Blanco avisa: «El interés general primará sobre los privilegios de los controladores»

F. PÉREZ | MADRID
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El pulso entre AENA y el colectivo de los controladores aéreos sube de tono y amenaza con enquistarse hasta niveles de consecuencias imprevisibles para los usuarios. El ministro de Fomento fue ayer tajante en una entrevista a Ep: «Entre los privilegios de unos pocos y los intereses generales de mi país, yo defenderé los intereses generales de mi país». Un aviso a navegantes enfangados en la negociación del convenio colectivo que no habría que tomar como un farol. De hecho, ya se van perfilando alternativas. La Sociedad Española de Control del Tráfico Aéreo (Sodecta) estaría recopilando los currículos de alrededor de un centenar de controladores aéreos militares dispuestos a ser la alternativa en caso de necesidad.

El presidente de esta organización, Emilio Deza, asegura que la oferta aún «está en vías de plantearse», pero afirma que el colectivo ha visto en la enquistada negociación entre los controladores civiles y el ente público una alternativa para mejorar sus «pésimas condiciones laborales».

«Decisión tomada»

Blanco no entró ayer a valorar este ofrecimiento ni reveló ninguna otra iniciativa concreta, pero advirtió de que, aún sin tener «ningún deseo de abrir un conflicto», si se ve obligado a intervenir, su decisión como responsable político «estaría ya tomada». El ministro recordó que el sistema de navegación aérea español «es el más caro» de la Unión Europea por el salario medio de los controladores, que en 2008 alcanzó los 340.000 euros, «casi 60 millones de las antiguas pesetas», por la acumulación de horas extra, aunque estos profesionales «son los que menos horas trabajan de toda la UE». «Es el momento de actuar, de tomar decisiones», insistió Blanco.

El sindicato de controladores USCA expresó en un comunicado su «malestar» y «sorpresa» por las «amenazas vertidas» por Blanco «cuando existe una mesa de negociación abierta». USCA reprocha también el «el tono, la actitud y el trato» que estaría recibiendo el colectivo por parte de Fomento y AENA y asegura que espera que las declaraciones del ministro «no sean una coartada para imponer desde fuera lo que no se quiere negociar».

Guerra dialéctica al margen, no es la primera vez que la posibilidad de que el Ejército se ocupe del control aéreo comercial se lanza al debate público en España. Hace unos días, el presidente del Cabildo de El Hierro, Tomás Padrón, ya planteó a Fomento esta opción. La medida tiene también antecedentes históricos. En 1973, una huelga del personal civil llevó a las autoridades francesas a recurrir a personal militar. El 5 de marzo, un DC-9 de Iberia y un Convair de Spantax chocaron sobre Nantes. Los 68 ocupantes de la aeronave española perdieron la vida. El informe de la Comisión de Investigación liberó de cualquier responsabilidad a los pilotos españoles, inicialmente señalados, y culpó a los controladores militares.

En 1981, Reagan también zanjó las amenazas de huelga de los técnicos de control de Estados Unidos con el despido de todos y su sustitución por personal militar hasta completar otra plantilla.