El expresidente de BBVA ha explicado que ningún inversor internacional había dado órdenes de compra, y que por tanto eso hacía pensar que Bankia no valía nada. - EFE | Vídeo: EP

Francisco González (BBVA) admite que el Gobierno y el Banco de España presionaron en la salida a Bolsa de Bankia

El banquero dice que las cuentas de Bankia no eran creíbles y acusa al Banco de España no querer afrontar el problema

MadridActualizado:

Francisco González ha explicado por primera vez con todo detalle la decisión de BBVA de no invertir en la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011, en contra de la decisión del resto de bancos nacionales, entre ellos el Santander, y otras empresas como Iberdrola que sí apoyaron la oferta pública de suscripción (ops) comprando acciones de la cuarta entidad del país. El expresidente de BBVA ha explicado durante su testificación en el juicio por esta causa que ningún inversor internacional había dado órdenes de compra, y que por tanto eso hacía pensar que Bankia no valía nada. Así, y a pesar de las presiones políticas y del Banco de España, según ha declarado el banquero, la entidad decidió no invertir y confió en que eso podría parar la operación. «Pensamos que con nuestra presión podíamos parar la salida a Bolsa, pero desgraciadamente no nos hicieron caso», ha espetado.

El expresidente de BBVA, en la que es su primera comparecencia pública desde que estallase el caso Villarejo que se salpica por supuestas escuchas ilegales para el banco, es el primero que admite en la vista oral del juicio presiones políticas, del supervisor y de otras entidades financieras para apoyar la salida a Bolsa de Bankia y que esta saliese adelante. «Las llamadas eran continuas y de todo tipo: políticas, de grandes instituciones, de competidores, de entidades colocadoras...», ha desvelado, detallando que esas conversaciones eran normalmente con su entonces consejero delegado, Ángel Cano. «El Gobierno impulsó la salida a Bolsa», ha llegado a decir.

González ha recordado que, como es «vox populi», el Gobierno de Rodríguez Zapatero vendieron esa salida a Bolsa como una cuestión de Estado en la que estaba en juego el futuro de la economía española. «Se decía que si la ops fracasaba, España fracasaba. Y ese fue el gran error, crear esa opinión en base a información incorrecta», ha explicado, añadiendo que la salida a Bolsa «fue una mala decisión». «Se obcecaron en hacer algo que no tenía que haberse hecho», ha concluido. «No era creíble», ha insistido, asegurando que trasladó su preocupación a las autoridades nacionales, incluida la ministra de Economía de la época, Elena Salgado.

BBVA, según su testimonio, decidió no invertir en la ops, como se les había pedido, después de comprobar que no había órdenes de compra de grandes inversores internacionales. «Entonces fuimos implacables. No podíamos entrar en una operación que no estaba en los libros de los inversores internacionales», ha detallado, evidenciando la desconfianza que Bankia generaba a nivel internacional en los mercados. Es más, durante su testimonio González ha llegado a decir que las cuentas de resultados de la entidad financiera, entonces presidida por Rodrigo Rato, no eran creíbles. «Había la sensación de que había unos beneficios poco creíbles, por decir algo. Daba la sensación de que sus números estaban bastante alejados de la realidad. Eran muy altos comparados con otras entidades como el Santander y BBVA», ha explicado.

El banquero, ya jubilado tras su salida de la presidencia de BBVA y después de dimitir como presidente de honor de este banco y su Fundación, ha venido a negar también que el derrumbe del cuarto banco del país fue algo sobrevenido y que no hubo alertas hasta comenzado el año 2012, como vino a declarar el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien aseguró que hasta los primeros meses de ese año sus inspectores no le advirtieron de nada. El expresidente de BBVA ha asegurado que ya en 2011, 2010 y 2009 avisó al Ministerio de Economía y al supervisor su preocupación por la situación de las cajas de ahorros y de la necesidad de arreglar el problema.

«La posición del supervisor era la de ganar tiempo sin que el Estado entrase en el capital de las entidades, se quería crear la sensación de que todo iba bien. Por una u otra razón, el Banco de España no quiso afrontar este problema», ha dicho González en referencia ya a la situación de mayo de 2012, en los días previos la nacionalización de la entidad, y a las cenas en las que el banquero y sus homólogos Emilio Botín (Banco Santander) e Isidro Fainé (Caixabank) con el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, y el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, abordaron la situación del sistema financiero pero, sobre todo, la de Bankia. González acusó tanto al Banco de España como al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de dilatar la solución del problema de las cajas de ahorros, primero negándolo y después promoviendo fusiones frías (SIP) como las de Bankia que, a su juicio, «era fusionar cajas malas con otras que estaban peor».

Francisco González ha admitido que durante esas famosas cenas del 5 y del 6 de mayo de 2012 en la sede del Ministerio de Economía en el paseo de la Castellana de Madrid él personalmente indicó que no era creíble el plan de Rato de captar 7.000 millones de euros para Bankia. «Le dije que con eso no se solucionaba el problema», ha dicho, añadiendo que también le planteó que lo mejor era que abandonase la presidencia de Bankia. Al respecto, el banquero ha informado de que Botín expresó su misma opinión, que Fainé se mostró más cauto y que De Guindos asintió.