Imagen de un Boeing 737 MAX 8 - AFP

Boeing se juega más de 530.000 millones de euros en la crisis del 737 MAX 8

Tras el accidente en Etiopía, más de 30 aerolíneas han dejado de usar el modelo del fabricante estadounidense, que ayer se volvió a desplomar en Bolsa

NUEVA YORK / MADRID Actualizado: Guardar
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La sangría de países y aerolíneas que han decidido prohibir el uso del avión Boeing 737 MAX 8 se disparó ayer tras la decisión de la Unión Europea de vetar al modelo del gigante estadounidense de la aviación en su espacio aéreo. Una decisión que pone en riesgo los pedidos que todavía tiene pendiente el fabricante americano, valorados en cerca de 600.000 millones de dólares, más de medio billón de euros.

El 737 MAX 8 es el avión que provocó la tragedia del pasado domingo en Etiopía, donde una nave de la compañía de bandera del país, Ethiopian Airlines, se estrelló y causó la muerte de 157 personas. Es el mismo modelo que, hace menos de cinco meses, el 29 de octubre del año pasado, se estrelló contra el mar en un vuelo de la aerolínea de Indonesia Lion Air, en el que fallecieron 189 personas.

El primer país en impedir que el avión de Boeing volara sobre su territorio fue China, que tomó la decisión el pasado lunes, horas después de que se conociera el accidente en Etiopía. Poco después, el país escenario de la tragedia tomó la misma decisión, al igual que hicieron Indonesia, Marruecos, Mongolia y Singapur.

Al mismo tiempo, más de 30 compañías de todo el mundo han empezado a suspender sus vuelos con este avión: desde Norwegian, hasta la brasileña Gol o la india Jet Airways. Ayer, se unieron a la decisión países como Australia, Malasia y Omán y, poco después, varios países europeos, empezando por Reino Unido y Alemania. El país británico justificó su decisión por las «similitudes» entre las tragedias de Indonesia y de Etiopía.

Al final del día, la UE tomaba el mismo camino: un comunicado de la Agencia Europea de Seguridad Aérea informaba de la suspensión de «las operaciones de vuelo» por «precaución» hasta que se aclaren los motivos del accidente.

Fue la declaración oficial que estaba esperando el Gobierno español para vetar la entrada del aparato -que transportó unos 700.000 pasajeros en los aeropuertos españoles el año pasado, según la página web de AENA- en su espacio aéreo. El Ejecutivo anunció, horas antes de la declaración de la Agencia europea, que dejaba en manos de la Unión Europea esta decisión. En total, ayer se cancelaron cuatro vuelos en España por esta situación.

Esta cascada de vetos y el hecho de que se haya producido una segunda tragedia aérea en pocos meses con el mismo modelo suponen un golpe descomunal en Boeing, uno de los orgullos industriales de EE.UU. La compañía se ha desplomado más de un 10% en Bolsa en las dos últimas sesiones, lo que le ha costado cerca de 30.000 millones. Unas pérdidas a las que se une un golpe reputacional difícil de cuantificar.

Y es que el 737 MAX tiene un gran peso en la cartera de pedidos de Boeing. De los 806 aviones que entregó Boeing en 2018, 256 fueron 737 MAX. Es el modelo más popular de la compañía, representando más de la mitad de las entregas del 737 y superando los registros de aeronaves como el Dreamliner, que se quedó en 145 entregas el año pasado. Boeing destacó, al presentar los resultados de 2018 -cuando se logró un récord histórico de entregas- que el MAX era «más eficiente en el consumo de combustible» y tenía «mayor autonomía».

Si se analiza la cartera de aviones que el fabricante tiene todavía pendiente fabricar, la situación es aún más delicada. De las 5.826 aeronaves pendientes de entrega, 4.636 son 737 MAX. Por cada uno de ellos, Boeing obtiene entre 121 y 135 millones de dólares. Es decir, el fabricante se juega casi 600.000 millones de dólares (unos 530.000 millones de euros) por esta crisis, ya que distintas compañías han advertido que meditan suspender los pedidos en marcha que tienen con la empresa.

De momento, estas amenazas no ha afectado a EE.UU., donde dos de sus principales aerolíneas, Southwest y American Airlines, ayer aseguraron que confiaban en la seguridad del modelo. Es la postura que defendió la Administración Federal de Aviación (FAA, en sus siglas en inglés), que el lunes aseguro que el avión es seguro y, al cierre de esta edición, no había cambiado de opinión.

Las voces en contra llegaron desde todo el espectro político estadounidense: legisladores demócratas y republicanos exigieron que se detengan los vuelos hasta que se demuestre la seguridad de los aparatos. El senador republicano John Thune demostraba los problemas de reputación a los que se enfrenta Boeing: al preguntarle si volaría en un 737 MAX 8 ahora mismo respondió que «como cualquier otra persona, preferiría volar en otro avión».

Einstein como piloto

El presidente de EE.UU., Donald Trump, intervino en el debate público sobre la seguridad en el transporte aéreo y dijo en un mensaje en Twitter que «los aviones son demasiado complejos para pilotarlos» y que «muchas veces lo viejo y simple es mejor». En su opinión, «la complejidad crea peligro» y defendió que «yo no quiero que Einstein tenga que ser mi piloto».

No está claro a qué aspectos de la navegación aérea se refería Trump, pero puede que tenga que ver con las informaciones de que el accidente de Indonesia tuvo que ver con el fallo de un sensor que interviene de forma automática en la inclinación de la nariz del avión en el despegue, sin la participación del piloto. El hecho de que tanto en ese caso como en el de Etiopía el accidente se produjo en el despegue ha despertado las sospechas de que sea el mismo sistema el responsable del fallo.

Las declaraciones de Trump, que no citó el nombre de Boeing, aumentan la incertidumbre sobre la compañía. El mes pasado, en su visita a Hanoi para la cumbre con el dictador norcoreano Kim Jong-un, el presidente de EE.UU. cerró la venta de aviones de Boeing a aerolíneas de Vietnam. La operación incluía cien aviones 737 MAX y junto a Trump estuvo Kevin McAllister, que dirige el negocio de aviación comercial de Boeing. Ahora Vietnam ha anunciado que la seguridad de los aviones -la primera entrega está prevista para octubre- debe ser revisada. Boeing, por su parte, ha anunciado que revisaría el software que controla ese sistema mientras que defendió que la seguridad es su «prioridad número uno» y que tienen «confianza plena» en los 737 MAX.