Angela Merkel, canciller alemana, y Mario Draghi, presidente del BCE, conversan en un acto
Angela Merkel, canciller alemana, y Mario Draghi, presidente del BCE, conversan en un acto - REUTERS

Berlín maniobra para nombrar a un alemán al frente del BCE

Conservadores alemanes abren la campaña de sucesión de Draghi

Corresponsal en BerlínActualizado:

La tensión entre las autoridades alemanas y el BCE está en punto de ebullición. El pasado 11 de abril, según informan fuentes de Fránkfurt, el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble mantuvo una conversación con Mario Draghi y no fue precisamente una conversación distendida. Si bien oficialmente no ha trascendido el contenido concreto de la charla, un periodista de Dow Jones ha citado al ministro«...puedes estar muy orgulloso y atribuirte el 50% de los resultados de un nuevo y exitoso partido germano gracias a su política», una ironía con la que le culpaba del ascenso del partido de extrema derecha, xenófobo y anti euro Alternativa para Alemania (AfD). Chascarrillos aparte, el pasado fin de semana, Schäuble se mostró abiertamente partidario en la reunión de los principales ministros de finanzas del Mundo en Washington de que se produzca un aumento de los tipos de interés tanto en Europa como en Estados Unidos. Y como ha perdido la esperanza de hacer razonar a Draghi, en Berlín se otea ya la elección de su sucesor como única forma de poner remedio. Incluso se habla del asunto en voz alta.

El vicepresidente de la Unión Socialcristiana (CSU), Hans Peter Friedrich, ha declarado públicamente que «el próximo presidente del BCE debe ser un alemán que respete la tradición de la estabilidad monetaria como lo hace el Bundesbank». En la CSU, partido hermano bávaro de la CDU de Merkel, se recuerda insistentemente que el BCE fue diseñado a imagen y semejanza del Bundesbank, mientras que el ex presidente del Banco Central alemán y padre fundador del BCE, Axel Weber, se queja de que «el Consejo del BCE fue diseñado para que las ovejas negras, cuando las hubiera, pudieran ser reconducidas. Para lo que no está preparada la institución es para que las ovejas negras sean mayoría».

Desde este punto de partida en Alemania se mira el calendario. Draghi llegó al cargo en 2011 y está previsto que lo ocupe hasta 2019, pero las negociaciones para la elección de sucesor llevan mucho tiempo y cunde la prisa por comenzar a atar cabos cuanto antes. «Europa no puede permitirse otro Draghi después de este», ha dicho el también político conservador alemán Hans-Peter Uhl.

Si bien nadie se precipita a mencionar nombres, parece claro que el actual presidente del Bundesbank y miembro del Consejo del BCE, Jens Weidmann, es un hombre que goza de prestigio tanto dentro de la institución europea como entre el sector financiero alemán. Apenas Schäuble había expresado públicamente sus críticas a Merio Draghi, Weidmann adoptó una postura de corrección y recordó que el BCE tiene que cumplir su mandato de estabilidad de precios, defendiendo que la política monetaria expansiva «es apropiada en esta coyuntura al margen de diferentes opiniones sobre medidas específicas». En numerosas ocasiones anteriores, Weidmann ha dejado claras sus diferencias con Draghi, por lo que este cierre de filas ha sido leído como un gesto de corrección y fidelidad al Consejo de quien estaría dispuesto a postularse llegado el momento.

El sector bancario alemán también respira incomodidad con Draghi, a pesar de la generosidad de su política monetaria. «Es imposible hablar con él. Da igual a qué foro asista o en qué hotel duerma. En cuanto termina su ponencia se encierra en la habitación y no socializa con nadie, por lo que es imposible siquiera una conversación distendida», dicen fuentes de un gran banco alemán que consideran que el pistoletazo de salida de las negociaciones para sustituirlo ya ha sido disparado.