero que en ninguna otra época que yo recuerde-, al final todo es previsible.

Eso sí, depende del prisma con que se

María Jesús PérezMaría Jesús PérezRedactora jefeMaría Jesús Pérez